miércoles, 1 de septiembre de 2021

Murallitas chinas

 https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2021/09/01/murallitas-chinas/


Cuenta la historia que hace poco más de un mes se filtró al mercado financiero chilensis un chat de un ejecutivo de la corredora de bolsa Larraín Vial, en el cual recomendaba vender acciones de Vapores, que pertenece al grupo Luksic. Esta recomendación fue interpretada como una posición “oficial” de la corredora y no como una opinión “personal” del ejecutivo caído en desgracia (que fue la versión oficial; no quedaba otra).

Como sea, las acciones de Vapores llegaron a perder 15% de valor. El rumor de pasillo fue que Larraín Vial compró acciones Vapores unos días después del condorazo, y aprovechó el fuerte repunte posterior de la acción.

La gracia cayó como patá en la guata al grupo Luksic y cuentan las malas lenguas que Larraín Vial tuvo que deshacerse en explicaciones con su cliente. Y es que no se trata de cualquier cliente; es un cliente VIP. Y más encima, se trata de un cliente que había reconquistado después de una separación de casi una década: en el año 2011, la corredora cuestionó el valor de un aumento de capital de Vapores, generando el castigo de los Luksic, los cuales congelaron a Larraín Vial para hacer negocios. La misión de reconquista tardó, pero fue exitosa: en los últimos dos años Larraín Vial ha venido haciendo todas las grandes operaciones de Vapores. Así que ahora este pastelazo fue un chiste de mal gusto.

Sean ciertos o no esos cahuines de Sanhattan, el punto relevante es la “muralla china” que debe existir entre el departamento de  estudios y el departamento de inversiones de cartera propia y a nombre de terceros. La muralla china es un concepto claro y sencillo que normalmente se aplica  al mercado de capitales, y tiene asociado una separación de la información sensible entre departamentos o empresas de un mismo grupo, con el fin de prevenir conflictos de interés en operaciones que pueden afectar el mercado de valores. La barrera, entonces, limita el flujo de información reservada o privilegiada entre entidades relacionadas y supuestamente garantizaría que cada unidad tome sus decisiones de manera autónoma. Además, implica adoptar medidas para que en la toma de decisiones no surjan conflictos de interés, tanto en el seno de la propia entidad, como entre las entidades pertenecientes a un mismo grupo.

En mis tiempos de bolsero me llamaba la atención que era muy raro ver que una corredora de bolsa recomendara “vender” una acción, especialmente si se trataba de una empresa importante. Casi todas las recomendaciones eran “comprar” y “mantener”. Nadie se quemaba. A lo más se ponía “en observación”, y cuando ya era evidente, “desinvertir”.

A esas murallitas chinas, en la práctica, les creo lo mismo que el fideicomiso ciego, que con suerte es tuerto. Porque aunque se transparente la cartera propia y de terceros, la presión de los clientes VIP con sus jugosas comisiones es potente. Por cierto, una presión implícita; jamás tácita. El enojo del cliente VIP directamente afectado es la primera derivada, porque se suman las caras largas de los inversionistas institucionales (AFP, Cías de seguros, etc.)… nadie quiere que se diga abiertamente que en su cartera existe una manzana podrida (no, al menos, hasta venderla, ojalá sin ruido ambiental).

Ya que estamos hablando de murallitas chinas, por cierto que el concepto aplica más allá del mercado de capitales.

En los medios de comunicación, debería existir una real muralla china entre la línea editorial y la comercial. ¿No le dice nada ver cómo empapelan con avisos y suplementos los moribundos diarios domingueros, con publicidad que desde el punto de vista de marketing tiene impacto casi nulo? Publicidad cara en diarios de papel que ya están obsoletos, que llegan cada vez a menos personas y de un perfil que muy probablemente no es el foco del cliente objetivo. Es “curioso” ver cuatro o más páginas completas de un mismo producto en el mismo diario, el mismo día.

Otro caso: ¿recuerda el patético evento ocurrido en 2014, cuando Diario Financiero le censuró una columna al economista Claudio Agostini porque no se ajustaba a “la línea editorial”? La columna se refería a las empresas chilenas que se han coludido en el exterior y mencionaba dos que se han declarado culpables y han pagado multas: LAN Cargo y Vapores. Las multas a las que se refería fueron por hechos ocurridos cuando Vapores pertenecía al Grupo Claro, controlador del diario. La razón que dio Diario Financiero fue que por política editorial, no publicaban ninguna columna que mencionase a alguna empresa vinculada con el grupo controlador. El profesor Agostini renunció. ¿Seguirá vigente dicha política?

A propósito de multas a peces gordos, hay que verlas con lupa en el diario, página par esquina inferior izquierda. Y las entrevistas cargadas de cloroformo pueden ser de dos o tres páginas, y con foto.

En fin, las murallas chinas son buenas; muy buenas, cuando funcionan de verdad. Incluso más,  fortalecen el mercado. Quizás son las únicas murallas positivas. Y los países del primer mundo se caracterizan por tener murallas que cada vez se van perfeccionando. Nosotros, tenemos murallitas no más.

 

Iván Rojas Bravo


miércoles, 18 de agosto de 2021

Venta atada y protección al consumidor (Parte I)

 https://www.elmostrador.cl/mercados/2021/08/18/venta-atada-y-proteccion-al-consumidor/


En la reforma pro-consumidor hay más de treinta modificaciones a la Ley de Protección al Consumidor. Sin embargo, desde mi perspectiva, las ventas atadas no han sido abordadas en su real importancia y excede con creces, en magnitud y relevancia, a los temas tratados, como por ejemplo, la extensión de garantías de los bienes de 3 a 6 meses, modificaciones en la compra de pasajes aéreos, cambios en materias de servicios técnicos de automóviles y del comercio electrónico, entre otros. Hojarasca, habría dicho un ex.

Cuando no hay suficiente información y competencia en un mercado, se puede dar pie al abuso hacia los consumidores o incluso al fraude. Más aún cuando es reconocido el escaso grado de educación financiera de la población y la complejidad para comparar productos, especialmente cuando tienen ventas atadas y cobros anexos no imputados directamente al costo directo del crédito.

