lunes, 1 de septiembre de 2008

Dr. Strangelove y señales


En la obra Dr. Strangelove, de Stanley Kubrick, un demente general norteamericano lanza un ataque contra la Unión Soviética en plena guerra fría sin la autorización del presidente Muffley de Estados Unidos. Este último, preocupadísimo, intenta remediar la situación para evitar el contraataque antes de que sea demasiado tarde: se acaba de enterar que los soviéticos tienen la “máquina de destrucción total”, un sistema que dispara bombas nucleares automáticamente en caso de que el país sea atacado.

Muffley pregunta, algo incrédulo, si es realmente posible que dicha arma no pueda desactivarse. El Doctor Strangelove, su asesor nazi, le dice: “debe necesariamente ser así. Dado que el proceso de toma de decisiones automático e irrevocable descarta la intromisión humana, la máquina de destrucción total es aterradora, simple de comprender y completamente creíble y convincente”. Pero había algo que no entendía el doctor, y le plantea al embajador soviético que “la importancia de la máquina de destrucción total se desvanece si se mantiene en secreto, ¿por qué no dijeron al mundo que la tenían?”. La respuesta del embajador fue: “iba a ser anunciada en el congreso del partido el próximo lunes. Como Ud. sabe, al premier le encantan las sorpresas”.

El reciente conflicto entre Rusia y Georgia ha puesto de nuevo en un sitial relevante el tema de la defensa antimisiles, tanto para Estados Unidos como para algunos países europeos. Polonia, Ucrania y República Checa están dispuestas a cooperar para establecer radares y armamento en sus territorios a fin de interceptar y destruir misiles nucleares especialmente dirigidos desde Irán. Por su parte, Rusia ha amenazado diciendo que cualquier país envuelto en la defensa de misiles americana se está haciendo él mismo un objetivo nuclear, dirigiéndose particularmente a Polonia.

Si bien el programa de defensa antimisiles es caro (más de USD 10 billones al año), considerando que es incapaz de rechazar todos los posibles ataques que se pueden recibir, The Economist señala que para los países colaboradores esto llega a ser parte de su propia defensa, bajo el paraguas americano. De hecho, dado todos los antecedentes, la opinión pública polaca está fuertemente a favor del acuerdo con Estados Unidos.

El presidente Dmitry Medvedev dijo que es obvio que el escudo antimisiles está apuntando a Rusia, y llamó a la idea de amenaza desde Irán y otros como un cuento de hadas, mientras que el primer ministro polaco, Radek Sikorski, insiste que solo la “gente mala” necesita temer a un escudo antimisiles.

Según la teoría de juegos, nunca conviene cumplir una promesa porque, está fuera del camino de “equilibrio” que maximiza el beneficio para quien la emite. La promesa modifica el resultado de un juego, de lo contrario, ¿para qué hacerla si la contraparte sabe a priori cuál será el desenlace, y por lo tanto, carece de incentivo para actuar de un modo tal que el emisor honre su palabra? Por otra parte, las amenazas, entre más creíbles sean, mejor es su efecto para el emisor.

Quizás lo más importante del programa antimisiles, por ineficiente que pueda ser, es que le asigna un costo adicional a la ya irracional decisión de atacar. Es probable que el equilibrio se dé manteniendo el status quo.

Las promesas y amenazas consecuentes constituyen parte del tablero en este juego multietapas y son sólo señales…aunque a veces las señales valen más que los hechos posteriores, diría el doctor Strangelove.

sábado, 23 de agosto de 2008

En un lugar de la Mancha...


Don Quijote: No entiendo lo que pasa, Sancho.
Sancho: ¿A qué se refiere, don Quijote?
Don Quijote: Lo que pasa es que leyendo la prensa veo que hubo 1.771 muertos en el reciente conflicto en Georgia… ¡Y en menos de dos semanas!
Sancho: Eso es terrible.
Don Quijote: Por supuesto. Y lo peor de todo es que la sensación que me da es que la noticia sea “una más” de la sección internacional y al cabo de unos días pase al olvido.
Sancho: ¿Ud. cree que pasará eso?
Don Quijote: Lo sospecho.
Sancho: ¿Por qué don Quijote?
Don Quijote: Porque al final, tú ves lo que quieres ver. O mejor dicho, tú ves lo que los medios enfatizan más.
Sancho: No lo había pensado de esa forma.
Don Quijote: Pero si es evidente. Mira querido Sancho, comparemos este conflicto reciente con el de Irak. Las muertes, muy trágicas por cierto, son muchísimo menores a las de Georgia en términos relativos, si consideramos que la “salvaje ocupación Yanki”, como la mayoría de los medios la expone, ya lleva 5 años. ¡5 años Sancho!, y con una transición bastante ordenada diría yo, para el grado de conflicto del que hablamos.
Sancho: ¿No le estará haciendo mal el sol, don Quijote?
Don Quijote: ¡No hombre! Mira, ¿qué se te viene a la mente cuando hablamos de Irak?
Sancho: Muertes por doquier, desorden y caos a la orden del día…
Don Quijote: Exacto. ¿Y sabes cuántas muertes se registran?
Sancho: mmm..., la verdad es que no. Supongo que muchas.
Don Quijote: De las estadísticas oficiales se deduce una tasa de aproximadamente 70 muertos por cada 100.000 habitantes al año. En las favelas de Río de Janeiro se han visto cifras similares; las cifras más recientes muestran que Colombia y Sudáfrica registran 62 y 50 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, respectivamente (fuente: http://www.nationmaster.com/graph/cri_mur_percap-crime-murders-per-capita). Desde cierto punto de vista, estas últimas cifras incluso son peores porque son eventos “1 a 1” y no atentados que causan muertes masivas, los que engloban la cantidad de muertos en Irak. Estos atentados deberían ir disminuyendo con el tiempo. ¿Me captas el punto Sancho? ¿Es equivalente el “ruido” noticioso en Irak versus Colombia, por ejemplo?
Sancho: Buen punto.
Don Quijote: Incluso más. Volviendo al conflicto en Georgia, éste se trata de una ocupación unilateral de un territorio estratégico para el control energético en el Cáucaso, so pretexto de defender a los ciudadanos rusos. Una justificación hitleriana, como señala The Economist, que esconde el nuevo imperialismo ruso; el de Irak no tiene nada que ver con eso, el petróleo sigue siendo irakí y poco a poco se va normalizando su producción. De hecho, recientemente se logró un máximo de producción de petróleo en los últimos cinco años: 4 millones de barriles al día. El mismo semanario plantea que perfectamente en un mediano plazo Irak puede estar produciendo más de 8 millones de barriles al día –disputando el primer lugar mundial– y a un costo bajísimo.
Sancho: O sea, el oso despertó de su larga siesta…
Don Quijote: Efectivamente querido escudero, y parece que tiene mucha hambre.
Sancho: A propósito, yo también tengo hambre, don Quijote.
Don Quijote: Ahora no es el momento Sancho, prepárate, dadme mi escudo… acabo de ver un gigante.

