Una interesante respuesta de Alan Greenspan sobre la proyección del dólar en el corto plazo: “hace varios años la Reserva Federal trató de proyectar el tipo de cambio dólar/euro. Les puedo asegurar que la Reserva Federal tiene más información que cualquier otro agente. Se lo encargamos a dos o tres de nuestros econometristas top. Les dijimos: “acá está la base de datos. Proyecten”. Pero luego volvieron a decirnos que su capacidad de predecir tenía casi la misma exactitud que proyectar si la moneda iba a caer en cara o sello”.
miércoles, 31 de octubre de 2007
sábado, 20 de octubre de 2007
El cartelito de la señora Enriqueta
Hace muchos años atrás, un kiosco de barrio tenía el siguiente cartelito: “aquí no se venden cigarrillos”. ¿La razón? la señora Enriqueta –la dueña– no quería fomentar este mal. No quería hacerse partícipe de ello en lo más mínimo. Su conciencia no se lo permitía. Si alguien quería contaminarse, que entonces comprara cigarrillos en otro lugar. Simple, claro y totalmente entendible.
La Seremi metropolitana acaba de multar con $33 millones a algunas cadenas de farmacias por no tener disponible la “píldora del día después”. La ministra de salud señaló que no hay ninguna razón para lo anterior, ya que el producto sí se encuentra disponible. "No pueden seguir negándose porque está en el formulario nacional de medicamentos, ellos tienen que tener el medicamento", señaló.
El punto en cuestión no es la disponibilidad o no del producto. Es, más bien, la obligatoriedad de venderlo aunque cada farmacia por conciencia, utilidad, o cualquier otra razón, no lo desee hacer.
El Estado apunta a que todas las personas tengan las distintas posibilidades para tomar sus propias decisiones. Un principio correcto, pero no por asegurar dicha libertad, debería pasar a llevar otra. A pesar de que existe una ley al respecto, muchas veces éstas pasan y prevalecen los principios.
La señora Enriqueta estaría indignada.
La Seremi metropolitana acaba de multar con $33 millones a algunas cadenas de farmacias por no tener disponible la “píldora del día después”. La ministra de salud señaló que no hay ninguna razón para lo anterior, ya que el producto sí se encuentra disponible. "No pueden seguir negándose porque está en el formulario nacional de medicamentos, ellos tienen que tener el medicamento", señaló.
El punto en cuestión no es la disponibilidad o no del producto. Es, más bien, la obligatoriedad de venderlo aunque cada farmacia por conciencia, utilidad, o cualquier otra razón, no lo desee hacer.
El Estado apunta a que todas las personas tengan las distintas posibilidades para tomar sus propias decisiones. Un principio correcto, pero no por asegurar dicha libertad, debería pasar a llevar otra. A pesar de que existe una ley al respecto, muchas veces éstas pasan y prevalecen los principios.
La señora Enriqueta estaría indignada.
miércoles, 17 de octubre de 2007
¿Y si dolarizamos?

La “preocupante” caída del dólar ha hecho que salgan una serie de anuncios para enfrentarlo. Uno de ellos, por ejemplo, es que los exportadores tengan contabilidad en dólares y paguen sus impuestos en dicha moneda. Medida que “va en la dirección correcta”, comentan algunos economistas. (Un comentario al margen: “...eso sí, que si el dólar sube, sigan pagando sus impuestos en dólares”, me dijeron).
Pero dado que la volatilidad en el tipo de cambio, y en especial la apreciación del peso –que debería continuar– generan tanto nerviosismo en algunos agentes, políticos y autoridades, ¿qué pasaría si dolarizamos?
Entre los beneficios, obviamente estaría la eliminación de la incertidumbre cambiaria peso-dólar (no así con otras monedas) y menores costos de transacción. Pero probablemente es el beneficio más importante el que menos se ve a simple vista (¿porque no es contable?): converger a la institucionalidad de Estados Unidos, que va más allá de tener una misma tasa de inflación o de interés, por ejemplo. Implica adoptar regulaciones o estructuras económicas del país al cual se quiere “imitar”, que por definición es eficiente. De hecho, el crecimiento que tuvieron los países más atrasados en su incorporación a la Unión Europea prueba lo anterior.
