martes, 25 de mayo de 2021

Compañías de Seguros quebradas: ¿solo una vulnerabilidad teórica?

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/05/25/companias-de-seguros-quebradas-solo-una-vulnerabilidad-teorica/


En El Semanal de El Mostrador publicado el 18 de mayo, el periodista Iván Weissman expuso la  respuesta que recibió de parte de ex reguladores y actuarios al argumento que las compañías de seguro (CSV) están quebradas. Cita que ellos “rechazan este argumento. Dicen que es una vulnerabilidad teórica y no en la práctica. Además, apuntan a que las grandes del mercado tienen el respaldo de poderosos holdings financieros internacionales. El CEO de uno de los 3 mayores actores del negocio de rentas vitalicias de Chile sostiene que la regulación chilena es similar a la de los mercados más desarrollados y que no hay amenaza alguna para la estabilidad de la industria”.

Es un avance tener alguna respuesta. Lo preocupante es el razonamiento que la sustenta. Recojo el guante y me haré cargo de cada punto lo más breve posible. Sin eufemismos y que el lector juzgue objetivamente.

¿Solo una vulnerabilidad teórica?

El hecho de que mi argumento sea calificado como “vulnerabilidad teórica” implícitamente reconoce que conceptualmente está correcto, al no refutar la teoría. Para evaluar cualquier modelo financiero debe haber una buena teoría que lo sustente. Si se trata de diseñar un sistema de pensiones, con mucha mayor razón.

Pues bien, simplificando al máximo, la esencia del problema de las CSV es el cálculo del valor presente de las cuotas comprometidas en las rentas vitalicias (RV), las cuales tienen incorporada una rentabilidad prometida asegurada. Como se trata de un flujo que debe ser pagado a todo evento y de por vida, estamos hablando de un flujo financiero libre de riesgo de no pago. El propio nombre lo dice: “Renta Vitalicia”. Así se vende, así se publicita y así lo entendemos todos.

Para el tenedor de este instrumento financiero, es decir, para el pensionado, está claro como el agua que se trata de un flujo libre de riesgo de no pago. Si a estas alturas alguien (léase autoridad o CSV) pretendiese dar algún “matiz” a la sentencia anterior y dar a entender que no se trata de un flujo libre de riesgo de no pago, entonces lo que estaría diciendo entre líneas es que al pensionado se le vendió otro producto.  ¿Se atrevería a decir en público que se vendió una “cuasi renta vitalicia”? ¿Gato por liebre?

Zanjado el punto que se trata de un flujo libre de riesgo de no pago, entonces, un axioma básico e irrefutable es que todo flujo libre de riesgo de no pago DEBE ser calculado descontando dichos flujos a la tasa libre de riesgo correspondiente. Si alguien refuta este axioma sobre la coherencia que debe existir entre riesgo de flujo y riesgo de tasa de descuento, ¿se atrevería a decirlo abiertamente en público?

Pues bien, hemos llegado a la esencia del problema. Ahora podemos hablar si se trata de una “vulnerabilidad teórica”.

Una vulnerabilidad teórica –tratando de definirla de acuerdo a la respuesta de los ex reguladores- sería aquella que nace de ejercicios “de pizarrón”, pero que estaría lejos de aplicarse en la práctica.

Pongo un ejemplo. Una vulnerabilidad teórica, para mí, sería un test de stress al Titanic antes de partir. Claro, de que se puede hundir, se puede, pero era “casi imposible” en la práctica según ciertos parámetros “razonables” de la época. En efecto, exante, las probabilidades de una hipotética catástrofe eran bajas. Pero ocurrió lo inesperado. Bueno, resulta que la situación de las CSV no es la del Titanic antes de partir; es la del Titanic que ya chocó con el iceberg de la tasa de descuento[1].

En el caso de las CSV, no estoy hablando de una hipotética catástrofe. La catástrofe ya está. El hecho objetivo es que hace 21 años, la otrora SVS estableció que el pasivo calzado con flujos de activos sería calculado considerando la TM (tasa de mercado de instrumentos estatales libres de riesgo chilenos) como tasa de descuento, la cual era una tasa “alta”[2]; el pasivo no calzado sería valorizado a una tasa teórica de castigo de 3% y reflejaba precisamente una “vulnerabilidad teórica”. Hasta ahí, había una lógica financiera aceptable y coherente. A eso, agréguese que las RV que se vendían prometían una rentabilidad que se podía cumplir sin riesgo (retorno inferior a la TM). El Titanic aún no zarpaba y era un barco bien hecho.

Pero pasó lo “poco probable”. A partir del año 2001, la TM empezó a caer, acercándose peligrosamente al 3% en 2005... y siguió cayendo.  La SVS tiró varios salvavidas a las CSV (el vector de tasas con premio, ajustes al vector y la “mula” tasa de bautizo,) con el fin de evitar que calcularan los pasivos a la baja TM, que era lo que correspondía hacer[3]. Adicionalmente, a partir de 2002, las CSV empezaron a vender RV prometiendo a los pensionados rentabilidades superiores a la TM. Se generó la tormenta perfecta (o mejor dicho, el iceberg).

¿Cuál es el punto con todo este preámbulo? Que la tasa libre de riesgo (TM) y su vector de tasas (sin premio) ha permanecido cercano a cero; ya varias veces la TM ha llegado a cero y algunos plazos del vector también. Es un hecho objetivo irrefutable. No es un ejercicio teórico basado en una hipótesis.

Entonces, la gran pregunta es: ¿cuál es el valor presente de los flujos prometidos en las RV considerando la tasa libre de riesgo pura y las tablas de esperanza de vida correctas? No se trata de una vulnerabilidad teórica como se quiere hacer ver; se trata de calcular la cifra correcta de la deuda que las CSV tienen con sus clientes-pensionados. Utilizar una tasa de descuento distinta para valorizar -como se ha venido haciendo a través de las circulares supuestamente técnicas y complejas- es hacer trampa. Los cálculos que hacen hoy las CSV sí que son un ejercicio teórico adicional que a lo mejor daría para una nota de referencia al pie del balance. 

¿Ha solicitado la autoridad que se calcule el real valor de los pasivos por RV utilizando un vector de tasas libre de riesgo de mercado, puro, sin ningún premio y sin usar la tasa de bautizo? No. Dado el apalancamiento que tienen las CSV, valorizar correctamente los pasivos daría como resultado patrimonio negativo en muchas de ellas.

