Columna censurada por El Mostrador.
Publicada por www.desenfoque.cl
https://desenfoque.cl/2025/03/31/recompra-de-acciones-de-latam-y-senales-al-mercado/
Recientemente la compañía LATAM anunció un programa
de adquisición de acciones de emisión propia por hasta el 1,6% de las acciones,
el cual tendrá como objetivo la distribución de recursos a los accionistas y la
inversión en acciones de propia emisión.
¿Cuándo suelen las compañías realizar recompra de
acciones? La recompra de acciones es una alternativa a un dividendo
extraordinario, de una sola vez. Este procedimiento envía una señal potente al
mercado respecto del precio de la acción, debido, esencialmente, a las
asimetrías de información que existen entre la administración (que posee un
mayor nivel de información respecto de la empresa) y el mercado. En concreto,
un anuncio de recompra de acciones, en general, envía información al mercado en
relación a que la administración considera que el precio de la acción está
subvaluado. De manera opuesta, un anuncio de emisión de acciones enviaría una
señal contraria.
La teoría económico-financiera establece que los
mercados son eficientes y, por lo tanto, todos los activos -en este caso
acciones- estarían correctamente valorados de acuerdo a su relación
riesgo-retorno. En consecuencia, la compra o emisión de acciones debería ser un
ejercicio de VAN=0. Sin embargo, cuando los “insiders” tienen información que
el mercado no posee, existe un fuerte incentivo para aprovechar dicha asimetría:
la recompra o emisión de acciones deja de ser un ejercicio con VAN=0.
Con existencia de asimetrías de información, la
fuerza informativa de los flujos patrimoniales puede superar, incluso, a otras
fuentes de información de la firma, tales como, estados financieros oficiales e
informes de analistas.
Sin embargo. la recompra de acciones no siempre
lleva a que aumente el precio de la acción. La compañía debe evitar enviar
información contradictoria al mercado. Por ejemplo, si hay financiamiento con
deuda, debería dejar claro lo que implica y cómo se pagará dicha deuda.
También, se debería evitar que el controlador o administradores participen de
la recompra, vendiendo acciones.
En el caso de LATAM, si la recompra es percibida
como una buena noticia por los inversionistas y tiene un efecto positivo en el
precio de la acción, la pregunta es, ¿a cuáles accionistas beneficia?
Respuesta: a los actuales, por supuesto. ¿A quiénes no alcanzó a beneficiar? A
los que ya no lo son, en particular, a los accionistas minoritarios que
quedaron en el camino producto de la reorganización.
Hagamos memoria. El proceso de reorganización de
LATAM se hizo a contrarreloj. ¿Por qué? El propio Directorio señaló que “la
posibilidad que los acreedores decidan ejercer acciones de cobro forzado y la imposibilidad
de curar incumplimientos”, entre otros aspectos, “llevaron a considerar
como mejor alternativa una reestructuración reglada”. Así, “resultó necesario
obtener una suspensión temporal de ejecución que evitara demandas de los
acreedores y otras partes interesadas y, al mismo tiempo, continuar operando
con sus principales activos, proveedores, partes financistas, reguladores y
trabajadores, mientras se estructura una reorganización que haga viable
financieramente a la compañía en un escenario post pandemia”.
¿Pero por qué un procedimiento
como el Chapter 11 -donde se supone que todos los acreedores reciben un trato
justo, independientemente de que sean extranjeros o locales, donde se supone
que todos los acreedores cuentan con la misma información y la misma
oportunidad de presentar peticiones y objeciones, y, en definitiva, donde todos
los acreedores pueden emitir un juicio informado sobre el plan de
reorganización- generó tanto malestar en los acreedores? Quedó la sensación de
que los controladores se “arreglaron los
bigotes”, desangrando a los acreedores, y dentro de ellos, los acreedores
nacionales sintieron que se les trató de forma injusta, inequitativa y
arbitraria.
En definitiva, resultó que una
empresa con patrimonio contable negativo, mediante una serie de acuerdos se
favoreció a la familia Cueto y a sus socios por sobre el resto de los
acreedores e inversionistas, logrando una reestructuración donde el pacto de
accionistas dejaría a los Cueto y sus socios con cerca del 30% de la compañía.
Y los minoritarios antiguos… esos sí perdieron.
Y no solo los minoritarios. Porque LATAM
adeudaba US$ 500 millones a AFP, compañías de seguros y otras entidades
locales. Y para ellos, el plan involucraba aceptar un recorte de 80% de la
deuda.
Es entendible que en un proceso
de reorganización haya pérdidas para las partes. Pero, ¿fue lo mejor para los
acreedores nacionales y minoritarios los acuerdos que se llevaron a cabo en
Estados Unidos y donde ellos no participaron? Para los controladores, parece
que sí.
En el juego de las inversiones, a
veces se gana y otras se pierde. Y cuando se pierde válidamente, es sin llorar.
Lo lamentable en este caso es ver como ex minoritarios y acreedores mirarán de
lejos el repunte de lo que fue su inversión, la que pudo no haberse esfumado si
se hubiese tratado de una forma más equitativa.
Iván Rojas B.
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