Los principales costos de dolarizar son, por un lado, la pérdida del instrumental cambiario como herramienta de ajuste para el país (especialmente si los precios y salarios no son flexibles, como es el caso chileno), y por otro lado, la ausencia de la política monetaria (un Banco Central autónomo), válida en el corto plazo.
En síntesis, conviene empezar a discutir en serio una dolarización en nuestro país, analizando sus beneficios y costos, sin descartarla per sé, como suele ocurrir. Resulta una muy buena idea –no nueva, por cierto– para que nuestro país en relativamente poco tiempo gane una real competitividad y eficiencia, a la altura de las ligas mayores.
Al final, nuestro PIB per cápita va a reflejar necesariamente esta mejor situación.
Pero dado que la volatilidad en el tipo de cambio, y en especial la apreciación del peso –que debería continuar– generan tanto nerviosismo en algunos agentes, políticos y autoridades, ¿qué pasaría si dolarizamos?
Entre los beneficios, obviamente estaría la eliminación de la incertidumbre cambiaria peso-dólar (no así con otras monedas) y menores costos de transacción. Pero probablemente es el beneficio más importante el que menos se ve a simple vista (¿porque no es contable?): converger a la institucionalidad de Estados Unidos, que va más allá de tener una misma tasa de inflación o de interés, por ejemplo. Implica adoptar regulaciones o estructuras económicas del país al cual se quiere “imitar”, que por definición es eficiente. De hecho, el crecimiento que tuvieron los países más atrasados en su incorporación a la Unión Europea prueba lo anterior.
Los principales costos de dolarizar son, por un lado, la pérdida del instrumental cambiario como herramienta de ajuste para el país (especialmente si los precios y salarios no son flexibles, como es el caso chileno), y por otro lado, la ausencia de la política monetaria (un Banco Central autónomo), válida en el corto plazo.
En síntesis, conviene empezar a discutir en serio una dolarización en nuestro país, analizando sus beneficios y costos, sin descartarla per sé, como suele ocurrir. Resulta una muy buena idea –no nueva, por cierto– para que nuestro país en relativamente poco tiempo gane una real competitividad y eficiencia, a la altura de las ligas mayores.
Al final, nuestro PIB per cápita va a reflejar necesariamente esta mejor situación.
miércoles, 10 de octubre de 2007
Las repúblicas de Banana y Eficiente
Había una vez, dos países, las repúblicas de Banana y Eficiente, muy distintos entre sí. El primero presentaba una economía agrícola básica poco abierta y sin mucho valor agregado. El segundo, en cambio, paulatinamente se fue haciendo más productivo, relacionado con el mundo globalizado. En resumen, era más competitivo y eficiente, con una institucionalidad que funcionaba relativamente bien, buen nivel de infraestructura y su capital humano más capacitado. Dicha eficiencia la podía “sentir” un turista que visitara ambos países: su dinero le rendía mucho más en Bananero que Eficiente, donde todo tipo de servicio no transable era “barato”: alojamientos, comidas, diversión, cortes de pelo, ropa hecha localmente y otros.
La república de Banana se dio cuenta que se estaba quedando atrás y empezó agresivamente a hacer cambios importantes, siguiendo el modelo de Eficiente. Con el correr de muchos años, su moneda –del dólar bananero– se fortaleció. La brecha en el precio de los servicios no transables entre ambas repúblicas era más pequeña que la de años atrás…era lógico pensar que esto pasaría. Incluso, ahora, Banana tenía un sector exportador más desarrollado, que gracias a los avances del país podía competir mejor en el exterior. A pesar de enfrentar una moneda más apreciada, a ningún exportador de este país se le habría pasado por la mente volver atrás, cuando su tipo de cambio era mayor.
Pero con el tiempo estas cosas se fueron olvidando, y los exportadores se pusieron nerviosos con la moneda muy fuerte. “Tenemos ingresos en dólares y costos en moneda local, y perdemos competitividad”, decían, olvidando que esencialmente la productividad es la que determina dicha competitividad.