Hacer el cálculo correcto no es hacer un ejercicio teórico de vulnerabilidad. Es reflejar lo que corresponde en el pasivo. Si la CSV tiene un apalancamiento de 10 a 1 (conservador), si la duration de los flujos comprometidos es 10 (años), y si se debe ajustar la tasa de descuento en solo 1 punto porcentual, adiós 100% del patrimonio. La realidad –no hipótesis- es que hay CSV que están apalancadas 15 a 1 (con la contabilidad trucha) y la tasa de instrumentos estatales chilenos libres de riesgo llegó a 0% en mayo, julio y agosto 2020[4].  

Las CSV subsisten solamente porque la autoridad les permite esta contabilidad trucha y porque el pasivo no es exigible –hasta ahora- en forma inmediata (aunque con el retiro 10% están pasando sustito). Y mientras siguen vendiendo RV (que agrandan más la insolvencia), les permite tener caja fresca para darse vueltas. ¿Cómo se llama ese esquema?

Finalmente, y sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, una reflexión: hace poco tiempo era una “vulnerabilidad teórica” el retiro del 10% de las AFP y para qué decir el anticipo de una renta vitalicia… El destino a veces es muy irónico.

 

¿Respaldo financiero de poderosos holdings internacionales?

 

El hecho de que una CSV pertenezca a un holding internacional con “espaldas financieras” no es garantía absoluta que vayan a ponerse la mano al bolsillo cuando caiga la CSV. ¿Por qué? Porque si se hacen los cálculos, no estamos hablando de aportes de capital “tradicionales”; estamos hablando que en algunos casos de debe aportar más del 100% del capital. ¿Estará el holding dispuesto a realizarlo si el Estado de Chile se lo solicita? No seamos ingenuos. El argumento del holding será: “No es culpa mía señor Estado; yo me ceñí a la normativa que usted me impuso y la cumplí a cabalidad”.  La culpa no es del chancho…

Para algunos holdings dueños de CSV, considerando la sumatoria de los dividendos que han recibido y los pagos por asesorías y comisiones pagadas por la CSV a la matriz, ya han recuperado con creces el capital inicial que aportaron. ¿Cuál cree que será la decisión si ahora le cambian las reglas del juego y lo obligan a aportar mucho más de 1 patrimonio, para quedar en una situación que ahora sería la adecuada porque la anterior tenía un “pequeño” error de cálculo? ¿Cuál cree que será la decisión del holding si queda en evidencia que la CSV está quebrada? Negocios son negocios y requieren sangre fría. ¿Revivir el muerto? Demasiado caro (más caro que hacer una nueva CSV), para quedar donde mismo económicamente hablando, y más encima con una amenaza real de una reforma global al sistema de pensiones en Chile que quizás en qué va a terminar. “Nos vemos en tribunales señor Estado”. Y adivine quién ganará en una disputa internacional.

No seamos ingenuos. Para la dimensión del problema que estamos hablando, el hecho que una CSV pertenezca a un holding solvente no es garantía de nada. No será nada de fácil para el Estado obligar a traer esos millones de afuera cuando se requieran… ¿Con qué argumento donde salga bien parado? Ese es en parte el zapato chino del Estado, el cual, a través de la CMF como autoridad encargada, nunca va a reconocer que metió la pata con la legislación y que permitió una contabilidad errada. Y las CSV le siguen esta conveniente cueca.

 

Regulación chilena similar a la de los mercados más desarrollados

Con respecto al argumento que la regulación chilena es similar a la de los mercados más desarrollados, tampoco es garantía de nada. El problema de la caída en la tasa de interés es mundial. Y en el mundo son innumerables los sistemas  de “defined benefits”, como son las Rentas Vitalicias, que en los últimos 15 años han colapsado. Y la magia no existe. El problema de las pensiones es global, y el mercado de capitales no tiene la solución integral. Si a eso le agregamos una legislación con errores conceptuales…

Por último, el que un CEO de una gran CSV señale que “no hay amenaza alguna para la estabilidad de la industria”… viene muy de cerca la recomendación. Sería impensado que dijese lo contrario; sería como Günter Schabowski respondiento al periodista. Y de pasada, le cortan la cabeza apenas salga publicada la respuesta. A propósito, ¿habrá pedido el CEO que calculen el pasivo por las RV descontado al 0%? Si lo hizo, tiene agallas para decir lo que dijo; está bueno pa’ político. Si no lo hizo, hágalo y después conversamos. Yo invito el café.

Corrijo. Pensándolo bien, en estricto rigor el CEO tiene razón, no hay amenaza. La amenaza es un peligro potencial; aquí la catástrofe ya existe.

 

Iván Rojas Bravo.



[1] Para no desviar el tema ni alargarme en demasía, el problema de las tablas de esperanza de vida no será tratado en esta columna. Problema que, por cierto, empeora la situación.

[2] En la década de los 90, el promedio de la TM fue UF+6,84% anual.

[3] Este punto se toca con más detalle en la columna “¿Cuándo empezó la tormenta?” publicada el 12.07.2019 en El Mostrador.

[4] Da para otra columna considerar la posibilidad real que en Chile haya tasas libres de riesgo negativas, al igual que lo que se ha dado en el mundo desarrollado, y la lógica conceptual que sustenta que no sería un fenómeno pasajero.

miércoles, 19 de mayo de 2021

La excusa perfecta para las quebradas compañías de seguros de vida

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/05/19/la-excusa-perfecta-para-las-quebradas-companias-de-seguros-de-vida/


Hasta hace poco tiempo atrás era impensado realizar retiros de la cuenta de capitalización individual de los fondos de pensiones antes de la edad de jubilación. Y mire usted, en un año ya llevamos tres. Y es que las cosas menos pensadas, a veces pasan. ¿Alguien se atreve a decir que será el último, y que ya no habrá más chacota?

Esa cosa llamada incertidumbre, que estuvo media dormida, existe. No es solo teoría; y no es sólo la varianza.

La guinda de la torta en el último 10% ha sido el alcance a las rentas vitalicias (RV). Esto es una verdadera piedra en el zapato para las compañías de seguros de vida (CSV). No estaba dentro de ningún plan tener que liquidar inversiones y salirse del calce de plazo de activos y pasivos. Hago la precisión con el calce de plazo, porque el calce real de riesgo hace rato que no lo tienen.

Pues bien, en esta pasada las CSV tienen razón en estar “molestas”. Y es que con el retiro del 10% se ha puesto en jaque los fundamentos de esta transacción económica: en el momento de contratar una RV, el pensionado transfiere la propiedad de sus fondos a cambio de una cuenta por cobrar de por vida a una compañía de seguros; y viceversa con la compañía de seguros, la cual “adquiere” tanto un activo (los fondos) como un pasivo (una cuenta por pagar vitalicia).

Como señalé en una columna anterior, el anticipo del 10% correspondería a una opción que “apareció de la nada en forma gratuita” en favor del pensionado. Se trata, en definitiva, de una transferencia unilateral de riqueza (la cual, independiente de que sea compensada con un recorte en la RV, desordenó todo el naipe de la CSV).