En términos muy generales, una venta atada se define como aquella transacción donde, para la adquisición de un determinado producto o servicio, se exige la contratación de otros productos o servicios de manera imperativa. Una venta atada clásica es la oferta de un producto con un súper descuento condicionado al uso del medio de pago propio del retail; el súper descuento no está disponible para pago al contado o con otro medio de pago.

El Artículo 17H de la Ley 19.496 señala que los proveedores de productos o servicios financieros no podrán ofrecer productos o servicios de manera atada. El mismo cuerpo legal define venta atada: se entiende que un producto o servicio es vendido en forma atada si:

a) el proveedor impone o condiciona al consumidor la contratación de otros productos o servicios adicionales, especiales o conexos, y

b) si el proveedor no lo tiene disponible para ser contratado en forma separada cuando se puede contratar de esa manera con otros proveedores, o teniéndolos disponibles de esta forma, esto signifique para el consumidor adquirirlo en condiciones arbitrariamente discriminatorias.

En el final del Artículo 17H, se expresa que “no se podrá restringir  o condicionar que la compra de bienes o servicios de consumo se realice exclusivamente con un medio de pago administrado por el mismo proveedor, por una empresa relacionada o una sociedad de apoyo al giro”. Sin embargo -y aquí un punto interesante-, también se señala que “lo anterior es sin perjuicio del derecho del proveedor a ofrecer descuentos o beneficios adicionales asociados exclusivamente a un medio de pago administrado por cualquiera de los sujetos señalados”.

Entonces, tenemos un dilema: diferenciar cuando se trataría de una venta de productos conjuntos versus una venta atada, cuestión que no es muy fácil. Y al no estar definida en la práctica, da pie para la existencia de una peligrosa zona gris. Incluso, a veces se utilizan ambos términos como equivalentes.

La venta de productos en conjunto consiste en comprar varios productos o servicios distintos en un solo “paquete”. Esta es una práctica muy  habitual  del comercio y totalmente válida como estrategia de marketing. Ejemplos comunes son los PC con impresora y escáner, pasaje más hotel, sándwich más bebida y más papas, plan de TV cable más Internet, etc.  Al consumidor a veces le convienen dichas ofertas ya que comprar cada producto por separado puede ser más caro.

En resumen, y para efecto de análisis, la distinción entre producto conjunto y venta atada sería: 

·         Venta conjunta ocurre cuando dos bienes se venden en forma separada, pero hay un descuento si se compran juntos.

·         Venta atada ocurre cuando, a través de un requerimiento contractual o tecnológico, se condiciona la venta de un producto o servicio a que el consumidor compre otro producto o servicio.

En la práctica la diferencia entre ventas conjuntas y ventas atadas es muy sutil. De hecho, dos productos se pueden ofrecer en forma conjunta con un descuento tal que a nadie le convenga comprar sólo uno de ellos, con lo cual se transforma en venta atada.

En el contexto de una reforma pro-consumidor, lo relevante es determinar si los efectos de este tipo de ventas son anticompetitivos o no. Y el problema no es de fácil solución. ¿Por qué? Porque
la teoría económica muestra que una venta conjunta-atada puede tener tanto efectos pro-competitivos como anticompetitivos.

·         Pro-competencia: cuando hay costos menores en producir, distribuir y vender dos bienes en forma conjunta puede ser eficiente no venderlos en forma separada, en especial si la mayoría de los consumidores prefiere consumir los dos bienes en vez de sólo uno (lo que ocurre cuando los dos bienes son complementarios entre sí; un caso obvio es la venta atada de zapatos izquierdos y derechos).

·         Anti-competencia: una venta atada puede ser usada en forma exitosa y rentable para reducir la competencia a través de excluir a competidores en un mercado. Lo anterior tiene especial relevancia cuando se trata de un proveedor dominante en el producto “que ata” y el demandante/consumidor no puede buscar alternativas para el producto “atado”.

 

En Estados Unidos una venta atada por parte de una empresa que tiene poder de mercado es considerado en la práctica una violación  a las leyes de libre competencia y constituye un conducta ilícita según las disposiciones de la Sherman Act, de la Federal Trade Commission Act y de la Clayton Act. Específicamente, en productos y servicios financieros, la Bank Holding Company Act, prohíbe subordinar la prestación de un servicio a la aceptación por el cliente de otro producto o servicio adicional.

 

¿Y en Chile?  Es posible observar tanto ventas conjuntas pro-competencia como ventas atadas anti-competencia. En relación a las segundas, muchas veces “pasan piola”, disfrazadas de venta conjunta.  ¿Ha visto en el retail una oferta “imbatible” donde el precio con la tarjeta propia hace prácticamente inviable la opción de pago contado? Se podría argumentar que igual gana el consumidor porque puede “aprovechar” la oferta con tarjeta y después pagarla dentro del mes, pero eso sería un análisis muy simplista. Porque cuando la venta atada es parte integral de la estrategia de la compañía, tenemos un problemita: la venta atada constituiría un medio exitoso y rentable para reducir la competencia a través de excluir a competidores en el mercado del retail que no tienen la tarjeta de crédito como medio de pago. ¿Y quién paga al final esa estrategia y esos retornos anormales?

 

Claramente el cuerpo legal actual presenta un vacío, una zona gris, que es necesario abordar. Aprovechemos “el vuelito” de la reforma pro-consumidor y discutamos este tema en serio… y bien hecho, porque lo que se pretende hacer, a saber, modificar el citado artículo de ley y prohibir los descuentos especiales asociados a los medios de pago, es otra solución parche, mal hecha e incluso contraproducente. En definitiva, una pelotudez.

 

 Continuará…

 

 Iván Rojas

sábado, 17 de julio de 2021

CASEN, analfabetismo, endeudamiento, competencia y el rol de la CMF

 

https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2021/07/17/casen-analfabetismo-endeudamiento-competencia-y-el-rol-de-la-cmf/

 

Previo a la pandemia, en Chile el ingreso promedio de los trabajadores era $620.518 mensual; el 50% tuvo un ingreso menor a $401.000/mes. El 14,3% de las personas ganó más de $1 millón al mes, y solo el 1,9% superó los $3 millones mensuales. A nivel de hogar, el ingreso promedio fue $1.214.681; el 50% de los hogares tuvo un ingreso mensual menor a $849.434 (INE, 2019).