El ministro de Hacienda de la república de Banana manifestó que un crédito en moneda local del Gobierno haría que el dólar se fortaleciera frente al dólar bananero, dando una señal a los exportadores. La medida difícilmente revertiría todo el proceso que durante años venía haciendo Banana. Su capital humano se estaba revalorizando, y probablemente lo seguiría haciendo. La visión contable del ministro –de entradas y salidas de divisas, de diferenciales de tasas y otras– probablemete era correcta en el cortísimo plazo, pero no estaba considerando la fuerza que sustentaba la moneda más fuerte, que decía que su país valía más en el contexto mundial.
La república de Banana se dio cuenta que se estaba quedando atrás y empezó agresivamente a hacer cambios importantes, siguiendo el modelo de Eficiente. Con el correr de muchos años, su moneda –del dólar bananero– se fortaleció. La brecha en el precio de los servicios no transables entre ambas repúblicas era más pequeña que la de años atrás…era lógico pensar que esto pasaría. Incluso, ahora, Banana tenía un sector exportador más desarrollado, que gracias a los avances del país podía competir mejor en el exterior. A pesar de enfrentar una moneda más apreciada, a ningún exportador de este país se le habría pasado por la mente volver atrás, cuando su tipo de cambio era mayor.
Pero con el tiempo estas cosas se fueron olvidando, y los exportadores se pusieron nerviosos con la moneda muy fuerte. “Tenemos ingresos en dólares y costos en moneda local, y perdemos competitividad”, decían, olvidando que esencialmente la productividad es la que determina dicha competitividad.
El ministro de Hacienda de la república de Banana manifestó que un crédito en moneda local del Gobierno haría que el dólar se fortaleciera frente al dólar bananero, dando una señal a los exportadores. La medida difícilmente revertiría todo el proceso que durante años venía haciendo Banana. Su capital humano se estaba revalorizando, y probablemente lo seguiría haciendo. La visión contable del ministro –de entradas y salidas de divisas, de diferenciales de tasas y otras– probablemete era correcta en el cortísimo plazo, pero no estaba considerando la fuerza que sustentaba la moneda más fuerte, que decía que su país valía más en el contexto mundial.
A veces, los árboles impiden ver el bosque.
lunes, 8 de octubre de 2007
Uno de colección
viernes, 5 de octubre de 2007
¿Del Big Mac al iPod?
En Hong Kong se puede comprar el iPod más barato, con sólo US$148 dólares, señala un estudio de un banco australiano. Dicho estudio busca comparar las monedas y el poder de compra en 55 países. Inmediatamente nos recuerda la medición del índice Big Mac realizado por The Economist. Pero, ¿será lo mismo?
Los resultados del informe muestran que el iPod Nano de 4 Gb cuesta US$149 en Estados Unidos, US$370 en Brasil (el lugar más caro) y US$294 en Chile. Si bien hay efectos de aranceles aduaneros e impuestos que pueden distorsionar el análisis, estas cifras estarían mostrando implícitamente que la moneda local estaría muy apreciada en Brasil y Chile. ¿Y es eso correcto?
No sería correcto comparar los resultados de este estudio con los aparentemente parecidos índices Bic Mac. La gran diferencia entre ambos es el tipo de producto elegido: el iPod es 100% transable, mientras que una parte importante de los componentes del Big Mac incluye elementos no transables, destacándose la mano de obra local. Es este elemento no transable el que, con todas las observaciones que puede tener una aproximación como ésta, mostraría una mejor estimación del desajuste cambiario en los países. De hecho, las mediciones del Big Mac señalan permanentemente que nuestra moneda sigue depreciada, y no apreciada.
Al parecer, el Big Mac no será destronado.
Los resultados del informe muestran que el iPod Nano de 4 Gb cuesta US$149 en Estados Unidos, US$370 en Brasil (el lugar más caro) y US$294 en Chile. Si bien hay efectos de aranceles aduaneros e impuestos que pueden distorsionar el análisis, estas cifras estarían mostrando implícitamente que la moneda local estaría muy apreciada en Brasil y Chile. ¿Y es eso correcto?
No sería correcto comparar los resultados de este estudio con los aparentemente parecidos índices Bic Mac. La gran diferencia entre ambos es el tipo de producto elegido: el iPod es 100% transable, mientras que una parte importante de los componentes del Big Mac incluye elementos no transables, destacándose la mano de obra local. Es este elemento no transable el que, con todas las observaciones que puede tener una aproximación como ésta, mostraría una mejor estimación del desajuste cambiario en los países. De hecho, las mediciones del Big Mac señalan permanentemente que nuestra moneda sigue depreciada, y no apreciada.