Por cierto, aun siendo obvio conviene precisarlo, esto no tiene nada que ver con que las pensiones son bajas o con que los pensionados necesitan ayuda en estos momentos difíciles. El punto es que a tontas y a locas se desvistió un santo para vestir otro, sin medir consecuencias.

Así las cosas, algunas CSV ya lanzaron la batería judicial acusando reclamos de ilegalidad en contra del oficio de la CMF que autoriza el retiro del 10% de las RV. Como todo enredo que parte mal, se debe ir arreglando en el camino. En este caso, para “vestir” esta operación, el mecanismo dispuesto es que las CSV usen las reservas técnicas para darle un préstamo obligado al pensionado. En nuestra tierra abunda la “chispeza”.

Lo curioso de todo esto es que este imprevisto negativo para las CSV permite desviar el foco de su real problema: la insolvencia escondida bajo la magia de la contabilidad, al amparo de la CMF; insolvencia que desde hace tiempo tiene quebradas económicamente a las CSV.

Breve contexto

En variadas columnas anteriores publicadas casi todas en El Mostrador, he expresado el real problema de las CSV. Los pasivos registrados en sus balances, correspondientes a la deuda que tienen con los pensionados, están subvaluados, principalmente porque la tasa de descuento utilizada para valorizar las cuotas que les deben a los pensionados es incoherente con dicho flujo que debe ser pagado a todo evento, tal como se ha prometido y publicitado.

En esencia, como las CSV a) están altamente apalancadas, b) los activos están valorizados a precios de mercado (es decir, ya han incorporado las caídas en las tasa de interés), y c) la duration de los pasivos es “larga”, entonces, basta solo incorporar una pequeña diferencia en la tasa de descuento para que los pasivos se disparen en comparación al poco patrimonio relativo que tienen. La otrora SVS y hoy la CMF, advertidas de esta situación, siguieron permitiendo que las CSV registraran pasivos subvalorados, al otorgar incoherentes premios en la tasa de descuento, vestidos mediante oficios circulares supuestamente complejos y técnicos. Los ajustes que se han hecho han sido muy menores.

El problema no es nuevo. Las columnas “más pesadas” las escribí después de haber publicado la primera edición de mi libro “La magia del sistema de pensiones”, y haber informado de la situación, entre otros, a los siguientes señores:

·         Carlos Pavez Toloza (como superintendente de valores y seguros), mediante  cartas enviadas el 14.09.2015, 13.11.2015, 11.12.2015, 08.01.2016, 05.12.2016, 12.01.2017, 24.02.2017 y 21.06.2017.

·         Osvaldo Macías Muñoz (como intendente de seguros de la SVS, actual superintendente de pensiones), mediante cartas enviadas el 14.09.2015, 08.01.2016, 05.12.2016 y 12.01.2017 (recibida esta última por Daniel García Schilling).

·         Daniel García Schilling (como intendente de seguros de la SVS), mediante  carta de fecha 24.02.2017.

·         Rodrigo Vergara Montes (como presidente del Banco Central), mediante cartas enviadas el 09.10.2015, 15.01.2016, 05.12.2016 y 12.01.2017.

·         Rodrigo Valdés Pulido (como ministro de Hacienda), mediante cartas enviadas el 05.12.2016, 12.01.2017 y 21.06.2017.

·         Joaquín Cortés (presidente de la CMF, junto con todos los comisionados), mediante carta enviada el 24.04.2018, en la cual se adjuntó todo el set de cartas anteriores.

Las respuestas que recibí a algunas cartas, sin excepción, fueron del tipo “agradecemos su preocupación”, y me remitían a la normativa que regula a las CSV, cuando lo que planteaba era que precisamente la normativa estaba errada (y lo sigue estando). Y con eso daban por cerrado el caso. No recibí ningún argumento en contra.

La situación de las CSV se puede ejemplificar con la de un enfermo de cáncer, de apariencia saludable gracias al oxígeno que le provee la autoridad mediante una falsa contabilidad. Como se trata, entonces, de una bomba que muy probablemente no explotará en la administración de turno, el problema se patea pa’ delante.

Un problema que es también una “oportunidad de oro”

El retiro del 10% de las RV se da en el contexto señalado precedentemente. Situación que, por cierto, complica más las cosas para estos muertos caminando que son las CSV.

Lo paradójico de esta situación es que este problema podría ser, al mismo tiempo, maquiavélicamente, un as bajo la manga para las CSV.

Permítanme ponerme mal pensado por un momento. A estas alturas no es un ejercicio tan surrealista. El tema de la insolvencia ha sido tratado en directorios en más de una CSV. La pauta obvia en dichas reuniones fue conocer de qué se trata el problema y que implicaría valorizar correctamente los pasivos por RV utilizando la tasa libre de riesgo pura, sin premios.

Si hicieron el ejercicio, el director “Maquiavelo” recordó la película Margin Call, cuando el máximo jefe plantea la necesidad de salirse antes que la música termine, con el fin de sobrevivir. El director diría que en un futuro próximo, cuando quede en evidencia la insolvencia y caiga la primera CSV, la excusa perfecta será el “daño irreparable” que el retiro del 10% tuvo en la compañía.

El director “Sun Tzu” aconsejaría aprovechar la ilegalidad del retiro del 10% y lanzar la caballería legal y demandar al Estado de Chile por daños y perjuicios. Con la indemnización, tenemos la ruta de salida de este podrido negocio, diría. En una de esas –concluiría- le vendemos el negocio al Estado de Chile. Golazo de media cancha.

El director “Gondon Gecko” diría que con la indemnización, más todos los dividendos que la vaca lechera ha dado, la CSV ha recuperado con creces el capital invertido más un jugoso retorno. El capital del balance es hoy, en definitiva, plata generada por el propio negocio. Y sin contar las asesorías y comisiones pagadas a empresas relacionadas. Más encima –diría-, si consideramos la coyuntura actual, quizás en qué va a parar la reforma al sistema de pensiones bajo la premisa de una pensión digna plasmada en la nueva Constitución. Por lo tanto, concluiría, es hora de salirse.

Dejando de ser mal pensados, y volviendo al ejemplo burdo, pero válido y explicativo del enfermo de cáncer. Las compañías de seguros de vida son como un enfermo de cáncer de larga data y sin punto de retorno. El retiro del 10% vendría siendo como el coronavirus. ¿Cuál será la causa de muerte? ¿Qué dirá el acta de defunción? De coronavirus, dirán todos los implicados. Tanto a la CMF como a las propias CSV les sirve esta acta de defunción que esconde el real diagnóstico (CMF y CSV unidas, ¡jamás serán vencidas!). Nadie va a sospechar nada.