Expost pandemia estas cifras se verán alteradas, probablemente. De hecho, la reciente encuesta CASEN 2020 fue un balde agua fría: retrocedimos más de 5 años en pobreza extrema (4,3% de pobreza extrema, peor que 2015) y casi 5 años en el porcentaje de pobres (10,8%). En distribución del ingreso retrocedimos más de 14 años: en 2006 el ingreso monetario del 10% más rico fue 20,1 veces el ingreso del 10% más pobre, mientras que en 2020 el ratio aumentó a 27,4 veces; el índice de Gini también está peor que en 2006.

Por su parte, el 59% de la población es analfabeto financiero (UC, en base a encuesta EF 2016-2019). Note que las preguntas de la encuesta de educación financiera son del tipo: si un banco paga una tasa de interés de 1% compuesto mensual… ¿La tasa de interés anual es a) 12%, b) más de 12%, c) menos de 12%?  Y existe mayor analfabetismo financiero en los hogares de menores ingresos. Un círculo vicioso.

A su vez, un 23,4% de los deudores destina más del 40% de su ingreso mensual al pago de deudas (CMF, 2020). Con esta carga financiera mensual se clasificaría como sobreendeudamiento. Pero como el umbral de endeudamiento sostenible depende del nivel de ingreso (es decir, a menor ingreso, menores carga financiera y apalancamiento sostenibles), y dado el nivel de ingresos citado en el párrafo anterior, no hace falta llegar al 40% de carga financiera para que se produzca un problema financiero en un hogar promedio.

En la comparación internacional, a pesar de que el nivel de deuda de los hogares ha aumentado en los últimos años, la deuda de los hogares como porcentaje del PIB (48% en 2018) se ha mantenido en línea con las cifras de países de similar PIB per cápita, aunque levemente por sobre la línea de tendencia. Si bien no es “tan” preocupante a este nivel, no hay que olvidar que existen segmentos de los hogares cuyos indicadores son significativamente más altos que los reflejados en mediciones basadas en promedios o medianas.

Y un último dato antes del punch line: la vivienda en Chile es “severamente inalcanzable”: según el índice PIR de acceso a la vivienda, Chile tiene un puntaje de 7,6, muy superior al índice PIR de Nueva Zelanda, Reino Unido, Canadá y EE.UU, entre otros (CChC, 2019; índice calculado en base a ingresos promedios del hogar, vivienda promedio y cantidad de años que se demoraría en pagar un crédito).  Y hablando de créditos hipotecarios, la diferencia entre el banco más caro y el más barato puede significar varios millones de pesos: $30,5 millones (suma lineal) que equivalen a $20,5 millones en valor presente en un crédito de UF6.000, 20% pie, 25 años (Informe mensual septiembre 2020 de Mimejortasa.cl).

En todo este contexto, nuestro sistema bancario mantiene características de oligopolio, donde, como ejemplo de muestra, solo 4 bancos concentran el 83% de las operaciones de créditos hipotecarios. Las tasas hipotecarias, que en los últimos años han estado relativamente bajas, podrían haber estado más bajas aún si hubiese real competencia; para qué hablar de los créditos de consumo. Y no solo eso. El ambiente se presta para que ocurran “cosas raras”: bancos subestiman el costo efectivo para el cliente al calcular mal la Carga Anual Equivalente (CAE), créditos cuyo costo final bien calculado supera la Tasa Máxima Convencional, simuladores web que inducen a error a no mostrar todos los gastos operacionales del crédito, y la CMF -que absorbió a la otrora SBIF- no dice ni pío y, además, no mantiene actualizada toda la información relevante... por mencionar solo cuatro ejemplos que bien pueden dar para escribir una columna posterior.

Tres áreas en las cuales la CMF debería llevar la delantera en forma activa: a) mantener la información relevante en forma clara, entendible, correcta y actualizada; b) fomentar una educación financiera de verdad en los colegios (a lo menos desde 7° básico) como parte de la malla curricular formal; c) fomentar la competencia en el mercado del crédito abriendo las fronteras a oferentes externos.

Entonces, propongo que la CMF en octubre, el mes de la Educación Financiera, además de hacer los típicos concursos y actividades para la foto en las páginas sociales, entregue a la ciudadanía un plan para abordar los tres objetivos anteriores. Quedan dos meses y medio.

Si la CMF hace eso, no solo será un actor relevante en combatir el analfabetismo financiero, sino que también “se pondría a tono” con los tiempos actuales. Yo sería el primer hincha de una CMF 2.0 (pero que también vea el temita de las compañías de seguros y las rentas vitalicias).

 

Iván Rojas B.

miércoles, 9 de junio de 2021

¿Están sufriendo real perjuicio las Compañías de Seguros de Vida con el retiro del 10%?

 https://www.elmostrador.cl/mercados/2021/06/09/estan-sufriendo-real-perjuicio-las-companias-de-seguros-de-vida-con-el-retiro-del-10/


La reflexión va más allá de una eventual pérdida por tener que salir a liquidar activos en forma apurada para pagar un 10% no previsto, y del descalce obvio que esto genera, neto de un recorte en la renta vitalicia del pensionado como variable de ajuste (no olvidemos esa parte). Esa es solo la primera derivada que todo alumno de primer año de finanzas contestaría en un examen; y la menos relevante en esta cuestión.

 

El punto es que las compañías de seguros de vida (CSV) no están pagando el 10% de la deuda real con los pensionados. Están pagando lo que ellos dicen que les deben según su trucha contabilidad, la cual -como he explicado en muchas columnas anteriores- ha subvalorado la deuda que tienen con los pensionados por renta vitalicia (RV), al amparo de las “concesiones” que la autoridad ha permitido.

 

Entonces, la paradoja de esta extraña situación es que no están pagando el 10% de la deuda real y, por lo tanto, no están sufriendo perjuicio alguno, más allá del comentado en el primer párrafo, el cual, de existir, sería totalmente irrelevante para las dimensiones del escondido problema del pasivo subvalorado. En cierto modo, el retiro del 10% ha sido un salvavidas. Bien raro el salvavidas -es cierto-, pero les permite “solucionar” el 10% de su real problema, y dar de baja una deuda con premio.

 

Así como están las cosas -diría un director Maquiavelo-, en estos tiempos el mejor salvavidas es aquel que no se nota que es salvavidas. Y si está vestido de tragedia, mejor aún. Y si se adorna con una demanda al Estado de Chile, mucho mejor. Y si se logra una indemnización, muchísimo mejor.