Al parecer, el Big Mac no será destronado.
jueves, 4 de octubre de 2007
Un salvavidas para Bachelet

Los magros resultados mostrados por la encuesta Adimark no han pasado desapercibidos para el Gobierno, como quizás ocurrió con alguno anterior, en los que era recurrente escuchar que no se trabajaba en función de las encuestas. La aprobación ciudadana a la gestión presidencial bajó a un preocupante 35,3% y seguramente –tal como en una guerra– las reuniones en el salón de las decisiones ya no son tan triviales.
¿Qué hacer? Difícil, si no se quiere caer en análisis muy generales del tipo “mejorar la gestión” o “hacer que el país crezca más” –por dar algunos ejemplos– y que en el ámbito empresarial equivaldrían a decirle al director de la empresa que “la compañía debe mejorar sus márgenes”. La gran pregunta es cómo revertir esta situación, con pocas ideas centrales, pero específicas a la vez, y sin ceder a tentación para caer en el populismo, un caro antídoto de cortísimo plazo.
A riesgo de caer en las mismas generalidades, algunas sugerencias:
Existe consenso en que la caída en la aprobación está asociada con la gestión del Gobierno. El Transantiago es el caso símbolo. Por lo tanto, en lo inmediato Bachelet debería tener claros que proyectos en carpeta son los que poseen consenso con la oposición y acelerar su aprobación en el Parlamento; cuáles podrían tener un acuerdo, y hacer el lobby apropiado; debería también dejar encima de la mesa proyectos del tipo sistema binominal, difíciles de llegar a acuerdo, pero que con una buena estrategia comunicacional se pueden obtener importantes dividendos, en lo que a frío cálculo político se refiere.
El nuevo escenario de mayor gasto fiscal puede ser una buena oportunidad para usarlo eficientemente (una generalidad, es cierto), sin necesariamente abarcar las casi ilimitadas áreas, sino enfocarse en las que mayor efecto tienen en los más pobres. En este sentido, en lo que queda de su mandato, Bachelet debería esforzarse por reasignar el gasto social en los quintiles de menor ingreso, un cambio necesario cuyo timing viene como anillo al dedo (ver http://comopiensasves.blogspot.com/2007/08/la-magia-s-existe.html).
Finalmente, centrarse en los problemas que mayor insatisfacción causan en la gente (otra generalidad): el Transantiago, el empleo y la delincuencia. Los entendidos han dado varias ideas concretas en todos estos casos. Habría que empezar a analizarlas en serio, seleccionarlas y jugársela.
¿Qué hacer? Difícil, si no se quiere caer en análisis muy generales del tipo “mejorar la gestión” o “hacer que el país crezca más” –por dar algunos ejemplos– y que en el ámbito empresarial equivaldrían a decirle al director de la empresa que “la compañía debe mejorar sus márgenes”. La gran pregunta es cómo revertir esta situación, con pocas ideas centrales, pero específicas a la vez, y sin ceder a tentación para caer en el populismo, un caro antídoto de cortísimo plazo.
A riesgo de caer en las mismas generalidades, algunas sugerencias:
Existe consenso en que la caída en la aprobación está asociada con la gestión del Gobierno. El Transantiago es el caso símbolo. Por lo tanto, en lo inmediato Bachelet debería tener claros que proyectos en carpeta son los que poseen consenso con la oposición y acelerar su aprobación en el Parlamento; cuáles podrían tener un acuerdo, y hacer el lobby apropiado; debería también dejar encima de la mesa proyectos del tipo sistema binominal, difíciles de llegar a acuerdo, pero que con una buena estrategia comunicacional se pueden obtener importantes dividendos, en lo que a frío cálculo político se refiere.
El nuevo escenario de mayor gasto fiscal puede ser una buena oportunidad para usarlo eficientemente (una generalidad, es cierto), sin necesariamente abarcar las casi ilimitadas áreas, sino enfocarse en las que mayor efecto tienen en los más pobres. En este sentido, en lo que queda de su mandato, Bachelet debería esforzarse por reasignar el gasto social en los quintiles de menor ingreso, un cambio necesario cuyo timing viene como anillo al dedo (ver http://comopiensasves.blogspot.com/2007/08/la-magia-s-existe.html).