martes, 12 de agosto de 2008

MK… ¿qué?


Convengamos en que el nombre MK-III es poco “marketero” porque inmediatamente se enfoca en un selecto grupo de personas que “algo” debe entender del tema y no en toda la población (haga la prueba y pregúntele a 10 personas qué es MK-III, tratando de ser representativo, incluya a personas que no pertenecen al ámbito financiero). Sí, más que a reformas al mercado de capitales, se parece a un nombre de una nave espacial, de una bomba atómica o de un nuevo modelo de un aparato electrónico.

Lo anterior no parece menor cuando se trata de uno de los mercados más importantes de la economía, al que se le quiere dar mayor liquidez y profundidad.

Como todo mercado, el de capitales reúne a oferentes (superavitarios de dinero en un momento determinado) y demandantes (deficitarios de dinero en un momento dado), facilitando los flujos financieros y, básicamente, estableciendo un precio clave de la economía: la tasa de interés. Para que este mercado logre el óptimo, probablemente resulta necesario que sea regulado, especialmente en sus etapas más tempranas de desarrollo.

Pero ya en un mercado que funciona más o menos bien en lo que a procesos se refiere, se necesita ajustar la regulación para potenciar su nivel de actividad. Las reformas al mercado de capitales en Chile ya llevan muchos años, y hoy se está en una etapa (MK-III) que se centra básicamente en permitir el ingreso de los Exchange Trade Funds a los fondos mutuos, fomentar la securitización en las PYMES al desarrollar los bonos de alto rendimiento o high yield, eliminar ciertos impuestos e internacionalizar el peso chileno.

En general, todas las reformas han sido bien evaluadas porque le quitan trabas al sistema. Pero el gusto a poco que sigue quedando es el perfeccionamiento de la competencia en el mercado básico del crédito, donde existen spreads que van más allá de la justificación del riesgo asociado (excediendo en varias veces el costo de fondos de la institución prestamista), particularmente en los agentes económicos pequeños: personas naturales y PYMES, cuyo abanico de posibilidades es muy inferior al de las grandes empresas.

La tecnología avanza muy rápido, cambiando las funciones de producción de la industria y disminuyendo los costos de procesamiento de datos y haciendo transables productos que antes no lo eran. Pero nuestra legislación parece que la sigue muy atrás, encareciendo artificialmente productos financieros y perdiendo oportunidades para liberalizar aún más la competencia interna y particularmente la externa, dejando que las instituciones participen en uno o más negocios relacionados – fondos mutuos, seguros, fondos de pensiones, créditos y otros– … efectivas economías de escala y de ámbito.

La obsolescencia también se da en la legislación, la que debiera centrarse en regular las ventas atadas, fomentar la transparencia y los flujos de información relevantes. ¿Imposible? A otro perro con ese hueso.

Para la señora Juanita el MK-III seguirá siendo sólo una sigla que no le dice nada. Ella deberá esperar, en el mejor de los casos, el MK-IV.

martes, 5 de agosto de 2008

¿19% de desempleo en Chile?


Según las últimas cifras del INE correspondiente al trimestre abril-junio 2008, la tasa de desempleo en Chile fue de 8,4%, superior al 6,9% del mismo trimestre del año anterior. Pero se sigue creando empleo: 185.430 nuevos puestos de trabajo en un año; el alza del cuociente, entonces, se explica por el aumento mayor en la fuerza laboral, la que en doce meses se incrementó en 316.340 personas.

La fuerza de trabajo se define como la población mayor a 15 años que posee o está en búsqueda activa de empleo. En Chile, la fuerza de trabajo alcanza los 7,1 millones de personas, equivalente a un 56% de la población mayor a 15 años. Si bien este porcentaje ha aumentado en el último lustro (el promedio 1990-2003 fue 50%), aún es considerablemente menor, por ejemplo, al 64% de Estados Unidos.