 

Maquiavelo también diría que ante el riesgo de que se “sepa la firme” sobre la contabilidad de las CSV, el “ideal” sería un proyecto de ley que permita retirar el 100% de las RV. Se solucionaría el problema completo. Se bajaría la cortina de la CSV, pero se salvaría el patrimonio... se daría cristiana sepultura al putrefacto muerto, “inmunizando” el patrimonio. Y después que pase la nueva constitución y con una reforma al sistema de pensiones ya decantada, vemos qué hacemos... pero con la platita en el bolsillo y, lo más probable, segura en las bóvedas extranjeras del holding.

 

¿Captará esto el CDE? El que se daría cuenta altiro sería el Economista Flaite. Estoy seguro. Ahora una pregunta más compleja: ¿utilizará el CDE este argumento, levantará la mira de la discusión jurídica más allá de los tecnicismos legales de si procede o no el retiro del 10% (pelea chica la cual puede perder), y advertirá que tiene las agallas suficientes para detonar esta bomba atómica? Porque al final de todo este enredo, ya que están pidiendo indemnizaciones, hagamos bien los cálculos y veamos “Quién le debe a Quién”.

 

Se me acaba de ocurrir una idea para Netflix: una serie donde Maquiavelo se junta con un político para elaborar la teoría conspirativa del retiro del 10%... sería un éxito en esta cuarentena.

 

Iván Rojas B.

 


martes, 25 de mayo de 2021

Compañías de Seguros quebradas: ¿solo una vulnerabilidad teórica?

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/05/25/companias-de-seguros-quebradas-solo-una-vulnerabilidad-teorica/


En El Semanal de El Mostrador publicado el 18 de mayo, el periodista Iván Weissman expuso la  respuesta que recibió de parte de ex reguladores y actuarios al argumento que las compañías de seguro (CSV) están quebradas. Cita que ellos “rechazan este argumento. Dicen que es una vulnerabilidad teórica y no en la práctica. Además, apuntan a que las grandes del mercado tienen el respaldo de poderosos holdings financieros internacionales. El CEO de uno de los 3 mayores actores del negocio de rentas vitalicias de Chile sostiene que la regulación chilena es similar a la de los mercados más desarrollados y que no hay amenaza alguna para la estabilidad de la industria”.

Es un avance tener alguna respuesta. Lo preocupante es el razonamiento que la sustenta. Recojo el guante y me haré cargo de cada punto lo más breve posible. Sin eufemismos y que el lector juzgue objetivamente.

¿Solo una vulnerabilidad teórica?

El hecho de que mi argumento sea calificado como “vulnerabilidad teórica” implícitamente reconoce que conceptualmente está correcto, al no refutar la teoría. Para evaluar cualquier modelo financiero debe haber una buena teoría que lo sustente. Si se trata de diseñar un sistema de pensiones, con mucha mayor razón.

Pues bien, simplificando al máximo, la esencia del problema de las CSV es el cálculo del valor presente de las cuotas comprometidas en las rentas vitalicias (RV), las cuales tienen incorporada una rentabilidad prometida asegurada. Como se trata de un flujo que debe ser pagado a todo evento y de por vida, estamos hablando de un flujo financiero libre de riesgo de no pago. El propio nombre lo dice: “Renta Vitalicia”. Así se vende, así se publicita y así lo entendemos todos.

Para el tenedor de este instrumento financiero, es decir, para el pensionado, está claro como el agua que se trata de un flujo libre de riesgo de no pago. Si a estas alturas alguien (léase autoridad o CSV) pretendiese dar algún “matiz” a la sentencia anterior y dar a entender que no se trata de un flujo libre de riesgo de no pago, entonces lo que estaría diciendo entre líneas es que al pensionado se le vendió otro producto.  ¿Se atrevería a decir en público que se vendió una “cuasi renta vitalicia”? ¿Gato por liebre?

Zanjado el punto que se trata de un flujo libre de riesgo de no pago, entonces, un axioma básico e irrefutable es que todo flujo libre de riesgo de no pago DEBE ser calculado descontando dichos flujos a la tasa libre de riesgo correspondiente. Si alguien refuta este axioma sobre la coherencia que debe existir entre riesgo de flujo y riesgo de tasa de descuento, ¿se atrevería a decirlo abiertamente en público?

Pues bien, hemos llegado a la esencia del problema. Ahora podemos hablar si se trata de una “vulnerabilidad teórica”.

Una vulnerabilidad teórica –tratando de definirla de acuerdo a la respuesta de los ex reguladores- sería aquella que nace de ejercicios “de pizarrón”, pero que estaría lejos de aplicarse en la práctica.

Pongo un ejemplo. Una vulnerabilidad teórica, para mí, sería un test de stress al Titanic antes de partir. Claro, de que se puede hundir, se puede, pero era “casi imposible” en la práctica según ciertos parámetros “razonables” de la época. En efecto, exante, las probabilidades de una hipotética catástrofe eran bajas. Pero ocurrió lo inesperado. Bueno, resulta que la situación de las CSV no es la del Titanic antes de partir; es la del Titanic que ya chocó con el iceberg de la tasa de descuento[1].

En el caso de las CSV, no estoy hablando de una hipotética catástrofe. La catástrofe ya está. El hecho objetivo es que hace 21 años, la otrora SVS estableció que el pasivo calzado con flujos de activos sería calculado considerando la TM (tasa de mercado de instrumentos estatales libres de riesgo chilenos) como tasa de descuento, la cual era una tasa “alta”[2]; el pasivo no calzado sería valorizado a una tasa teórica de castigo de 3% y reflejaba precisamente una “vulnerabilidad teórica”. Hasta ahí, había una lógica financiera aceptable y coherente. A eso, agréguese que las RV que se vendían prometían una rentabilidad que se podía cumplir sin riesgo (retorno inferior a la TM). El Titanic aún no zarpaba y era un barco bien hecho.