De haber indemnizaciones –a pesar de que incluso podrían ser justas en el mérito judicial del caso específico-, podrían ser usadas maquiavélicamente como una astuta “solución de salida” que permitiría lavarse las manos a todos los Pilatos que a sabiendas, permitieron y siguen vendiendo rentas vitalicias que no son tal. Porque cuando ocurra la debacle real, el chivo expiatorio será la jurisprudencia en contra del Estado de Chile. Y todos los chilenos adoptaremos el apellido Moya.

Iván Rojas B.

viernes, 23 de abril de 2021

¿Qué harán las compañías de seguros ante el tercer retiro del 10% aplicado a Rentas Vitalicias?

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/04/23/que-haran-las-companias-de-seguros-ante-el-tercer-retiro-del-10-aplicado-a-rentas-vitalicias/


Hasta que ocurrió lo impensado. La Cámara de Diputados autorizó  un nuevo retiro de fondos previsionales, y el proyecto de ley  fue despachado al Senado, el cual, al momento de escribir esta columna, también aprobó. Queda por superar el Tribunal Constitucional. En esta ocasión, el retiro permite que los pensionados por Rentas Vitalicias (RV) puedan adelantar el pago de sus rentas hasta por el 10% de los fondos originalmente traspasados a la compañía de seguros con la cual contrataron la RV, estableciéndose como monto máximo de UF 150.

De concretarse la propuesta, el dilema en el caso particular de las RV es interesante. Y también “raro”, por decirlo de alguna forma.

En un análisis macro, y quizás de importancia radical para la sobrevivencia artificial de las compañías de seguros de vida, se añade un factor de riesgo no considerado. Hasta ahora, se creía (correctamente, siendo justos en el análisis) que en el momento de contratar una RV, el pensionado transfiere la propiedad de sus fondos a cambio de una cuenta por cobrar de por vida a una compañía de seguros; y viceversa con la compañía de seguros, la cual “adquiere” tanto un activo (los fondos) como un pasivo (una cuenta por pagar vitalicia).

El anticipo del 10% (en caso de ser aprobado definitivamente) correspondería a una opción que “apareció de la nada en forma gratuita” en favor del pensionado. Podría verse como una opción Call, cuyo precio de ejercicio es función del valor presente de las cuotas futuras descontadas a la tasa correspondiente, versus el monto del 10% que se puede retirar.

Pero más allá de este enredo, el punto es que la “opción” propiamente tal es un instrumento que por sí tiene valor, pero no hubo una transacción por ella. Si el pensionado decide ejercer la opción, la compañía de seguros estaría obligada a entregar como anticipo el 10% del fondo original.

Desde un punto de vista netamente financiero, el aparente dilema no sería tan grave, siempre que los valores estén correctamente calculados, siempre que el retorno del activo sea mayor al retorno prometido, y siempre que la opción Call haya sido concebida y valorizada al momento de hacer el trato en t=0. Pero la cosa no es así.

El tema de fondo de este anticipo obligatorio es la vulnerabilidad implícita de la propiedad de los fondos sujeta a los caprichos (con o sin razón) de la calle. Y eso puede ser algo peligroso para la subsistencia de un sistema que a estas alturas pende un hilo. La segunda derivada de esto, y no solo para las compañías de seguros sino también para las AFP, es que aquí tenemos una nueva consideración de riesgo, más allá del mercado de capitales, y del cual las inversiones no escapan. Y es que esto demuestra -por el lado de los quesos, pero igualmente válido- lo que he planteado en varias columnas anteriores: cuando se trata de diseñar un sistema de pensiones, lo más sensato es hacerlo en un ambiente seguro, libre de riesgo (de no pago). Aventurarse a jugar en el casino -¡quién diría que esta expresión llega a ser hasta literal!- del mercado de capitales tratando de conseguir un retorno esperado, y prometiendo retornos que pueden ser inciertos, fue insensato. Se creyeron mucho el cuento de la teoría de portfolios de inversión y la eliminación del riesgo de mercado mediante ingeniería financiera. Y Sanhattan agarró papa. Es que para conseguir el dulce retorno esperado no solo basta controlar la diversificación. Y tratándose de diseñar un sistema de pensiones, donde se manejan platas ajenas, Juan Segura vivió muchos años.

En un análisis micro, hay que estar atento a que las compañías de seguros no metan goles de media cancha a los pensionados.

He explicado en varias columnas anteriores que las compañías de seguros están económicamente quebradas al registrar pasivos (rentas vitalicias) subvalorados gracias a la ficción contable que la Autoridad permite con el fin de que la bomba no explote en la administración de turno. Pues bien, en ese contexto, el anticipo del 10% de los fondos tiene asociado un recorte en los futuros pagos de la renta vitalicia. El nuevo valor presente será el saldo insoluto de capital menos el monto del retiro. La gran pregunta es: ¿con qué tasa de retorno se calculará la nueva cuota?

Las rentas vitalicias prometieron pagar al pensionado una cuota que fue calculada en su origen a una tasa “alta” en relación a las tasas actuales. Esta tasa debería ser la que se debiera usar para calcular nueva cuota, porque el pensionado no asume el riesgo del mercado. Ese fue el trato. Si las compañías de seguros pretendiesen calcular la nueva cuota utilizando las bajas tasas actuales de mercado, sería hacer trampa. Liquidar activos para tener caja y pagar los retiros y, al mismo tiempo, mantener la tasa de retorno prometido en las cuotas futuras (sin hacer trampa), dejará aún más en evidencia lo que la Autoridad no quiere y no le conviene ver.  Houston, we have a problem!

Tema obligado en próxima reunión de directorio de las compañías de seguros. ¿Temporada de aumentos de capital? Y no apurarse en repartir dividendos.

 

Iván Rojas B.

martes, 30 de marzo de 2021

Para entender el caso Enjoy

 https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2021/03/30/para-entender-el-caso-enjoy/


Como es sabido, los casinos son un negocio regulado, lo cual limita la competencia. La parte negativa para el operador de casinos es que siempre habrá una amenaza de cambios en la legislación. El proceso de licitación ha mostrado que las empresas que antiguamente disponían de la concesión de un casino en una comuna en particular, por ese solo hecho, no tienen garantizado nuevamente la renovación de la adjudicación. Precisamente, el proceso de licitación apunta a evitar –en la medida de lo posible- que la mano negra haga su trabajo, mediante permitir una “competencia” exante dentro de un monopolio expost en cierto territorio.

El componente político que envuelve a Enjoy debe entenderse, en mi opinión, dentro del complejo contexto económico-financiero por el que pasa la compañía respecto de su viabilidad económica, lo cual, sin duda, empeora todo.

