Se ha reemplazado un ídolo por
otro. A partir de abril 2027, los ahorros previsionales cambiarán su
metodología de inversión, pasando de los conocidos Multifondos (A, B, C, D y E)
a los Fondos Generacionales (10 fondos, según tramos de edad del afiliado).
Pero antes de encender incienso
en el altar y dar ciega devoción al nuevo fetiche, conviene –como mínimo-
evaluar en base a información objetiva y verificable cuál fue el real desempeño
de los Multifondos, y determinar, en base a ello, lo que realmente se quiere
lograr con el sistema entrante, o moderar las expectativas. Esta labor, que
resulta obvia, hasta ahora no se ha hecho oficialmente.
En esta columna expondré (Parte I)
un resumen de algunas conclusiones después de actualizar cifras publicadas en
mi libro “La Magia del Sistema de Pensiones”. En una futura Parte II, haré mis
comentarios respecto de los Fondos Generacionales como nuevo sistema de
inversión previsional.
En simple, los Multifondos fueron
creados para “aprovechar” de mejor manera lo que en finanzas se (mal) denomina
el “apetito por riesgo” (en estricto rigor, debería llamarse “apetito por
rentabilidad”). De esta manera, el otrora fondo único de inversión fue
reemplazado por 5 fondos, donde el fondo A tendría más exposición a renta
variable (acciones; más riesgo) y el fondo E, en el otro extremo, tendría más
exposición a la renta fija (bonos; menos riesgo). Habría, en consecuencia,
opciones para el afiliado. Bajo el inocente y engañoso supuesto del retorno
esperado, se asumió que, a plazos largos, el fondo acumulado A debería ser
mayor al fondo acumulado E.
Evaluemos después de casi 24 años.
Los Multifondos comenzaron en octubre 2002; los cálculos son a julio 2026. Para
efectos didácticos, varias de las comparaciones se harán entre el fondo A vs el
fondo E, periodo octubre 2002-julio 2026.
Evidencia 1:
·
Rentabilidad real bruta promedio mensual fondo A
vs fondo E: 0,53% vs 0,24%.
·
Desviación estándar retorno mensual fondo A vs
fondo E: 3,53% vs 1,63%.
Pregunta 1: ¿Existe diferencia
estadísticamente significativa entre la rentabilidad del fondo A versus la
rentabilidad del fondo E?
Tras realizar el test de diferencia de muestras pareadas
(286 muestras; 286 meses), con la hipótesis nula “No existe diferencia
estadísticamente significativa entre retorno de fondo A y el retorno del fondo
E”, considerando un 99% de confiabilidad estadística, es posible concluir que
no se rechaza la hipótesis nula y, por lo tanto, NO EXISTE EVIDENCIA
ESTADÍSTICAMENTE SIGNIFICATIVA, al nivel de confianza de 99%, que el retorno
mensual del fondo A sea mayor que el retorno mensual del fondo E. Si esto
ocurre en los extremos, la concusión también es válida para cualquier
comparación entre 2 multifondos.
Evidencia 2:
·
Rentabilidad real bruta BCU (Bonos del Banco
Central): 0,22% TIR real mensual.
·
Desviación estándar TIR mensual BCU: 0,08%.
Pregunta 2: ¿Existe diferencia estadísticamente significativa entre la
rentabilidad del fondo A versus la rentabilidad de los bonos BCU?
El test de diferencia de muestras pareadas (286 muestras;
286 meses), con hipótesis nula: No existe diferencia estadísticamente
significativa entre retorno de fondo A y el retorno de los bonos BCU,
considerando un 99% de confiabilidad estadística, señala que es posible
concluir que no se rechaza la hipótesis nula y, por lo tanto, NO EXISTE
EVIDENCIA ESTADÍSTICAMENTE SIGNIFICATIVA, al nivel de confianza de 99%, que el
retorno mensual del fondo A sea mayor que la TIR mensual de los bonos BCU. La
conclusión se mantiene para un test de control usando errores estándar
Newey-West, que permiten analizar autocorrelación y heterocedasticidad.
Un abogado del diablo señalará, para refutar los test anteriores,
que, más que los retornos mensuales, lo que realmente importa es el fondo
acumulado en cada Multifondo, y es ahí donde se aprecian de verdad las bondades
del modelo. Es ahí donde se comprueba –probablemente dirá con vehemencia- que
los fondos cumplen el rol para cual fueron diseñados en el largo plazo,
logrando al final del período un fondo acorde con su valor esperado.
Veamos.
Evidencia 3:
·
Suponiendo un aporte mensual de 1 UF desde el
origen de los Multifondos, ¡sin lagunas previsionales!, el fondo acumulado (sin
comisiones) de cada opción a julio 2026 es:
o
Multifondo A: 529,16 UF.
o
Multifondo B: 496,30 UF.
o
Multifondo C: 444,44 UF.
o
Multifondo D: 398,29 UF.
o
Multifondo E: 376,51 UF.