Pero pasó lo “poco probable”. A partir del año 2001, la TM empezó a caer, acercándose peligrosamente al 3% en 2005... y siguió cayendo.  La SVS tiró varios salvavidas a las CSV (el vector de tasas con premio, ajustes al vector y la “mula” tasa de bautizo,) con el fin de evitar que calcularan los pasivos a la baja TM, que era lo que correspondía hacer[3]. Adicionalmente, a partir de 2002, las CSV empezaron a vender RV prometiendo a los pensionados rentabilidades superiores a la TM. Se generó la tormenta perfecta (o mejor dicho, el iceberg).

¿Cuál es el punto con todo este preámbulo? Que la tasa libre de riesgo (TM) y su vector de tasas (sin premio) ha permanecido cercano a cero; ya varias veces la TM ha llegado a cero y algunos plazos del vector también. Es un hecho objetivo irrefutable. No es un ejercicio teórico basado en una hipótesis.

Entonces, la gran pregunta es: ¿cuál es el valor presente de los flujos prometidos en las RV considerando la tasa libre de riesgo pura y las tablas de esperanza de vida correctas? No se trata de una vulnerabilidad teórica como se quiere hacer ver; se trata de calcular la cifra correcta de la deuda que las CSV tienen con sus clientes-pensionados. Utilizar una tasa de descuento distinta para valorizar -como se ha venido haciendo a través de las circulares supuestamente técnicas y complejas- es hacer trampa. Los cálculos que hacen hoy las CSV sí que son un ejercicio teórico adicional que a lo mejor daría para una nota de referencia al pie del balance. 

¿Ha solicitado la autoridad que se calcule el real valor de los pasivos por RV utilizando un vector de tasas libre de riesgo de mercado, puro, sin ningún premio y sin usar la tasa de bautizo? No. Dado el apalancamiento que tienen las CSV, valorizar correctamente los pasivos daría como resultado patrimonio negativo en muchas de ellas.

Hacer el cálculo correcto no es hacer un ejercicio teórico de vulnerabilidad. Es reflejar lo que corresponde en el pasivo. Si la CSV tiene un apalancamiento de 10 a 1 (conservador), si la duration de los flujos comprometidos es 10 (años), y si se debe ajustar la tasa de descuento en solo 1 punto porcentual, adiós 100% del patrimonio. La realidad –no hipótesis- es que hay CSV que están apalancadas 15 a 1 (con la contabilidad trucha) y la tasa de instrumentos estatales chilenos libres de riesgo llegó a 0% en mayo, julio y agosto 2020[4].  

Las CSV subsisten solamente porque la autoridad les permite esta contabilidad trucha y porque el pasivo no es exigible –hasta ahora- en forma inmediata (aunque con el retiro 10% están pasando sustito). Y mientras siguen vendiendo RV (que agrandan más la insolvencia), les permite tener caja fresca para darse vueltas. ¿Cómo se llama ese esquema?

Finalmente, y sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, una reflexión: hace poco tiempo era una “vulnerabilidad teórica” el retiro del 10% de las AFP y para qué decir el anticipo de una renta vitalicia… El destino a veces es muy irónico.

 

¿Respaldo financiero de poderosos holdings internacionales?

 

El hecho de que una CSV pertenezca a un holding internacional con “espaldas financieras” no es garantía absoluta que vayan a ponerse la mano al bolsillo cuando caiga la CSV. ¿Por qué? Porque si se hacen los cálculos, no estamos hablando de aportes de capital “tradicionales”; estamos hablando que en algunos casos de debe aportar más del 100% del capital. ¿Estará el holding dispuesto a realizarlo si el Estado de Chile se lo solicita? No seamos ingenuos. El argumento del holding será: “No es culpa mía señor Estado; yo me ceñí a la normativa que usted me impuso y la cumplí a cabalidad”.  La culpa no es del chancho…

Para algunos holdings dueños de CSV, considerando la sumatoria de los dividendos que han recibido y los pagos por asesorías y comisiones pagadas por la CSV a la matriz, ya han recuperado con creces el capital inicial que aportaron. ¿Cuál cree que será la decisión si ahora le cambian las reglas del juego y lo obligan a aportar mucho más de 1 patrimonio, para quedar en una situación que ahora sería la adecuada porque la anterior tenía un “pequeño” error de cálculo? ¿Cuál cree que será la decisión del holding si queda en evidencia que la CSV está quebrada? Negocios son negocios y requieren sangre fría. ¿Revivir el muerto? Demasiado caro (más caro que hacer una nueva CSV), para quedar donde mismo económicamente hablando, y más encima con una amenaza real de una reforma global al sistema de pensiones en Chile que quizás en qué va a terminar. “Nos vemos en tribunales señor Estado”. Y adivine quién ganará en una disputa internacional.

No seamos ingenuos. Para la dimensión del problema que estamos hablando, el hecho que una CSV pertenezca a un holding solvente no es garantía de nada. No será nada de fácil para el Estado obligar a traer esos millones de afuera cuando se requieran… ¿Con qué argumento donde salga bien parado? Ese es en parte el zapato chino del Estado, el cual, a través de la CMF como autoridad encargada, nunca va a reconocer que metió la pata con la legislación y que permitió una contabilidad errada. Y las CSV le siguen esta conveniente cueca.

 

Regulación chilena similar a la de los mercados más desarrollados

Con respecto al argumento que la regulación chilena es similar a la de los mercados más desarrollados, tampoco es garantía de nada. El problema de la caída en la tasa de interés es mundial. Y en el mundo son innumerables los sistemas  de “defined benefits”, como son las Rentas Vitalicias, que en los últimos 15 años han colapsado. Y la magia no existe. El problema de las pensiones es global, y el mercado de capitales no tiene la solución integral. Si a eso le agregamos una legislación con errores conceptuales…

Por último, el que un CEO de una gran CSV señale que “no hay amenaza alguna para la estabilidad de la industria”… viene muy de cerca la recomendación. Sería impensado que dijese lo contrario; sería como Günter Schabowski respondiento al periodista. Y de pasada, le cortan la cabeza apenas salga publicada la respuesta. A propósito, ¿habrá pedido el CEO que calculen el pasivo por las RV descontado al 0%? Si lo hizo, tiene agallas para decir lo que dijo; está bueno pa’ político. Si no lo hizo, hágalo y después conversamos. Yo invito el café.

Corrijo. Pensándolo bien, en estricto rigor el CEO tiene razón, no hay amenaza. La amenaza es un peligro potencial; aquí la catástrofe ya existe.

 

Iván Rojas Bravo.