Finalmente, centrarse en los problemas que mayor insatisfacción causan en la gente (otra generalidad): el Transantiago, el empleo y la delincuencia. Los entendidos han dado varias ideas concretas en todos estos casos. Habría que empezar a analizarlas en serio, seleccionarlas y jugársela.
miércoles, 3 de octubre de 2007
Tipo de cambio y competitividad

La paulatina caída del dólar ha preocupado a los exportadores y a la Presidenta. El valor de la divisa pronto se acerca a la “barrera psicológica” (frase cliché del momento, sin mayor sustento) de los $500. “No es un tema que nos deja indiferentes”, dijo ayer Michelle Bachelet, mientras los exportadores llamaron a tomar medidas para hacer subir el dólar, como si éstas tuvieran un real soporte en el mediano plazo.
Todas estas declaraciones indirectamente nos dicen que un dólar alto es bueno para el país, ya que, entre otros aspectos, fortalecería la competitividad del sector exportador, motor del crecimiento.
Pero una reflexión con respecto a la competitividad (y teniendo en cuenta que existe una diferencia entre el tipo de cambio nominal peso-dólar y el tipo de cambio real): éste es un concepto que se debe aplicar a todos los sectores productivos, no sólo a las exportaciones. Cabe destacar que el sector transable (donde están las exportaciones) representa 1/3 de la economía de nuestro país, y el sector no transable los 2/3 restantes. Un dato interesante es que el sector no transable es el intensivo en mano de obra.
Se tiende a pensar que un tipo de cambio real bajo le resta competitividad al sector exportador y al país como un todo. Esto en general es falso en el mediano y largo plazo. Hay que entender las causas que están detrás de una caída en el tipo de cambio real: si la causa es que el país ha ganado productividad, la caída en el tipo de cambio real es el resultado de una economía más (y no menos) competitiva.
El avance que ha tenido nuestro país se debe reflejar en una moneda más fortalecida en relación a las economías desarrolladas, asociado a un tipo de cambio real más bajo por este efecto. Es precisamente la mejor infraestructura del país (puertos, vías, transporte, etc.) y su mejor institucionalidad, entre otros aspectos, lo que permite a los exportadores ser más competitivos. El tipo de cambio real más bajo es un reflejo de eso. Pero eso no se registra contablemente y los menores ingresos derivados de la “desfavorable” conversión peso-dólar nublan el análisis.
Todas estas declaraciones indirectamente nos dicen que un dólar alto es bueno para el país, ya que, entre otros aspectos, fortalecería la competitividad del sector exportador, motor del crecimiento.
Pero una reflexión con respecto a la competitividad (y teniendo en cuenta que existe una diferencia entre el tipo de cambio nominal peso-dólar y el tipo de cambio real): éste es un concepto que se debe aplicar a todos los sectores productivos, no sólo a las exportaciones. Cabe destacar que el sector transable (donde están las exportaciones) representa 1/3 de la economía de nuestro país, y el sector no transable los 2/3 restantes. Un dato interesante es que el sector no transable es el intensivo en mano de obra.
Se tiende a pensar que un tipo de cambio real bajo le resta competitividad al sector exportador y al país como un todo. Esto en general es falso en el mediano y largo plazo. Hay que entender las causas que están detrás de una caída en el tipo de cambio real: si la causa es que el país ha ganado productividad, la caída en el tipo de cambio real es el resultado de una economía más (y no menos) competitiva.
El avance que ha tenido nuestro país se debe reflejar en una moneda más fortalecida en relación a las economías desarrolladas, asociado a un tipo de cambio real más bajo por este efecto. Es precisamente la mejor infraestructura del país (puertos, vías, transporte, etc.) y su mejor institucionalidad, entre otros aspectos, lo que permite a los exportadores ser más competitivos. El tipo de cambio real más bajo es un reflejo de eso. Pero eso no se registra contablemente y los menores ingresos derivados de la “desfavorable” conversión peso-dólar nublan el análisis.
martes, 2 de octubre de 2007
Del peso al dólar chileno, una reforma monetaria sugerida


Cuando una vendedora de Beijing me preguntó sobre la moneda de mi país y el cambio de ésta versus el Yuan (o Remimbi), le contesté que aproximadamente $70 equivalían a 1 Yuan. Su reacción daba que pensar: algo sorprendida y con una expresión que reflejaba que mi moneda en realidad valía poco. Algo parecido le ocurrió a un amigo cuando él le comentó a un estadounidense que cerca de $700 (de aquel tiempo) podían comprar US$1.