En otras palabras, en Chile no todos “los que deberían” estar buscando empleo lo hacen. Y la tasa de desempleo informada esconde este hecho: que hay mucha gente que simplemente no busca trabajo –resignada tal vez– porque simplemente sabe que no lo encontrará. Si no lo cree, pregúntele a una mujer con hijos si desearía trabajar media jornada o a un joven universitario si desearía trabajar unas cuantas horas a la semana. Si aplicáramos en Chile el mismo porcentaje de la población norteamericana como parte de la fuerza laboral, la tasa de desempleo sería de 19%... un pequeño detalle cuando se comparan tasas de desempleo a secas, particularmente cuando se aprecia que algunos estados del país del norte registran tasas de desempleo “similares” a la nuestra.

Pero, ¿por qué en una economía como Estados Unidos una mayor parte de la población pertenece activamente al mercado laboral y se genera proporcionalmente más empleo que en Chile?
Casi ningún economista serio pone en duda que la inflexibilidad laboral existente en Chile tiene un efecto directo en la baja empleabilidad. Lamentablemente, vemos como muchas veces la discusión pasa por abultar el código laboral, como si por decreto se solucionaran los problemas.
Es esta supuesta “protección” al trabajador la que le impide encontrar trabajo: una comparación entre las principales normas laborales en Chile y Estados Unidos muestra que las principales cláusulas laborales en el segundo país se definen en una negociación libre entre trabajador y empleador… y el “capitalismo salvaje” funciona en ese caso. De hecho, las mismas estadísticas del norte hablan de cantidad de semanas en las cuales una persona tarda en encontrar un empleo, mientras que acá en el sur, si bien no hay cifras oficiales, hablamos de meses, incluso de años.

Y no nos engañemos. Si bien las estadísticas muestran que la fuerza de trabajo femenina ha superado por primera vez a las dueñas de casa (40,8% vs 40,3%, respectivamente, ambos como porcentaje de la población mayor a 15 años), esto debería haber pasado hace muchos años en Chile. Que no nos confundan con que es un problema cultural. Y por cierto, lo bueno sería que no sólo formen parte de la fuerza laboral, sino que efectivamente encuentren trabajo.

martes, 29 de julio de 2008

La zanahoria y el garrote


Un viejo cuento popular señala que para hacer mover a un burro no basta solamente con golpearlo con un garrote. Resulta más efectivo si, además, existe el incentivo para hacerlo: una zanahoria.

La motivación está estrechamente relacionada con el incentivo. De hecho, directa o indirectamente, todas las teorías relativas a esta materia incorporan la “zanahoria” en sus análisis. Incluso más: un destacado economista señaló que si tuviera que definir la palabra economía en un solo concepto, éste sería incentivos.

Se plantea que donde la zanahoria ejerce un mayor poder es en los incentivos no monetarios. Un bajo salario, por ejemplo, puede ser un factor que desmotiva, pero no necesariamente logra el efecto contrario si éste se corrige (factores “higiénicos” lo llaman algunos), especialmente en trabajos con mayor grado de calificación.

En efecto, perfectamente se podría dar que al despejar todos los factores higiénicos, el desempeño mejore, pero no lo esperado. Incluso se podría llegar a tener la paradójica situación que el burro tenga más zanahorias que otro similar de algún corral vecino (léase empresa equivalente), pero aún así no se mueva. En la práctica, también es necesario el olvidado garrote, bajo la forma de temor saludable a no hacer bien las cosas, que implique un adecuado control y medición de desempeño con sus respectivas consecuencias: "Tequel".

viernes, 18 de julio de 2008

El más grande


¿Cómo medir la grandeza de un hombre? ¿Por su genio militar, por su desarrollo en las ciencias, por su aporte a la sociedad? Probablemente un común denominador, aunque imperfecto, es la inteligencia. Pero tal como existen varios tipos de inteligencia, resulta casi imposible medir la grandeza de un hombre de tal manera que nos dé cierto “valor absoluto”, posible de ser comparado con otro.

Y es lo que se pretende hacer en la serie grandes chilenos de TVN. En forma impecable, Alfredo Jocelyn-Holt expuso en una columna (La Tercera, 13 de julio) que preguntas tales como ¿Arturo Prat: más grande que Lautaro? resultan simplemente absurdas. Para qué hablar de la metodología en que se eligieron a los diez galardonados, donde no aparecen, por ejemplo, Bernardo O’higgins (y otros más, por cierto), quien, con todos sus pro y contra, se destacó más (para no decir fue “más grande”) que varios de los seleccionados, siendo incluso llamado el “Padre de la Patria”. Es cosa de preguntarle a un niño de sexto básico.

Y la guinda de la torta, próximamente el público elegirá al grande de los grandes, el que será digno de tener una estatua en cada plaza pública de Chile, al que toda escuela, calle o centro deportivo querrá nombrar. Esta semana, durante la emisión del primer programa, la carrera la ganaba Arturo Prat, seguido de Salvador Allende. ¡Llame ya! Por eso no creo en la democracia. En todo caso, sería interesante ver al final que dicho ranking lo encabezara alguien estrictamente “popular”, más que “grande”, y ver las conclusiones.

Una segunda derivada: si de grandeza se trata, sí hay uno que fue el más grande de todos los tiempos, más allá de cualquier voto popular… Y no es chileno.

jueves, 3 de julio de 2008

Amaterasu


Hace muchos años atrás, el dios Izanagi se lavó su ojo izquierdo, y así nació la diosa Amaterasu, la diosa del sol. Posteriormente, Susanowo, el dios de los mares extensos, asustó a Amaterasu. Ella se escondió en una cueva rocosa del cielo, cerró la entrada con un peñón, y el mundo quedó sumido en una densa oscuridad.