Algunas cifras de interés:

·         Hasta diciembre 2015, Enjoy presentaba ganancias acumuladas en su balance.

·         En 2015, las ganancias de las actividades propias del negocio ($24.860 millones) por lo menos cubrieron los gastos financieros ($17.614 millones), y permitieron terminar con una utilidad de $9.928 millones.

·         Pero la holgura era mayor. Tranquilo, no pasa nada (léase irónico), porque como la depreciación y amortización son un componente importante de los costos de venta, el Ebitda fue $58.615 millones, un 25% de los ingresos.

·         Quizás la luz amarilla que pudo prenderse en las reuniones de Directorio con galletitas y café, fue que al cierre del año 2015, la deuda financiera de Enjoy ascendía a $215.609 millones. El 42% de dicha deuda era de corto plazo y, por lo tanto, había una fuerte presión sobre los flujos de caja. De hecho, la deuda financiera de corto plazo terminó siendo 1,9 veces el cash de Enjoy.

·         ¿Y qué pasó? Por un lado, la deuda financiera fue aumentando y reestructurándose, hasta llegar a $431.281 en septiembre 2020, principalmente concentrada en mediano a largo plazo. La deuda se duplicó nominalmente en menos de 5 años.

·         ¿Y los ingresos? El Ebitda fue cayendo tanto a nivel absoluto como relativo: 17% de los ingresos en 2019 y a septiembre 2020 un Ebitda negativo de $5.028 millones.  El ratio Deuda Financiera/Ebitda pasó de estar en torno a 4 veces (período 1Q2015 a 1Q2017)  a casi 14 veces (2Q2020).


No es por ser General después de la batalla, pero el análisis de Enjoy lo hice a mis alumnos de finanzas cuando se abrió a la bolsa en 2009 y en emisiones de bonos posteriores. Ojalá alguno de ellos se acuerde de esa latera clase. 

 Así las cosas, en agosto de 2020 se aprobó formalmente un Acuerdo de Reorganización Judicial, que incluye reprogramar créditos, crédito puente para dar oxígeno a la empresa, aumento de capital y deuda convertible en acciones para cambiarles el switch a los acreedores. ¿Y vender activos?

Con una crisis y una pandemia que aún no tiene fecha de vencimiento, el escenario es complejo y con gran incertidumbre. Y no solo en Chile. La incertidumbre en Uruguay, Brasil y Argentina, también son factores relevantes.

Añádase a ese contexto, por si fuera poco, el factor político. Porque la permanencia de los actuales ingresos de Enjoy está supeditada a la renovación de los casinos que actualmente tiene bajo su concesión. El proceso de renovación de las licencias en el marco de la Ley 19.995 representa el principal factor de riesgo. Y aquí, el enredo actual es complejo.

El valor económico de una empresa se determina por su capacidad de generar flujos en exceso a su costo de capital. La incertidumbre sobre la viabilidad financiera de la empresa en el largo plazo, y la compleja arista política, hace que hoy, de Enjoy solo vaya quedando el nombre.

 

Iván Rojas B.

miércoles, 17 de marzo de 2021

La paradoja de los retiros del 10% de las AFP

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/03/17/la-paradoja-de-los-retiros-del-10-de-las-afp/


En economía, la paradoja del ahorro -también conocida como la paradoja de la austeridad o de la frugalidad-, señala que si todos empiezan a ahorrar en una recesión, ceteris paribus, al final terminarán ahorrando menos. Esta teoría keynesiana explica este fenómeno aparentemente ilógico señalando que el mayor ahorro reduce el consumo presente y, en consecuencia, reduce el producto; a nivel agregado, el menor producto aumenta el desempleo, lo cual genera menores ingresos a las familias, las cuales consumen menos (ahorran más), generando, a su vez, menor producto, y así sucesivamente… cada vez un menor nivel de renta significa un menor nivel agregado de ahorro. Esta teoría se puede interpretar como un efecto bola de nieve donde al final todos terminan peor.

Algo parecido podría ocurrir con los retiros del 10% de las AFP. En conversaciones informales y de pasillo, varias personas, en diferentes ocasiones y circunstancias, me han planteado que una de las razones por las cuales han optado por retirar su 10% ha sido que prefieren sacar su plata antes de que el sistema de capitalización individual esté inactivo o simplemente sea reemplazado por un sistema de reparto 2.0. Al margen de que estas opiniones sean o no estadísticamente representativas, llama la atención el razonamiento detrás, que es más práctico que elocuente: se visualiza una amenaza de considerable magnitud al principal pilar del sistema de pensiones actual, donde prefieren “asegurarse” y retirar todo lo que sea posible. No deja de ser curioso que los que opinan así son, por clasificarlos de alguna manera, “defensores” del sistema de capitalización individual.

Similar a la paradoja del ahorro, si todos pensaran así, y ante la posibilidad de un tercer, cuarto o quinto retiro, estaríamos frente a una -permítanme bautizarla- “Paradoja del retiro de las AFP”, donde lo que le conviene a una persona en forma individual atenta contra la subsistencia del propio sistema, acelerando incluso su fecha de vencimientos o, por lo menos, haciéndola más real y concreta.

Cuando se planteó el primer retiro del 10% de la cuenta de la AFP, señalé en una columna en este mismo medio: “¿Por qué el 10% del fondo? ¿Bajo qué causales? ¿Quién determinaría dichas causales? ¿Cuántas veces se podrá retirar fondos durante la vida laboral? ¿Cuál sería el tope?”. Y vea usted lo que ha pasado, quién diría que íbamos a estar discutiendo el tercer retiro en menos de 1 año. Como dicen en el campo: “la cueca en pelotas” ¿Qué pasará cuando en 10 años más venga otra crisis?

Al margen del show de los retiros, la situación actual apunta a que la reforma al sistema de pensiones girará en torno a “garantizar el derecho a una pensión digna”. Y en este imbatible eslogan, la discusión técnica pasará a un segundo plano.

El principal responsable de poner en jaque al actual sistema de pensiones, en mi opinión, no son los que están en contra de él, sino sus propios defensores. También lo he señalado latamente en este mismo medio: entre otras cosas, usaron retornos esperados en sus proyecciones sin contar el cuento completo, hicieron promesas implícitas de tasas de reemplazo bajo supuestos que se escapan al Equivalente Cierto, prometen rentas vitalicias (que son parte del sistema de pensiones) compañías de seguros quebradas económicamente y que subsisten al amparo del oxígeno que la Autoridad les da al permitirles una ficción contable para registrar en sus balances pasivos subvalorados económicamente. Pobres pensionados cuando caiga la primera compañía de seguros y les diga que deberá recortar su ya escuálida renta vitalicia. El dominó no lo parará nadie.