Pero lo curioso es que en el primer caso, en realidad un chileno medio gana más que su par chino, corregido por paridad de poder de compra. El punto es que la conversión no nos favorece porque el “corte” que le damos a nuestra moneda como unidad de medida en relación a las demás es la menor denominación disponible, es decir, $1.
En nuestro país prácticamente no se puede comprar algo con $1 ó $5. Para efectos prácticos, la unidad mínima relevante probablemente sea la moneda de $10. Entonces, una reforma monetaria sugerida: que los actuales $1.000 se conviertan en una nueva moneda chilena (¿dólar chileno?), divisibles en 100 centavos equivalentes cada uno a $10 que conocemos hoy. Así, nuestra moneda se transaría, por ejemplo a aproximadamente CH$0,5 por dólar o 14 Yuanes por CH$1.
En estricto rigor, el ejercicio aritmético anterior no tendría efecto real en el desempeño del país y sus cuentas macro, pero dicha conversión elevaría psicológicamente la moneda chilena a una posición más importante, dejando de ser “tan tercermundista”.
La idea no es nueva: Milton Friedman ya la había propuesto hace más de treinta años con el fin de combatir la inflación. Una sugerencia que hoy día puede tener una segunda aplicación, dentro de un nuevo contexto.
Pero lo curioso es que en el primer caso, en realidad un chileno medio gana más que su par chino, corregido por paridad de poder de compra. El punto es que la conversión no nos favorece porque el “corte” que le damos a nuestra moneda como unidad de medida en relación a las demás es la menor denominación disponible, es decir, $1.
En nuestro país prácticamente no se puede comprar algo con $1 ó $5. Para efectos prácticos, la unidad mínima relevante probablemente sea la moneda de $10. Entonces, una reforma monetaria sugerida: que los actuales $1.000 se conviertan en una nueva moneda chilena (¿dólar chileno?), divisibles en 100 centavos equivalentes cada uno a $10 que conocemos hoy. Así, nuestra moneda se transaría, por ejemplo a aproximadamente CH$0,5 por dólar o 14 Yuanes por CH$1.
En estricto rigor, el ejercicio aritmético anterior no tendría efecto real en el desempeño del país y sus cuentas macro, pero dicha conversión elevaría psicológicamente la moneda chilena a una posición más importante, dejando de ser “tan tercermundista”.
La idea no es nueva: Milton Friedman ya la había propuesto hace más de treinta años con el fin de combatir la inflación. Una sugerencia que hoy día puede tener una segunda aplicación, dentro de un nuevo contexto.
lunes, 1 de octubre de 2007
¿Desplazará China a Estados Unidos?

La importancia que ha tomado China en el contexto mundial se va haciendo cada vez más evidente. Con más de 1.300 millones de habitantes (21% de la población del mundo), ya para el año 2004 se ubicaba en la segunda posición dentro de los países con mayor producción (PIB corregido por Paridad de Poder de Compra o PPP): US$7.642 billones, un 65% de lo que produce Estados Unidos (ver estadísticas en http://comopiensasves.blogspot.com/2007/09/algunas-cifras-importantes-sobre-china.html).
Lo relevante de lo anterior es que claramente China aún no alcanza su máximo potencial, mientras que Estados Unidos ya es un país desarrollado. En este sentido, las tasas de crecimiento chinas juegan a su favor.
Pero, ¿desplazará China a Estados Unidos como potencia económica? Un antecedente interesante a analizar es el ranking de los países con mayor PIB per cápita corregido por PPP. Los primeros cinco lugares son los siguientes (cifras del año 2004, referencia Estados Unidos = 100, fuente: The Economist):
1) Luxemburgo: 176,3, con 0,5 millones de habitantes.
2) Bermuda: 174,5, con 0,1 millones de habitantes.
3) Islas Caimán: 156, con 0,1 millones de habitantes.