Los dioses idearon un plan para que Amaterasu saliera de su cueva. Juntaron gallos que con su canto anunciaban cada mañana e hicieron un espejo grande. Entonces la diosa Ama no Uzume empezó a bailar. En su danza desenfrenada se quitó la ropa y los dioses se echaron a reír. Amaterasu sintió mucha curiosidad por toda esa actividad en el exterior, así que se asomó a la entrada de la cueva y ahí se miró en el gran espejo. El reflejo la hizo salir totalmente de la cueva e inmediatamente el dios de la fuerza la tomó firmemente de la mano. “Una vez más el mundo se iluminó con los rayos de la diosa-Sol” (New Larousse Encyclopedia of Mythology). ¿Simple mitología? El emperador Hiro-Hito fue adorado como descendiente de Amaterasu.

Cuando los mongoles atacaron Japón en el siglo XIII, surgió la creencia en el kamikaze (viento divino). Los mongoles atacaron la isla de Kyushu dos veces. A pesar de estar equipados con grandes flotas, fracasaron producto de las fuertes tormentas del lugar. Los japoneses atribuyeron aquellas tormentas o vientos (kaze) a sus dioses (kami). Siete siglos después, toda la nación fue movilizada en la segunda guerra mundial. Muchos pensaban que habría kamikaze para ellos, pero no hubo viento divino. La tragedia de Hiroshima y Nagasaki hizo ver a Hiro-Hito como un simple mortal. La gente se sintió desilusionada y traicionada, comenta la Enciclopedia Nihon Shukyu Jiten.

domingo, 29 de junio de 2008

Zimbabwe, ¿otro Irak?


“¿Cuál es el punto si todos nosotros sabemos el resultado?”, pregunta un joven en The Economist, con referencia a la segunda vuelta en las elecciones este 27 de junio en Zimbabwe. En efecto, el régimen de terror y la permanente campaña de violencia del actual gobierno contra sus propios ciudadanos, hizo que finalmente esta carrera la corriera sólo uno. Fuentes oficiales declaran que Robert Mugabe –quien está en el poder desde 1980– jurará hoy (domingo) por un nuevo período.

Los países vecinos en la práctica tienen muy pocas herramientas para presionar en pos de algún cambio efectivo. Además, ya tienen un desafío colosal de repuntar sus propias economías. Entonces, ¿cómo ayudar a un país de unos 13 millones de personas, con una esperanza de vida de 42-44 años, con PIB per cápita de USD260 (entre los más pobres del mundo, unas 27 veces más bajo que Chile), con una inflación de más del 1.000% anual, con un penoso top 1 como la economía que más destruyó valor entre 1995-2005, y para colmo, con un 20% de su población entre 15 y 45 años enferma de Sida?

El rol del mundo desarrollado es esencial, especialmente Estados Unidos. El Presidente Bush ha declarado sanciones contra el régimen ilegítimo de Mugabe. Pero, a priori, dichas sanciones serán poco efectivas, porque se trata de una persona a la que aferrarse ciegamente al poder ha hecho que viole permanentemente los derechos humanos, sin importarle nada ni nadie, sanciones más o sanciones menos. Se requeriría “cirugía mayor”, y para ello, según la teoría de juegos sería crucial cambiar el mapa de beneficios y costos” del señor Mugabe, con las señales correctas, so pena de afectar temporalmente la soberanía (la desgracia ocurrida hace poco en Myanmar puso este último punto nuevamente sobre la mesa).

Con la perspectiva de los años, la historia probablemente evaluará como un punto de viraje positivo la intervención de Estados Unidos en Irak. Si bien acá no se replica el mismo caso, bien vale la pena una discusión abierta sobre una solución real mancomunada. Y en este hipotético escenario, ¿cuál de los dos candidatos al trono, Mc Cain u Obama, se vería con más liderazgo, actitud y temple?

Al margen de todo lo anterior, y desde un punto de vista más macro, se confirman nuevamente las sabias palabras del rey Salomón, escritas hace más de 3.000 años: “el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo”.

martes, 17 de junio de 2008

Sí al impuesto específico


En economía, la principal razón de ser de un impuesto específico no es la recaudación, sino desincentivar el consumo de un bien que genera una externalidad negativa. Si el objetivo fuera lo primero, el impuesto sería poco efectivo ya que lo que se pierde en bienestar para la sociedad es mayor que el monto recaudado, a menos que la redistribución de los ingresos lo justifique.

Sabemos que el uso del automóvil genera las externalidades como la congestión y contaminación, por lo que resulta necesario que el privado incorpore dichos costos en su decisión. Para ello, la tarificación vial y el impuesto a los combustibles son impuestos que son eficientes: cada individuo optimiza sus viajes y distancias recorridas, y/o cambia de modo de transporte. Además, dentro de un plan global que incluya una inversión de por lo menos la depreciación de la infraestructura vial y ataque las externalidades antes expuestas, el cobro eficiente de las patentes –por eje equivalente- también debiera entrar en el análisis y generar una estructura de recaudación que combine estas tres variables; la cuantía del impuesto específico dependerá del peso relativo que se le quiera dar a este componente variable. En este contexto, dicho sea de paso, la restricción vehicular no tiene asidero.

Considerando lo anterior, no parece adecuado plantear la eliminación del impuesto específico. Huele a populismo puro. Pero sí es razonable alegar que éste sea eficiente en cuanto a su aplicación (discriminando lo mejor posible entre quienes contaminan, destruyen y congestionan más las vías, cosa que hoy no ocurre) y su cuantía (unos USD 1.700 millones el año pasado, ¿coherente con un retorno exigido a la infraestructura vial?).

Este es el escenario que se debería vislumbrar a la hora de discutir estos impuestos (todos juntos, necesariamente), independiente del precio internacional del petróleo.