En definitiva, se diseñó un sistema que no opera en ambiente de seguridad máxima, que es lo mínimo que se debe pedir a un sistema de pensiones. Priorizaron un retorno sujeto a riesgo para vender la pomada, y echaron a perder una buena idea que permitía reemplazar el sistema de reparto y aliviar las finanzas del Estado. Y la guinda de la torta: ningunearon a todos los que se oponían al sistema actual, que si bien técnicamente casi todo lo que hablaban eran puras cabezas de pescado, no hay que minimizar al adversario y por sobre todo su marketing y habilidad de persuadir a las masas. Nunca.

Hay que entender que hace rato la discusión dejó de ser técnica y las armas son otras. Sincerar el cuento y no seguir defendiendo lo indefendible. Sin ningún retiro, igual las pensiones iban a ser bajas, muy bajas, aun si cotizaran el 100% del tiempo durante décadas; con el promedio de sueldo chileno no se alcanza a acumular un monto tal que permita obtener una pensión que exceda en forma significativa la Pensión Básica Solidaria (PBS), que de cierta forma está “asegurada”. La realidad de los bajos sueldos genera implícitamente el dilema de la indiferencia: en el extremo, para sueldos bajos, daría lo mismo el monto a ahorrar, porque el resultado será más o menos el mismo: una pensión equivalente a la PBS o un poco más. Hay que entender que el problema de las pensiones es un tema esencialmente demográfico y que el mercado de capitales está para ayudar en lo que puede, pero está lejos de ser una solución integral.

Libertad, la clave para salvar el sistema.

Repito lo señalado en una columna anterior: “La única forma de salvar el sistema de capitalización individual es dejarlo como un medio para adicionar un monto extra a una nueva PBS pagada sin ahorro. Las personas deberían tener la libertad de aportar un sugerido 10% (o más si desean), y también la libertad de hacer los retiros por el monto que quieran y cuando quieran, con o sin crisis, con plena conciencia que si ahorró poco o retiró todo o parte de la plata ahorrada, tendrá poco que agregar a la PBS, y en el extremo, agregará $0”. Y sin llorar.

En todo sistema económico, antes de depositar “las lucas”, se deposita la confianza. Y ahí, el sistema de capitalización individual está al debe. Si se le quiere salvar, es necesario legitimarlo ante la sociedad, y para ello los defensores del modelo deben dejar su soberbia y aceptar que la creatura que adoraban está llena de imperfecciones endógenas. Quizás aún hay tiempo.

 

Iván Rojas B.

jueves, 4 de febrero de 2021

¿De la calle al terrorismo financiero? El caso GameStop

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2021/02/04/de-la-calle-al-terrorismo-financiero-el-caso-gamestop/

 

Se comenta que lo que pasó la semana pasada en Wall Street es inédito y preocupante. Nadie apostaba por el futuro de las acciones de GameStop, una tienda física de videojuegos al borde la quiebra. Es más, importantes inversionistas (hedge funds) tenían posiciones de venta corta, es decir, apostaron a beneficiarse de la caída del precio de la acción, mediante pedir prestadas acciones, venderlas en $X, esperar a que caiga el precio, comprarlas en $Y (menor que $X), pagar el arriendo y devolver las acciones. Beneficio final: $X menos $Y menos el costo financiero por el préstamo. Pero nada asegura que la apuesta sea segura. Si no cae el precio, el beneficio se convierte en pérdida.

¿Y qué pasó ahora, que fue tan preocupante? Desde la comunidad del foro WallStreetBeets de Reddit se gestó la idea de “salvar” a GameStop y se organizaron para generar miles de “compras hormiga”, provocando una presión compradora. Resultado: el precio de la acción de GameStop pasó de US$17,69 a un máximo de casi USS400, obteniendo una capitalización bursátil de US$28.000 millones, fuera de todo fundamento.

Los grandes inversionistas que apostaron en contra no podían creer las pérdidas que estaban teniendo. Y entre lágrimas pedían mayor regulación –sí, ¡mayor regulación!- para estos piratas financieros. De Ripley. Es que ahí, cuando me afecta el bolsillo, la especulación es mala, y hay que preocuparse, aunque esto implique recurrir a papá Estado.

 

Algunas reflexiones

·        La especulación no es nueva. Siempre habrá especulación, la que convivirá con más o menos regulación.

·        El avance tecnológico permite al ciudadano común acceder a servicios que antes estaban muy ajenos o lejanos. Que no se crea que con regulaciones se puede tapar el sol con un dedo. Que no se repita el show de los taxis con Uber.

·        Miles y millones de hormigas pueden ser más grandes que cualquier toro de WallStreet…y para qué decir de los toritos criollos.

·        El mayor acceso a adquirir activos financieros por parte de los simples mortales hará que su mayor demanda afecte también el retorno libre de riesgo. Serán papeles más escasos con retornos cercanos a cero o incluso negativos. Esto ya se ha visto. Lo que planteo acá es que este fenómeno lo reforzará y por lo tanto, creer que el fenómeno de tasas muy bajas, cero o incluso negativas, es pasajero, es un error conceptual importante. Mala noticia para las pensiones: malas noticias para las AFP, que están con respirador mecánico, y para las compañías de seguros que venden rentas vitalicias, que ya están muertas hace rato. 

·        Los mercados tendrán que acostumbrarse a mayores niveles de volatilidad en los precios de los activos financieros. Mala noticia para las pensiones que trabajan con el tan manoseado retorno esperado y se olvidan del Equivalente Cierto. Ojalá que los responsables de la reforma al sistema de pensiones por lo menos consideren unos minutos en reflexionar en este tema.

·        La volatilidad en los precios y la mayor demanda de activos financieros refuerzan el hecho de que la tasa libre de riesgo de no pago, en equilibrio, debería ser muy muy baja.

·        La mayor volatilidad refuerza también la amenaza que la destrucción creativa tiene sobre las empresas que no operan en ambientes de competencia real y donde el costo de reposición es una fracción de su valor actual de su patrimonio.

·        La mayor acceso de los inversionistas hormiga a información pública y gratuita de calidad, junto con la mayor conectividad y poder de organización, permitirá “castigar” a aquellas empresas que producto del aprovechamiento de externalidades y de la poca competencia, han generado rentas anormales; léase abusos.

·        La especulación es sin llorar. Y si bien se trata de precios que se alejan de sus fundamentals, que es lo que al final debe imponerse, mientras se llega al precio “correcto”, varios muertos pueden quedar en el camino. Pero la pérdida para una hormiga es distinta a la pérdida de un toro. Para una hormiga, la aventura puede ser incluso un juego.