[1] Para no desviar el tema ni alargarme en demasía, el problema de las tablas de esperanza de vida no será tratado en esta columna. Problema que, por cierto, empeora la situación.

[2] En la década de los 90, el promedio de la TM fue UF+6,84% anual.

[3] Este punto se toca con más detalle en la columna “¿Cuándo empezó la tormenta?” publicada el 12.07.2019 en El Mostrador.

[4] Da para otra columna considerar la posibilidad real que en Chile haya tasas libres de riesgo negativas, al igual que lo que se ha dado en el mundo desarrollado, y la lógica conceptual que sustenta que no sería un fenómeno pasajero.

miércoles, 19 de mayo de 2021

La excusa perfecta para las quebradas compañías de seguros de vida

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/05/19/la-excusa-perfecta-para-las-quebradas-companias-de-seguros-de-vida/


Hasta hace poco tiempo atrás era impensado realizar retiros de la cuenta de capitalización individual de los fondos de pensiones antes de la edad de jubilación. Y mire usted, en un año ya llevamos tres. Y es que las cosas menos pensadas, a veces pasan. ¿Alguien se atreve a decir que será el último, y que ya no habrá más chacota?

Esa cosa llamada incertidumbre, que estuvo media dormida, existe. No es solo teoría; y no es sólo la varianza.

La guinda de la torta en el último 10% ha sido el alcance a las rentas vitalicias (RV). Esto es una verdadera piedra en el zapato para las compañías de seguros de vida (CSV). No estaba dentro de ningún plan tener que liquidar inversiones y salirse del calce de plazo de activos y pasivos. Hago la precisión con el calce de plazo, porque el calce real de riesgo hace rato que no lo tienen.

Pues bien, en esta pasada las CSV tienen razón en estar “molestas”. Y es que con el retiro del 10% se ha puesto en jaque los fundamentos de esta transacción económica: en el momento de contratar una RV, el pensionado transfiere la propiedad de sus fondos a cambio de una cuenta por cobrar de por vida a una compañía de seguros; y viceversa con la compañía de seguros, la cual “adquiere” tanto un activo (los fondos) como un pasivo (una cuenta por pagar vitalicia).

Como señalé en una columna anterior, el anticipo del 10% correspondería a una opción que “apareció de la nada en forma gratuita” en favor del pensionado. Se trata, en definitiva, de una transferencia unilateral de riqueza (la cual, independiente de que sea compensada con un recorte en la RV, desordenó todo el naipe de la CSV).

Por cierto, aun siendo obvio conviene precisarlo, esto no tiene nada que ver con que las pensiones son bajas o con que los pensionados necesitan ayuda en estos momentos difíciles. El punto es que a tontas y a locas se desvistió un santo para vestir otro, sin medir consecuencias.

Así las cosas, algunas CSV ya lanzaron la batería judicial acusando reclamos de ilegalidad en contra del oficio de la CMF que autoriza el retiro del 10% de las RV. Como todo enredo que parte mal, se debe ir arreglando en el camino. En este caso, para “vestir” esta operación, el mecanismo dispuesto es que las CSV usen las reservas técnicas para darle un préstamo obligado al pensionado. En nuestra tierra abunda la “chispeza”.

Lo curioso de todo esto es que este imprevisto negativo para las CSV permite desviar el foco de su real problema: la insolvencia escondida bajo la magia de la contabilidad, al amparo de la CMF; insolvencia que desde hace tiempo tiene quebradas económicamente a las CSV.

Breve contexto

En variadas columnas anteriores publicadas casi todas en El Mostrador, he expresado el real problema de las CSV. Los pasivos registrados en sus balances, correspondientes a la deuda que tienen con los pensionados, están subvaluados, principalmente porque la tasa de descuento utilizada para valorizar las cuotas que les deben a los pensionados es incoherente con dicho flujo que debe ser pagado a todo evento, tal como se ha prometido y publicitado.

En esencia, como las CSV a) están altamente apalancadas, b) los activos están valorizados a precios de mercado (es decir, ya han incorporado las caídas en las tasa de interés), y c) la duration de los pasivos es “larga”, entonces, basta solo incorporar una pequeña diferencia en la tasa de descuento para que los pasivos se disparen en comparación al poco patrimonio relativo que tienen. La otrora SVS y hoy la CMF, advertidas de esta situación, siguieron permitiendo que las CSV registraran pasivos subvalorados, al otorgar incoherentes premios en la tasa de descuento, vestidos mediante oficios circulares supuestamente complejos y técnicos. Los ajustes que se han hecho han sido muy menores.

El problema no es nuevo. Las columnas “más pesadas” las escribí después de haber publicado la primera edición de mi libro “La magia del sistema de pensiones”, y haber informado de la situación, entre otros, a los siguientes señores:

·         Carlos Pavez Toloza (como superintendente de valores y seguros), mediante  cartas enviadas el 14.09.2015, 13.11.2015, 11.12.2015, 08.01.2016, 05.12.2016, 12.01.2017, 24.02.2017 y 21.06.2017.

·         Osvaldo Macías Muñoz (como intendente de seguros de la SVS, actual superintendente de pensiones), mediante cartas enviadas el 14.09.2015, 08.01.2016, 05.12.2016 y 12.01.2017 (recibida esta última por Daniel García Schilling).

·         Daniel García Schilling (como intendente de seguros de la SVS), mediante  carta de fecha 24.02.2017.

·         Rodrigo Vergara Montes (como presidente del Banco Central), mediante cartas enviadas el 09.10.2015, 15.01.2016, 05.12.2016 y 12.01.2017.

·         Rodrigo Valdés Pulido (como ministro de Hacienda), mediante cartas enviadas el 05.12.2016, 12.01.2017 y 21.06.2017.

·         Joaquín Cortés (presidente de la CMF, junto con todos los comisionados), mediante carta enviada el 24.04.2018, en la cual se adjuntó todo el set de cartas anteriores.

Las respuestas que recibí a algunas cartas, sin excepción, fueron del tipo “agradecemos su preocupación”, y me remitían a la normativa que regula a las CSV, cuando lo que planteaba era que precisamente la normativa estaba errada (y lo sigue estando). Y con eso daban por cerrado el caso. No recibí ningún argumento en contra.