Ahora bien, especialmente con la actual coyuntura, las señales que se den a los distintos agentes son muy importantes. Galetovic (2006) plantea lo que el flujo vehicular aumentaría un 25% si se eliminara el impuesto específico, lo que no resulta razonable con que los individuos internalicen el mayor costo.

¿Nada que hacer? Por cierto que se pueden analizar subsidios directos que compensen siempre a los más afectados, pero sin dar a entender, especialmente a grupos de presión, que “en pedir no hay engaño” o que comenzó la temporada de ofertas. Al final se puede terminar distorsionando aún más una estructura de impuestos que ya es ineficiente.

miércoles, 11 de junio de 2008

¿Por qué no en Chile?


¿Son jóvenes o viejas las empresas? Es el título de un artículo publicado en el último número de la revista QuéPasa. El semanario analiza mediante 10 preguntas la edad promedio de las empresas y de sus ejecutivos, la legislación, las aperturas en bolsa, el acceso a financiamiento, entre otros factores interesantes que apuntan, con mayor o menor fuerza, en la misma dirección: la vida de las empresas emergentes es muy difícil en Chile.

Pero una de las 10 preguntas se destaca del resto y tiene peso por sí misma: ¿Por qué Google no nació en Chile? El problema, se comenta a continuación, no pasaría por la falta de creatividad, sino más bien es el tamaño del mercado y el acceso al financiamiento.

Una hipótesis adicional: la forma de evaluar los proyectos. Los criterios de decisión son universales, pero ¿no será que en Chile le damos demasiada importancia, tanto el empresario como la contraparte (una institución financiera, por ejemplo), al resultado que entrega una celda específica de la planilla Excel? Muchas veces incluso se podrían perder de vista los fundamentos del proyecto, que en definitiva son los verdaderos factores determinantes. Así entonces, ¿cómo estimar los flujos de caja de un Facebook, un Youtube o un Google? Para un verdadero visionario el Excel pasaría a confirmar lo que él ya intuyó hace rato. ¿Pero qué se le diría en Chile a un Steve Jobs, a un Mark Zuckerberg o a un Larry Page? ¿No será por ello que este tipo de personas tienen poco espacio en Chile?

Por si se nos olvida, Google tiene menos de 10 años de vida y su actual capitalización bursátil es de USD 130 billones, más de 6 veces el valor en bolsa de Copec, la empresa más grande de Chile.

domingo, 8 de junio de 2008

Cuando la calidad no lo es todo


Un estudio de la Universidad de Michigan reveló que las madres que trabajan fuera del hogar dedican a sus hijos un promedio de 11 minutos diarios como tiempo de calidad (entendido como el tiempo que se dedica exclusivamente a jugar y enseñar). Los padres que trabajan dedican 8 minutos. Uno tendería a pensar que la situación cambia radicalmente los fines de semana, pero no es así: aumenta sólo a 30 y a 14 minutos en el caso de las mujeres y los hombres, respectivamente.

El concepto “tiempo de calidad” a priori suena bien, ya que está asociado a una atención especial, pero puede ser engañoso. El Dr. Lee Salk, de la Universidad de Cornell, dijo: “El concepto de tiempo de calidad es una tontería. Esta expresión se ha originado en el sentimiento de culpa de los padres... la gente estaba permitiéndose pasar menos tiempo con sus hijos”. El problema radica en que el buen ejemplo que se pueda transmitir a los hijos (que es una de las mejores maneras de educar a los hijos), requiere tiempo. ¿Se puede asegurar que en solo unos minutos se logre una buena sintonía entre padre e hijo? Difícil.

La familia constituye la unidad base de la sociedad. Una familia estable constituye una muy buena base para la formación del capital humano, el recurso más valioso que poseen los países. A su vez, las estadísticas muestran que existe una relación directa entre familias poco estables y problemas sociales

¿Y en Chile? Parece que no hay estudios oficiales, pero no sería extraño ver que poco a poco los tiempos de calidad también se van reduciendo. Y la situación empeora cuando existen medidas que en mayor o menor grado, directa o indirectamente, incentivan o desincentivan ciertos comportamientos en la población, que apuntan a no fortalecer a la familia. Así, es interesante notar que en Chile, en el año 2007, el 62% de los niños nació fuera del matrimonio, superando por varios puntos porcentuales al 33% registrado en Estados Unidos; la tasa de natalidad cae permanentemente, envejeciendo lentamente el país; y se posterga el matrimonio y la tenencia de hijos en un hogar con cada vez menos miembros.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El lado derecho del balance


Una estadística que no debiera pasar desapercibida: el 87% de las quiebras registradas entre los años 2000 y 2006 en Chile correspondieron a microempresas y Pymes; el 13% restante fueron grandes empresas.

La cifra anterior desde el punto de vista “matemático” no tiene gran sorpresa. De hecho, debiera necesariamente darse dicha situación, porque el universo de las Pymes es muy superior al universo de las grandes empresas, por lo que un porcentaje de error “estable” (léase quiebra) en ambos grupos tiene asociado montos absolutos totalmente distintos, siendo éstos bastante mayores en las primeras. Con todo, tal exceso podría estar sobrevalorado.

El problema parece que no está en el lado izquierdo del balance. Incluso resultaría “sano” para una economía dejar que las empresas con una mala administración de sus activos hagan los reajustes necesarios o cierren definitivamente. El lado derecho del balance -los pasivos- bien podría generar alguna distorsión en perjuicio de las pequeñas empresas.