·        La organización de la calle bien puede ser una antesala a la organización de los monitores. Esta nueva amenaza debería ser internalizada en el análisis de los precios de cualquier activo financiero. ¿Una nueva forma de terrorismo?

·        Finalmente, y a propósito de GameStop, un mensajito a la CMF: ¿Por qué no revisan los precios de cierre trimestrales de las acciones de las empresas AAA locales, esos precios que se marcan con unas pocas lucas gastadas y sirven para el cierre de los estados financieros?  

 

Iván Rojas

jueves, 3 de diciembre de 2020

Retiro del segundo 10%: ¿Debe pagar impuestos?

https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2020/12/04/retiro-del-segundo-10-debe-pagar-impuestos/


Para el habemus del retiro del segundo 10%, la piedra de tope es ponerse de acuerdo con el pago de impuestos. He aquí algunas dudas.

Se supone que cada afiliado, en su Declaración de Renta de abril de cada año, declaró su renta imponible y se calcularon los impuestos correspondientes según su tramo de ingresos. De dicha renta imponible fueron descontados cada mes el 10% por aporte a su cuenta individual de ahorro en la AFP (ese 10% descontado no tiene nada que ver con el 10% que se quiere retirar, por si acaso). Así que, los aportes que el afiliado hizo a la AFP ya tributaron.

El enigma que queda para este segundo retiro de los fondos (también aplicable al primero, por cierto) es: ¿Cuánto de este retiro sería capital que aportó el afiliado (que ya tributó) y cuánto sería retorno generado por la AFP, que constituiría renta? Eso no lo sabe nadie; nadie lo ha calculado.

Ese sería un cálculo individual y específico para cada afiliado. Por ejemplo, en 39 años de cotizaciones ininterrumpidas, en el multifondo C, sin cambios, el fondo acumulado estaría constituido por 25% aportes del afiliado y 75% retorno generado. Pero cambiando cualquier parámetro (léase, cantidad de años cotizados, lagunas previsionales, cambio en sueldos, cambios entre multifondos), el resultado cambia.

Aún si se pudiese calcular para cada afiliado que de su fondo acumulado, una parte X es la suma de los aportes actualizados y otra parte Y es retorno generado, nace otra pregunta tanto o más interesante que la primera: ¿Quién determina que el retiro debe necesariamente seguir la misma proporción entre capital y retorno? ¿Qué pasa si un afiliado dice que el retiro de este segundo 10% desea que esté compuesto solo por capital que él aportó y que ya tributó?

Como la discusión se trata de los afiliados que tienen altos saldos y altos ingresos, el problema planteado es totalmente válido.

Y si, supongamos, se llegase a determinar las respuestas a los acertijos 1 y 2 anteriores, y se pudiese establecer, para cada afiliado, cuánto de su retiro sería capital que él aportó y cuánto sería retorno generado por la AFP, que constituiría renta, este segundo monto pasaría a ser parte de los ingresos tributables en abril del próximo año, y un eventual pago de impuestos dependerá de su situación global para dicho año tributario. Por tanto, un pago o descuento por impuestos al momento de hacer el retiro del segundo 10%, quedaría como una retención a cuenta de conocer “la firme” en abril 2021. Eso si queremos hilar fino, cosa que es mucho pedir para los políticos.

La supuesta coherencia económica de aplicar un impuesto a los ingresos más altos que retiren el segundo 10%, tiene, en mi opinión, una aparente lógica económica, pero obedece más bien a razones voluntaristas. ¿Por qué cada afiliado debe pagar impuestos por este retiro si ni siquiera Hacienda sabe cuánto de ese retiro es renta?

Iván Rojas


viernes, 27 de noviembre de 2020

Sistema de capitalización individual: has sido pesado en la balanza y hallado deficiente

 https://www.elmostrador.cl/destacado/2020/11/27/sistema-de-capitalizacion-individual-ha-sido-pesado-en-la-balanza-y-hallado-deficiente/


En varias columnas anteriores he manifestado en forma clara (creo) y con distintos argumentos que el sistema de capitalización individual no es la solución al problema demográfico de las pensiones. Fue una buena idea, en el sentido de abordar el problema del saco roto del sistema de reparto y reemplazarlo por un sistema que pretendía autofinanciar la pensión con los aportes del propio afiliado. Pero téngase presente un detallito: fue una buena idea para solucionarle un problema al Estado y no necesariamente para las finanzas de los pensionados.

Pero aun considerando que lo anterior era un paso necesario, tampoco había que prenderle velitas y adorar a la creatura. Se hicieron implícitamente promesas peligrosas, al hacer cálculos con supuestos irreales y vender una pomada milagrosa a más no poder. Éramos –para muchos- un digno ejemplo a imitar por el resto del mundo; el sistema de capitalización fue considerado una exportación de lujo; si hasta se llegó a comentar en ciertas tertulias una postulación al premio Nobel, si mal no recuerdo.

Así las cosas, el sistema de capitalización está en la UTI con respirador mecánico. Pero aún en este estado crítico, la soberbia impide hacer un diagnóstico sincero y desapasionado, porque el tema, lamentablemente, se abanderizó políticamente, y ahora ya no se trata de discusiones técnicas –cosa ya difícil, por lo que comentaré más adelante-, sino que el protagonismo lo tiene la disputa entre derecha e izquierda. Y en una disputa de este tipo, todo vale con el fin de ganar.

Como gran ironía de la vida, el principal responsable de tener al sistema agonizando ha sido la propia derecha –supuestamente la mano técnica, y fuente inspiradora de parte importante de los defensores del modelo-, al no haber moderado las expectativas y no contar el cuento real (o por lo menos completo). No han querido calcular, por ejemplo, el verdadero retorno para el afiliado y deducir las comisiones; prefieren quedarse con el maravilloso UF+8% anual promedio, y que las comisiones pasen por el lado. Eso vende, es imbatible y hay que cacarearlo. ¿Qué otro instrumento ha dado semejantes retornos durante 40 años?, preguntan en forma desafiante. Y si sale algún loquito calculando un retorno neto de comisiones, lanzan astutos guarismos para embolinar la perdiz (el que más me gusta, por lo creativo, es la comisión mensual como porcentaje del fondo acumulado; equivalente al alumno que responde cualquier cosa en un examen donde no cacha ná).  

Con perfil supuestamente técnico, han hecho proyecciones asumiendo retornos esperados; el Equivalente Cierto no existe para ellos. El Banco Central, con sus 40 doctores, no da ninguna alerta; deben estar preocupados por la inflación. No es tema para ser analizado a fondo en el Informe de (In)Estabilidad Financiera.