La situación de las CSV se puede ejemplificar con la de un enfermo de cáncer, de apariencia saludable gracias al oxígeno que le provee la autoridad mediante una falsa contabilidad. Como se trata, entonces, de una bomba que muy probablemente no explotará en la administración de turno, el problema se patea pa’ delante.

Un problema que es también una “oportunidad de oro”

El retiro del 10% de las RV se da en el contexto señalado precedentemente. Situación que, por cierto, complica más las cosas para estos muertos caminando que son las CSV.

Lo paradójico de esta situación es que este problema podría ser, al mismo tiempo, maquiavélicamente, un as bajo la manga para las CSV.

Permítanme ponerme mal pensado por un momento. A estas alturas no es un ejercicio tan surrealista. El tema de la insolvencia ha sido tratado en directorios en más de una CSV. La pauta obvia en dichas reuniones fue conocer de qué se trata el problema y que implicaría valorizar correctamente los pasivos por RV utilizando la tasa libre de riesgo pura, sin premios.

Si hicieron el ejercicio, el director “Maquiavelo” recordó la película Margin Call, cuando el máximo jefe plantea la necesidad de salirse antes que la música termine, con el fin de sobrevivir. El director diría que en un futuro próximo, cuando quede en evidencia la insolvencia y caiga la primera CSV, la excusa perfecta será el “daño irreparable” que el retiro del 10% tuvo en la compañía.

El director “Sun Tzu” aconsejaría aprovechar la ilegalidad del retiro del 10% y lanzar la caballería legal y demandar al Estado de Chile por daños y perjuicios. Con la indemnización, tenemos la ruta de salida de este podrido negocio, diría. En una de esas –concluiría- le vendemos el negocio al Estado de Chile. Golazo de media cancha.

El director “Gondon Gecko” diría que con la indemnización, más todos los dividendos que la vaca lechera ha dado, la CSV ha recuperado con creces el capital invertido más un jugoso retorno. El capital del balance es hoy, en definitiva, plata generada por el propio negocio. Y sin contar las asesorías y comisiones pagadas a empresas relacionadas. Más encima –diría-, si consideramos la coyuntura actual, quizás en qué va a parar la reforma al sistema de pensiones bajo la premisa de una pensión digna plasmada en la nueva Constitución. Por lo tanto, concluiría, es hora de salirse.

Dejando de ser mal pensados, y volviendo al ejemplo burdo, pero válido y explicativo del enfermo de cáncer. Las compañías de seguros de vida son como un enfermo de cáncer de larga data y sin punto de retorno. El retiro del 10% vendría siendo como el coronavirus. ¿Cuál será la causa de muerte? ¿Qué dirá el acta de defunción? De coronavirus, dirán todos los implicados. Tanto a la CMF como a las propias CSV les sirve esta acta de defunción que esconde el real diagnóstico (CMF y CSV unidas, ¡jamás serán vencidas!). Nadie va a sospechar nada.

De haber indemnizaciones –a pesar de que incluso podrían ser justas en el mérito judicial del caso específico-, podrían ser usadas maquiavélicamente como una astuta “solución de salida” que permitiría lavarse las manos a todos los Pilatos que a sabiendas, permitieron y siguen vendiendo rentas vitalicias que no son tal. Porque cuando ocurra la debacle real, el chivo expiatorio será la jurisprudencia en contra del Estado de Chile. Y todos los chilenos adoptaremos el apellido Moya.

Iván Rojas B.

viernes, 23 de abril de 2021

¿Qué harán las compañías de seguros ante el tercer retiro del 10% aplicado a Rentas Vitalicias?

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/04/23/que-haran-las-companias-de-seguros-ante-el-tercer-retiro-del-10-aplicado-a-rentas-vitalicias/


Hasta que ocurrió lo impensado. La Cámara de Diputados autorizó  un nuevo retiro de fondos previsionales, y el proyecto de ley  fue despachado al Senado, el cual, al momento de escribir esta columna, también aprobó. Queda por superar el Tribunal Constitucional. En esta ocasión, el retiro permite que los pensionados por Rentas Vitalicias (RV) puedan adelantar el pago de sus rentas hasta por el 10% de los fondos originalmente traspasados a la compañía de seguros con la cual contrataron la RV, estableciéndose como monto máximo de UF 150.

De concretarse la propuesta, el dilema en el caso particular de las RV es interesante. Y también “raro”, por decirlo de alguna forma.

En un análisis macro, y quizás de importancia radical para la sobrevivencia artificial de las compañías de seguros de vida, se añade un factor de riesgo no considerado. Hasta ahora, se creía (correctamente, siendo justos en el análisis) que en el momento de contratar una RV, el pensionado transfiere la propiedad de sus fondos a cambio de una cuenta por cobrar de por vida a una compañía de seguros; y viceversa con la compañía de seguros, la cual “adquiere” tanto un activo (los fondos) como un pasivo (una cuenta por pagar vitalicia).

El anticipo del 10% (en caso de ser aprobado definitivamente) correspondería a una opción que “apareció de la nada en forma gratuita” en favor del pensionado. Podría verse como una opción Call, cuyo precio de ejercicio es función del valor presente de las cuotas futuras descontadas a la tasa correspondiente, versus el monto del 10% que se puede retirar.

Pero más allá de este enredo, el punto es que la “opción” propiamente tal es un instrumento que por sí tiene valor, pero no hubo una transacción por ella. Si el pensionado decide ejercer la opción, la compañía de seguros estaría obligada a entregar como anticipo el 10% del fondo original.

Desde un punto de vista netamente financiero, el aparente dilema no sería tan grave, siempre que los valores estén correctamente calculados, siempre que el retorno del activo sea mayor al retorno prometido, y siempre que la opción Call haya sido concebida y valorizada al momento de hacer el trato en t=0. Pero la cosa no es así.