Si asumimos que el VAN de las empresas (grandes y pequeñas) sigue una distribución normal, la línea que separa el éxito del fracaso viene determinada por el costo de capital promedio ponderado de cada empresa, que difiere más allá del riesgo asociado, y llega a ser muy superior para una Pyme. Este acceso desigual al financiamiento hace que en la práctica una empresa pequeña sólo tenga que golpear las puertas de los bancos, aceptando tasas cercanas a las de un crédito de consumo, mientras que una grande bien puede obtener un crédito local o en el exterior, a tasas ultra competitivas, logrando su estructura de capital óptima –de mínimo costo- entre deuda bancaria, bonos y acciones. ¿Cuántos proyectos de grandes empresas tendrían VAN negativo, que incluso harían tambalear su continuidad, si fueran evaluados a la tasa de costo de capital de una Pyme, aún corregida por riesgo?

En lo referente a las quiebras, las medidas de la Superintendencia apuntan a inyectar mayor agilidad a tal proceso. Atacan los efectos; no abordan directamente la causa que provocó la quiebra.

lunes, 26 de mayo de 2008

¿Y la rentabilidad social?


Según una encuesta, lo mejor del discurso presidencial del 21 de mayo fue el anuncio de las becas financiadas con un futuro Fondo Bicentenario de Capital Humano, al cual se destinarán USD 6.000 millones invertidos en el extranjero. Esto permitirá que los chilenos que se perfeccionan en el exterior pasen de 500 a 2.500 becados en sólo dos años. Y la cifra se elevará a 6.500 al año 2012. El “aplausómetro” indicó la segunda ovación más larga de la mañana.

Pero dado que los recursos son siempre escasos y su uso debiera ser eficiente, especialmente cuando se trata de dinero de todos los chilenos, es útil preguntarse qué se quiere conseguir con esta inversión. La pregunta resulta interesante si la pauta apunta a ordenar los proyectos según su rentabilidad social.

Las dos principales herramientas para ascender en la escala social son el empleo (derivado principalmente por un mayor crecimiento económico) y, en un plazo mayor, la educación. Según la encuesta Casen 2006, el ingreso promedio mensual de una persona con enseñanza media completa es de $245.000. Si estudia 4 y 5 años más, éste se duplica y llega a $800.000, respectivamente. Por lo tanto, la focalización del gasto es esencial para que de manera autónoma, y no vía subsidios del Estado, en el mediano plazo los más pobres dejen de serlo. Sin una ayuda extra se hace extremadamente difícil romper el círculo vicioso de la pobreza.

Si bien también existen programas para la educación superior (tal como el anuncio de que en 2009 se ofrecerán 35.000 becas para estudios técnicos superiores, orientadas al 60% más pobre de la población), las cifras envueltas dan para pensar. Si consideramos que una carrera técnica de 3 ó 4 años y una carrera universitaria de 5 ó 6 años tienen un costo anual en torno a $820.000 y $1.500.000, respectivamente, una beca de postgrado del Mideplan equivaldría a unas 8 carreras técnicas o a 3 carreras universitarias completas; una beca Conicyt para magíster equivaldría a por lo menos unas 12 carreras técnicas o a 5 carreras universitarias completas; y una beca Conicyt para doctorado equivaldría a por lo menos unas 25 carreras técnicas o a 9 carreras universitarias completas.

Por supuesto que tampoco se quiere decir que no existan ayudas para perfeccionarse en el exterior. El punto es válido cuando muchas de estas becas no se la ganan alumnos top, el destino no es a universidades top y/o las áreas de perfeccionamiento son tal que prácticamente el único beneficiado es la persona capacitada. A modo de ejemplo, ¿cuál es la rentabilidad social de una beca para estudiar filosofía versus ingeniería? De 300 becas Mideplan entregadas el año pasado, 12 fueron a ingeniería y tecnología, mientras que 48 a humanidades. Incluso más, ¿deben ser necesariamente becas a estas personas que van a formar parte (o ya son) del decil más rico? Más eficiente sería en muchos de estos casos dar financiamiento a la inversión en capital humano, con los años de gracia respectivos, y pagaderos, por ejemplo, dentro de la declaración anual de renta, a fin de disminuir el riesgo del crédito.

Resulta paradójico que a un gobierno que dice tener alta sensibilidad social parece que se le olvida utilizar la principal herramienta para priorizar sus inversiones.

miércoles, 21 de mayo de 2008

La ganancia de una pérdida


21 de mayo de 1879. La Esmeralda logró resistir por más de tres horas el ataque del poderoso Huáscar. Tras recibir el tercer espolonazo, la suerte de la nave chilena ya estaba decidida. Digno de elogio para una corbeta de madera de sólo 200 caballos de fuerza que había sido botada en 1854.

Al iniciar el combate, la tripulación de la Esmeralda era de 198 hombres. Al finalizar habían muerto 141. Se dice que la cubierta de la nave presentaba el aspecto de un matadero y la sangre formaba charcos que se mecían con los vaivenes de las olas.

Es necesario reconocer que ciertos personajes históricos tomaron un papel clave en el desarrollo de algunos acontecimientos que indiscutiblemente pusieron un punto de viraje en el destino del país. En el caso específico del 21 de mayo, la ganancia inmaterial que trajo la pérdida material y de vidas humanas en dicha batalla se recuerda hasta el presente. Incluso algunos autores han señalado que paradójicamente dicha derrota definió la guerra del Pacífico, producto de su potente efecto motivacional.

Parece que la religión del nacionalismo demanda comprar con sangre de sus “santos” la valentía, lealtad, honor, disciplina y coraje. Santos que, para el bando contrario, a veces llegan a ser “demonios”, pero que de ninguna manera existirían para un ciudadano mundial. Al final, ¿qué es mejor, vivir (y morir) para la humanidad, o morir por un país?

jueves, 15 de mayo de 2008

¿Y la unidad económica afectada?