La derecha tampoco ha querido ver la situación de insolvencia de las compañías de seguros que venden rentas vitalicias, la modalidad preferida de los afiliados a la hora de pensionarse. Están quebradas; y permitir su funcionamiento no hace otra cosa que agravar más el problema. No han dado ninguna alarma. Han callado. Están como en el Titanic. En este punto, la CMF es especialmente culpable con las respuestas que ha dado: le he señalado que el reloj está dando mal la hora, y responde que la compra del reloj se ajustó a la normativa vigente, y me remiten a la normativa. Y con eso da por cerrado el tema.

Para los defensores del modelo, las bajas pensiones se deben esencialmente a factores exógenos al modelo, porque para que el Mercedes ande, necesita bencina. Y si no anda, no es culpa del auto; el meche en sí, es un auto de lujo. Por lo tanto –señalan- hay que fortalecer el mercado laboral de tal manera que permita reducir las lagunas previsionales y con el crecimiento del PIB, mejorar los sueldos… porque la maquinita generadora de rentabilidades está, y es de lujo. De esta manera, se obtendrán tasas de reemplazo decentes, acordes con lo prometido.

Eso por mencionar algunos temas.

Así, la derecha le dejó un gol en bandeja a la izquierda. Un penal sin arquero. No se quejen.

Y el mundo académico brilla por su ausencia. Pareciera metido en competir quién publica el paper con las ecuaciones más difíciles.

Agregaré tres nuevos ejercicios y en función de ellos extraeré algunas conclusiones que estimo relevantes. Como contexto, considere que el ingreso mínimo hoy es $326.500. Como referencia, el 50% de los trabajadores gana un ingreso hasta $401.000 al mes, y el ingreso laboral promedio fue $620.528 neto mensual (mediana y promedio para el año 2019, INE). Es decir, un porcentaje importante de los trabajadores gana entre uno y dos sueldos mínimos. Si queremos que el sistema funcione, por lo menos que sea eficaz para ellos.

Y para no desviar el foco, en los ejercicios me olvidaré de las comisiones, a propósito.

Ejercicio 1: Una persona que tuvo ingresos por el sueldo mínimo y cotizó todos los meses (0% de lagunas previsionales) entre mayo 1981 y junio 2020 (39 años, 1 mes); y cuando se crearon los multifondos se mantuvo en el fondo C. Los resultados serían:

·         Rentabilidad anual en 39 años: UF+8,03% anual (esta es la primera cifra con la que los defensores hacen gárgaras).

·         La rentabilidad obtenida multiplicó por 3 los aportes del afiliado (segunda gárgara).

·         ¿Y cuánto es el fondo acumulado a junio 2020?: UF 873, esto es, $25.066.749.

·         Para un hombre de 67 años, que desea pensionarse a los 69 años y espera recibir el sueldo mínimo por dos años más, con cónyuge de 65 años, y con $25 millones de fondo acumulado a los 65 años, el simulador de pensiones de la Superintendencia de Pensiones entrega un monto de pensión de $123.459 mensual.

·         Para el caso de una persona que siempre ganó el sueldo mínimo y cotizó el 100% de los meses durante 39 años, el monto de la pensión sería un 39% de su último sueldo.

Ejercicio 2: Los mismos supuestos anteriores, pero ahora la persona siempre tuvo ingresos por el doble del sueldo mínimo, es decir, está por sobre el 50% de los trabajadores:

·         Rentabilidad anual en 39 años: UF+8,03% anual; y la rentabilidad obtenida multiplicó por 3 los aportes del afiliado.

·         El fondo acumulado a junio 2020 sería UF 1.747, esto es, $50.133.497.

·         El simulador de pensiones de la Superintendencia de Pensiones entrega un monto de pensión de $243.359 mensual.

·         Para el caso de una persona que siempre ganó el doble del sueldo mínimo y cotizó el 100% de los meses durante 39 años, el monto de la pensión sería un 38% de su último sueldo.

Ejercicio 3: Para obtener $100 millones de fondo acumulado, se requeriría que la persona hubiese cotizado por 4 sueldos mínimos durante 39 años, sin ninguna laguna previsional. Cuatro sueldos mínimos hoy son $1.316.000. El año pasado, solo un 14,3% del total de personas ocupadas recibió ingresos mayores a $1 millón. ¿Y de cuánto sería la pensión cotizando 4 sueldos mínimos por 39 años? Respuesta: $483.160.

¿Soluciona el sistema de capitalización individual el problema de las pensiones? La respuesta se la dejo a usted.

La chacota del retiro del primer 10% y ahora del segundo 10%, como parte del pan y circo actual, en mi opinión, enreda el tema de fondo. Es obvio que ya con el primer 10% muchas personas quedaron con cero pesos en su cuenta de AFP, y con un segundo 10% la situación empeora. Tremenda novedad. Pero no nos engañemos. Sin ningún retiro, igual las pensiones iban a ser bajas, muy bajas, aun si cotizaran el 100% del tiempo durante décadas; no se alcanza a acumular un monto tal que permita obtener una pensión que exceda en forma significativa la Pensión Básica Solidaria (PBS), que de cierta forma está “asegurada”. Esta realidad de los bajos sueldos genera implícitamente el dilema de la indiferencia: en el extremo, para sueldos bajos, daría lo mismo el monto a ahorrar, porque el resultado será más o menos el mismo: una pensión equivalente a la PBS o un poco más.

¿Se dice eso abiertamente? No.

Si el dilema de la indiferencia está internalizado, genera el dilema del valor presente: si a un afiliado le ofrecen retirar la plata, lo hará sin dudar porque no tiene costo de oportunidad. Racionalidad económica pura.

Finalmente, y para colmo de males para el sistema de capitalización, la próxima reforma al sistema de pensiones tendrá un eje central, a saber, el “derecho a una pensión digna”.

La única forma de salvar el sistema de capitalización individual es dejarlo como un medio para adicionar un monto extra a una nueva PBS pagada sin ahorro (y esta nueva PBS –o “pensión digna” se deberá financiar con impuestos, porque la magia no existe). Las personas deberían tener la libertad de aportar un sugerido 10% (o más si desean), y también la libertad de hacer los retiros que quieran y cuando quieran, con plena conciencia que si ahorró poco o retiró todo o parte de la plata ahorrada, tendrá poco que agregar a la PBS, y en el extremo, agregará $0. “¡Libertad, libertad!, mis amigos”. Pero para ello, es necesario que los defensores del modelo dejen su soberbia y acepten que la creatura que adoraban estaba llena de imperfecciones endógenas.

Cuentan las Sagradas Escrituras que, al rey babilonio Belsasar, mientras estaba en un banquete, se le apareció una escritura en la pared. Tequel: “Has sido pesado en la balanza y hallado deficiente”…

Tequel, sistema de capitalización.

 

Iván Rojas B.