El abogado del diablo no dudará en decir que la bondad del modelo
radica en que cada opción excede considerablemente los aportes mensuales, cuya
suma lineal es 287 UF en nuestro ejemplo. Así, un cálculo que saldrá a la
palestra será, por ejemplo, que el fondo acumulado A de 529,16 UF, y casi la
mitad es pura rentabilidad obtenida… y si el plazo sigue, por ejemplo, en 10 o
15 años más, un porcentaje muy alto del fondo acumulado lo explicaría la
rentabilidad. Aunque lo anterior, en línea gruesa, es cierto, hay que tener
cuidado en la interpretación y las conclusiones.
Si bien con el paso de los años, el fondo acumulado crece
(lo que equivale a decir que la tendencia del retorno del fondo acumulado es al
alza), también lo hace la varianza del retorno del fondo acumulado. Por lo
tanto, en honor a la rigurosidad, también se debe señalar que en la medida que
aumenta el plazo, el riesgo para el fondo acumulado también aumenta, y la
probabilidad de pérdida se torna mayor, tal como se aprecia en el gráfico.
Pregunta 3: ¿Puede darse el caso que, en plazos largos, el fondo
acumulado A sea menor que el fondo acumulado E?
Sí. De hecho, ha ocurrido. Desde
el origen de los Multifondos hasta julio 2026, en 59 ocasiones (esto es, un 20%
de las veces), el valor acumulado del fondo E fue mayor que el valor
acumulado del fondo A. Sí, leyó bien. El último evento ocurrió hace poco,
en julio 2023. Vea el siguiente gráfico:
Esto es relevante y se olvida o
no se sabe: en plazos largos, es posible que el fondo acumulado de menor riesgo
domine al fondo acumulado más riesgoso, es decir, que el fondo acumulado E sea
mayor que el fondo acumulado A. No es que el retorno esperado no sea válido; se
trata del riesgo que se amplifica con el plazo.
Dada la evidencia anterior, ¿se
atrevería usted a apostar que, en los próximos 15 años, en caso de seguir, el
fondo acumulado A siempre dominará al fondo acumulado E? Yo no.
Evidencia 4:
Las comisiones cobradas sí importan. Consideremos los
flujos de caja relevantes para el afiliado. Cada mes, el afiliado aporta a su
fondo de pensiones y, además, paga una comisión sobre su sueldo imponible… a
cambio de obtener un flujo acumulado al final del periodo. Desde la creación de
los multifondos hasta julio 2026, la rentabilidad para el afiliado es la
siguiente:
La rentabilidad del fondo A cae de un 6,57% real anual
bruto, a un 3,90% real anual neto de comisiones. Y la rentabilidad del fondo E
cae de un 2,97% real anual bruto, a un 1,25% real anual neto de comisiones. Las
comisiones se “comen” entre un 41% y un 58% de la rentabilidad bruta. La
Superintendencia de Pensiones insiste en informar solamente la rentabilidad
bruta. La triste realidad es que el fondo A, como ejemplo de la máxima búsqueda
de retorno, terminó siendo poco seductor para el afiliado. ¿Caro?
El abogado del diablo podrá decir que han pasado solo 24
años, y que al sumarle 10 o 15 años más al análisis, la rentabilidad neta de
comisiones debería aumentar… volvemos a jugar con el retorno esperado y nos
olvidamos del riesgo; pero aún si el retorno esperado nos acompañase en los
próximos 15 años, la mejora en la rentabilidad neta de comisiones no será
sustantiva.
En resumen, una evaluación objetiva del desempeño de los
multifondos desde su creación nos lleva a concluir que no ha habido diferencia
estadísticamente significativa entre el retorno mensual del fondo A versus el
E; tampoco hay diferencia estadísticamente significativa entre el retorno del
fondo A versus la TIR de bonos BCU del Banco Central. En relación al fondo
acumulado en cada opción, si bien el fondo A acumula a julio 2026 un monto
mayor que el resto, se debe considerar que la varianza del retorno acumulado
también aumenta con el plazo, por lo que aumenta la probabilidad de pérdida al
abrirse más el abanico de posibilidades positivas y negativas. De hecho, se han
presentado casos (20% de las veces) en que el fondo acumulado E es mayor que el
fondo acumulado A, ocurriendo el último de ellos en julio 2023, después de 20
años creados los multifondos. Y si lo anterior fuera poco, el verdadero retorno
para el afiliado, descontado lo que paga en comisiones, está entre un 1,25%
anual (fondo E) y un 3,9% anual (fondo A), siendo bastante discreto, y
lamentablemente, desconocido.
Entonces, si y solo si, teniendo
claro el desempeño de los Multifondos podemos entrar a conversar sobre su
reemplazo. Es preocupante, y lamentable, que la Superintendencia de Pensiones y
el Ministerio de Trabajo y Previsión Social no hayan dedicado tiempo a hacer
una mínima evaluación rigurosa, objetiva y libre de ideologías a esta política
pública tan esencial.
Iván Rojas B.





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