Se han anunciado una serie de medidas de ayuda concreta a los desafortunados habitantes de Chaitén y sus alrededores, las que van principalmente desde un bono de $500.000 por familia, asignaciones familiares, becas, bonos por la ganadería dañada, hasta ahora último un fondo adicional para pagar el mes de garantía de los arriendos interinos.

Dicha ayuda sin duda que se agradece, pero claramente resulta insuficiente: ¿qué va a pasar en tres meses más, cuando esos dineros sean gastados por completo? Lo más importante (y preocupante) es que hasta ahora parece que no se apunta en forma directa a reponer una unidad económica completa que se vio afectada significativamente, si no prácticamente destruida en el corto plazo.

Sólo a modo de ejemplo para tener cifras de referencia. Supongamos que se debiera reconstruir el pueblo completo para las 4.000 personas afectadas, probablemente en otro lugar cercano. Si asumimos una densidad de unos 50 habitantes por hectárea (menor que la de Santiago), habría que construir unas 80 hectáreas (¿un desarrollo habitacional “grande” en Santiago?). El costo de macro y microurbanización (unos 0,5 UF/M2, que incluyen básicamente calles, alcantarillado y electricidad) sería de USD 17 millones. Agreguemos ahora las casas: mil viviendas a un costo unitario para el Minvu de $15 millones sumarían unos USD32 millones. Es decir, en total, con USD 49 millones se repone la unidad básica económica.

Ciertamente que las cifras se pueden revisar, pero lo anterior constituiría un buen punto inicial para una discusión seria sobre la solución de fondo. Tampoco es necesario que sea el Estado el que deba hacer lo anterior. Se puede seguir el ejemplo de Estados Unidos con que dio un subsidio a las familias de New Orleans para que ellas decidieran donde ubicarse.

El punto es que estamos hablando de mucho más dinero del que ahora se ha puesto sobre la mesa. ¿Resulta muy descabellado el plan anterior? No tanto, si consideramos que los USD 30.000 millones que el Estado posee en el exterior, al 3%, generarían unos USD 900 millones al año. La TIR del “proyecto Chaitén” es mucho mayor.

Las emergencias no se prevén. Que no pase lo mismo con las soluciones.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Sin mirar atrás



Es muy lamentable la situación por la que están pasando los habitantes de Chaitén y sus alrededores, unas cuatro mil personas en total. La localidad está prácticamente evacuada.

Sin duda que no es una decisión fácil dejar todas sus pertenencias y fuentes de ingresos. ¿Qué pasaría si una ciudad como Santiago se viera enfrentada una situación de emergencia similar? Probablemente el apego a las cosas materiales haría que muchos no evaluaran en forma prudente los riesgos, similar a lo ocurrido en 1902 en la hermosa isla de Martinica, donde la gente no hizo caso a las advertencias de la montaña Pelada, llegando incluso a asegurar que el peligro no era tal.

El Estado hasta ahora ha reaccionado bien en las medidas iniciales para enfrentar esta emergencia. Pero también debe demostrar que la abultada billetera de Hacienda es flexible y es capaz de afrontar una situación fuera de todo presupuesto, aunque ello implique algún desbalance menor en los flujos de corto plazo, si es necesario el ingreso de divisas al país. La rentabilidad social de esos dineros gastados en la gente que partió sin mirar atrás es altísima.

martes, 22 de abril de 2008

¿Gasto fiscal para apuntalar el tipo de cambio?


Ya fue el turno del Central para fortalecer al dólar; ahora es el de Hacienda. Esta es la idea que se comenta por parte de algunos economistas. En concreto, se plantea que un control sobre el gasto fiscal, por ejemplo, invirtiendo afuera sus recursos, permitiría dar una holgura suficiente en la demanda agregada para que el Banco Central pudiera incluso bajar la tasa de interés y por ese lado hacer subir el dólar.

Ya la cadena de pasos A implica B, B implica C y C implica D pudiera ser discutible más allá del papel, ya que el efecto final buscado claramente se “ensucia” con otros factores, tanto o más importantes. Yendo a un extremo, también podríamos decir que el dólar se ve afectado por la cantidad de días hábiles que tiene un mes, si el R2 así lo sugiere.

Pero aún cuando lo anterior sea verdadero, esto es, que la teoría se vea reflejada efectivamente en la práctica, también es discutible si dentro del rol del gasto fiscal figura lo anterior. Una vez determinado el tamaño óptimo del Estado, ¿dónde se obtendría una mayor rentabilidad social de una inversión, dentro o fuera del país? La respuesta es casi para un test de un primer curso de economía.

No hay que ponerse nerviosos por el dólar. Solito va a buscar su equilibrio. Más allá de analizar su valor en función de cuantas divisas entran versus cuantas divisas salen -útil sólo en el corto plazo- lo que importa es su variable real, la que debería seguir revaluándose con respecto al mundo desarrollado y devaluarse con respecto al mundo emergente. Efecto final algo incierto, aunque dada la ligación que existe entre Chile y los países del primer grupo, uno tendería a pensar que finalmente el peso se siga revaluando.

La contabilidad influye hasta cierto grado en los estados financieros de una compañía, lo que vale son los fundamentos.

lunes, 21 de abril de 2008

Un litro de trigo por un denario


El alza en los precios de los alimentos se ha convertido en un silencioso problema. Bienes como el arroz –parte fundamental de la dieta de casi la mitad de la población mundial-, trigo, maíz, leche y otros básicos han marcado niveles sin precedentes, que ni siquiera se han visto en tiempos de guerra.