El tema de fondo de este anticipo obligatorio es la vulnerabilidad implícita de la propiedad de los fondos sujeta a los caprichos (con o sin razón) de la calle. Y eso puede ser algo peligroso para la subsistencia de un sistema que a estas alturas pende un hilo. La segunda derivada de esto, y no solo para las compañías de seguros sino también para las AFP, es que aquí tenemos una nueva consideración de riesgo, más allá del mercado de capitales, y del cual las inversiones no escapan. Y es que esto demuestra -por el lado de los quesos, pero igualmente válido- lo que he planteado en varias columnas anteriores: cuando se trata de diseñar un sistema de pensiones, lo más sensato es hacerlo en un ambiente seguro, libre de riesgo (de no pago). Aventurarse a jugar en el casino -¡quién diría que esta expresión llega a ser hasta literal!- del mercado de capitales tratando de conseguir un retorno esperado, y prometiendo retornos que pueden ser inciertos, fue insensato. Se creyeron mucho el cuento de la teoría de portfolios de inversión y la eliminación del riesgo de mercado mediante ingeniería financiera. Y Sanhattan agarró papa. Es que para conseguir el dulce retorno esperado no solo basta controlar la diversificación. Y tratándose de diseñar un sistema de pensiones, donde se manejan platas ajenas, Juan Segura vivió muchos años.

En un análisis micro, hay que estar atento a que las compañías de seguros no metan goles de media cancha a los pensionados.

He explicado en varias columnas anteriores que las compañías de seguros están económicamente quebradas al registrar pasivos (rentas vitalicias) subvalorados gracias a la ficción contable que la Autoridad permite con el fin de que la bomba no explote en la administración de turno. Pues bien, en ese contexto, el anticipo del 10% de los fondos tiene asociado un recorte en los futuros pagos de la renta vitalicia. El nuevo valor presente será el saldo insoluto de capital menos el monto del retiro. La gran pregunta es: ¿con qué tasa de retorno se calculará la nueva cuota?

Las rentas vitalicias prometieron pagar al pensionado una cuota que fue calculada en su origen a una tasa “alta” en relación a las tasas actuales. Esta tasa debería ser la que se debiera usar para calcular nueva cuota, porque el pensionado no asume el riesgo del mercado. Ese fue el trato. Si las compañías de seguros pretendiesen calcular la nueva cuota utilizando las bajas tasas actuales de mercado, sería hacer trampa. Liquidar activos para tener caja y pagar los retiros y, al mismo tiempo, mantener la tasa de retorno prometido en las cuotas futuras (sin hacer trampa), dejará aún más en evidencia lo que la Autoridad no quiere y no le conviene ver.  Houston, we have a problem!

Tema obligado en próxima reunión de directorio de las compañías de seguros. ¿Temporada de aumentos de capital? Y no apurarse en repartir dividendos.

 

Iván Rojas B.

martes, 30 de marzo de 2021

Para entender el caso Enjoy

 https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2021/03/30/para-entender-el-caso-enjoy/


Como es sabido, los casinos son un negocio regulado, lo cual limita la competencia. La parte negativa para el operador de casinos es que siempre habrá una amenaza de cambios en la legislación. El proceso de licitación ha mostrado que las empresas que antiguamente disponían de la concesión de un casino en una comuna en particular, por ese solo hecho, no tienen garantizado nuevamente la renovación de la adjudicación. Precisamente, el proceso de licitación apunta a evitar –en la medida de lo posible- que la mano negra haga su trabajo, mediante permitir una “competencia” exante dentro de un monopolio expost en cierto territorio.

El componente político que envuelve a Enjoy debe entenderse, en mi opinión, dentro del complejo contexto económico-financiero por el que pasa la compañía respecto de su viabilidad económica, lo cual, sin duda, empeora todo.

Algunas cifras de interés:

·         Hasta diciembre 2015, Enjoy presentaba ganancias acumuladas en su balance.

·         En 2015, las ganancias de las actividades propias del negocio ($24.860 millones) por lo menos cubrieron los gastos financieros ($17.614 millones), y permitieron terminar con una utilidad de $9.928 millones.

·         Pero la holgura era mayor. Tranquilo, no pasa nada (léase irónico), porque como la depreciación y amortización son un componente importante de los costos de venta, el Ebitda fue $58.615 millones, un 25% de los ingresos.

·         Quizás la luz amarilla que pudo prenderse en las reuniones de Directorio con galletitas y café, fue que al cierre del año 2015, la deuda financiera de Enjoy ascendía a $215.609 millones. El 42% de dicha deuda era de corto plazo y, por lo tanto, había una fuerte presión sobre los flujos de caja. De hecho, la deuda financiera de corto plazo terminó siendo 1,9 veces el cash de Enjoy.

·         ¿Y qué pasó? Por un lado, la deuda financiera fue aumentando y reestructurándose, hasta llegar a $431.281 en septiembre 2020, principalmente concentrada en mediano a largo plazo. La deuda se duplicó nominalmente en menos de 5 años.

·         ¿Y los ingresos? El Ebitda fue cayendo tanto a nivel absoluto como relativo: 17% de los ingresos en 2019 y a septiembre 2020 un Ebitda negativo de $5.028 millones.  El ratio Deuda Financiera/Ebitda pasó de estar en torno a 4 veces (período 1Q2015 a 1Q2017)  a casi 14 veces (2Q2020).


No es por ser General después de la batalla, pero el análisis de Enjoy lo hice a mis alumnos de finanzas cuando se abrió a la bolsa en 2009 y en emisiones de bonos posteriores. Ojalá alguno de ellos se acuerde de esa latera clase. 

 Así las cosas, en agosto de 2020 se aprobó formalmente un Acuerdo de Reorganización Judicial, que incluye reprogramar créditos, crédito puente para dar oxígeno a la empresa, aumento de capital y deuda convertible en acciones para cambiarles el switch a los acreedores. ¿Y vender activos?

Con una crisis y una pandemia que aún no tiene fecha de vencimiento, el escenario es complejo y con gran incertidumbre. Y no solo en Chile. La incertidumbre en Uruguay, Brasil y Argentina, también son factores relevantes.

Añádase a ese contexto, por si fuera poco, el factor político. Porque la permanencia de los actuales ingresos de Enjoy está supeditada a la renovación de los casinos que actualmente tiene bajo su concesión. El proceso de renovación de las licencias en el marco de la Ley 19.995 representa el principal factor de riesgo. Y aquí, el enredo actual es complejo.

El valor económico de una empresa se determina por su capacidad de generar flujos en exceso a su costo de capital. La incertidumbre sobre la viabilidad financiera de la empresa en el largo plazo, y la compleja arista política, hace que hoy, de Enjoy solo vaya quedando el nombre.

 

Iván Rojas B.