Entre las causas, se da la paradójica situación que el mayor nivel de bienestar promedio hace que más gente que nunca pueda comer más y mejor, aumentando fuertemente la demanda. La oferta, por otro lado, tiene una capacidad de respuesta más lenta. Además, el cambio climático ha afectado negativamente las cosechas. Y para agravar el tema, los nuevos usos del maíz hacen que sea más rentable dedicarse a los biocombustibles.

¿No está funcionando el mercado? Si bien es correcto que la escasez de un bien se refleje en su precio, también existen distorsiones importantes por parte de muchos países que mal administran una producción de alimentos global que puede satisfacer con creces a todos los habitantes del planeta. “La agricultura está ahora en un limbo. El mundo de los precios baratos de comida ha pasado”, plantea The Economist…a pesar de que las mejoras tecnológicas puedan ayudar en la productividad.

En el siglo 1 D.C., la ración de comida para un soldado era un litro de trigo; tres litros de cebada -un alimento de menor calidad- serviría para alimentar malamente a una familia pequeña. Uno de los cuatro jinetes dice: “un litro de trigo por un denario, y tres litros de cebada por un denario”. Un denario era el salario de un día completo.

Según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, “en Bangladesh un paquete de arroz de dos kilos cuesta la mitad del ingreso diario de una familia pobre”. En Chile, el 44% del ingreso de los hogares más pobres se destina a alimentación.


¿La solución? No es tan clara para algunos. Como la fotografía del inicio, para muchos es sólo un cuadro negro.

jueves, 10 de abril de 2008

Cuidado con los rankings


Según un reporte del FMI, Chile es la economía con el mayor PIB per cápita de la región. Ajustado por paridad de poder de compra (PPP), nuestro país registraría USD14.673 per cápita, superando a Argentina, Brasil y México, otros grandes del continente. Las proyecciones de esta institución muestran que Chile será el líder de la tabla sudamericana durante los próximos años.

Además, en el año 2013 Chile alcanzaría la meta de los USD20.000 per cápita, entrando al club de los países desarrollados. Pero para que dicha meta se materialice, es importante tener claro cuáles son los mejores modelos a seguir (léase países), los que muchas veces son tomados por las autoridades como verdaderos íconos de los cuales se pueden aprender valiosas experiencias y visiones distintas a aplicar (o experimentar) en Chile. Y aquí es donde los rankings podrían ser “engañosos”. Por ejemplo, el mismo informe citado anteriormente muestra que los cinco primeros lugares son Qatar (USD84.833), Luxemburgo (USD83.456), Noruega (USD55.452), Malta (USD55.120) y Singapur (USD51.829). Más atrás los sigue Estados Unidos, con USD46.451.

Pero antes de hablar de “el modelo” de Qatar, de Luxemburgo u otro que la imaginación nos diga, consideremos que la población en los mismos países es muy pequeña (Noruega y Singapur tienen poco más de 4 millones de habitantes; el resto de los países tiene menos de 1 millón de habitantes cada uno). No hay ningún país con un mejor PIB per cápita que Estados Unidos y que posea más de 10 millones de habitantes. Esto es precisamente lo destacable de la nación americana, que logre un tan elevado nivel de bienestar promedio para sus más de 300 millones de habitantes. Un modelo ultra probado. No hay para qué inventar la rueda nuevamente.

Finalmente, una reflexión: la revaluación de la moneda estaría estrechamente ligada al avance de Chile al mundo desarrollado, no sólo por su efecto matemático en el denominador.

lunes, 7 de abril de 2008

¿Quiénes son más "felices"?


Un artículo publicado recientemente en The Economist habla sobre la felicidad. Y aunque varios libros han escrito sobre el tema, Artur Brook, un economista de la Universidad de Syracuse, muestra un punto de vista distinto y señala por qué los conservadores son más felices que los liberales. Él plantea que en el año 2004, el porcentaje de los que se declara “muy feliz” es considerablemente mayor en los estadounidenses que se autoclasificaban como “muy conservadores” o “conservadores" que en los que autoclasificaban como “liberales” o “muy liberales” (44% versus 25%). Las estadísticas muestran que los conservadores han sido permanentemente más felices que los liberales en los últimos 35 años.

Pero lo anterior no se debe necesariamente a que los conservadores son más ricos. Brook cree que hay tres factores distintivos en los conservadores: éstos registran el doble tanto de gente casada, de gente religiosa, y de gente que tiene niños. Además, ellos tienden a creer que el éxito depende de trabajar duro y respetar las reglas, son más optimistas y sienten que el control de sus vidas depende básicamente de ellos mismos. Los liberales, en cambio, son más pesimistas y más quejumbrosos del sistema económico, sintiéndose víctimas de las fuerzas económicas y sociales.

Probablemente los factores anteriores no se pueden extrapolar directamente a nuestro país, pero también resulta razonable asociarlos en cierta medida a la “felicidad” (o mejor dicho, bienestar) de la sociedad, y las medidas que en mayor o menor grado, directa o indirectamente, incentivan o desincentivan ciertos comportamientos en la población. Así, es interesante notar que en Chile, en el año 2007, el 62% de los niños nació fuera del matrimonio, superando por varios puntos porcentuales al 33% registrado en Estados Unidos; la tasa de natalidad cae permanentemente, envejeciendo lentamente el país; y se posterga el matrimonio y la tenencia de hijos en un hogar con cada vez menos miembros.

Las estadísticas muestran que existe una relación directa entre familias poco estables y problemas sociales. Una familia estable constituye una muy buena base para la formación del capital humano, el recurso más valioso que poseen los países. Premisa básica, pero que a veces se olvida.