4) Estados Unidos: 100, con 297 millones de habitantes.
5) Noruega: 96,9, con 4,6 millones de habitantes.
Note que los tres países que se ubican antes de Estados Unidos en el ranking suman menos de 1 millón de habitantes, esto es, un 0,3% de la población de Estados Unidos. Por lo tanto, hay que tener cuidado con la lectura de dicho ranking, ya que con una alta probabilidad Estados Unidos posee una población mayor al millón de personas con un PIB per cápita muy superior a Luxemburgo.
Sin corregir por PPP también se ve que hay varios países con un PIB per cápita superior al de Estados Unidos (que ocupa el 9° lugar en este ranking), pero ninguno de ellos supera los 10 millones de habitantes. Ésta es precisamente la gran ventaja o el sobresaliente valor de Estados Unidos: mantener un alto promedio de PIB per cápita (proxy del estándar de vida) para sus casi 300 millones de habitantes.
¿Qué tiene que ver esto con el avance chino? Mucho. Probablemente China desplace a Estados Unidos como la primera economía mundial, pero en términos de bienestar o PIB per cápita, el desafío es infinitamente mayor porque la ventaja de Estados Unidos sobre China supera las cinco veces. Una brecha muy difícil de disminuir y prácticamente imposible de superar, dadas las magnitudes involucradas.
En el desarrollo chino, el tamaño sí importa, constituyendo una ventaja y desventaja a la vez.
La paradoja de Beijing


Resulta curioso comparar Santiago con Beijing, la capital del país más poblado del mundo. Cifras al año 2004 (fuente: www.demographia.com) muestran que los habitantes de Santiago y Beijing son 5.425.000 y 11.250.000 personas, respectivamente. A priori uno podría pensar que los ciudadanos de Beijing viven más apretados, pero no es así. La superficie de Santiago asciende a casi 65.000 hectáreas, mientras que la de Beijing 304.300 hectáreas, es decir, la capital china es unas 4,7 veces Santiago. Lo anterior tiene implícito que la densidad (habitantes/hectárea) de Beijing es mucho menor que la de Santiago: 37 versus 84.
Para los que estudian economía urbana el dato de la densidad debería llamar la atención. En general, se establece que existe una relación negativa entre densidad y PIB per cápita…relación que no se estaría dando en Beijing, en comparación con Santiago y otras ciudades del mundo.
¿Qué esperar para Beijing? Es impresionante ver cómo esta ciudad crece. Por otra parte, también existe una gran migración desde el campo a la ciudad: de las cifras de The Economist (edición 2007), se puede deducir que aproximadamente el 1,9% de la población migró a la ciudad en ultimo año, es decir, unos 25 millones de habitantes (algunos estudios hablan de 40 millones), donde seguramente Beijing capta una parte importante de dicha migración (de hecho, se habla que la población actual es de unos 15 millones de personas). Lo que ocurra finalmente con la densidad dependerá de cuál efecto es mayor, pero sería razonable esperar que la densidad aumente hasta algún equilibrio.
Para los que estudian economía urbana el dato de la densidad debería llamar la atención. En general, se establece que existe una relación negativa entre densidad y PIB per cápita…relación que no se estaría dando en Beijing, en comparación con Santiago y otras ciudades del mundo.
¿Qué esperar para Beijing? Es impresionante ver cómo esta ciudad crece. Por otra parte, también existe una gran migración desde el campo a la ciudad: de las cifras de The Economist (edición 2007), se puede deducir que aproximadamente el 1,9% de la población migró a la ciudad en ultimo año, es decir, unos 25 millones de habitantes (algunos estudios hablan de 40 millones), donde seguramente Beijing capta una parte importante de dicha migración (de hecho, se habla que la población actual es de unos 15 millones de personas). Lo que ocurra finalmente con la densidad dependerá de cuál efecto es mayor, pero sería razonable esperar que la densidad aumente hasta algún equilibrio.
jueves, 27 de septiembre de 2007
Algunas cifras importantes sobre China (2ª parte)

A continuación se presentan cifras comparativas relativas al capital humano en China, Estados Unidos y Chile, respectivamente (fuente: The Economist, en base a datos del año 2004):
1) Edad media (en años): 32,6, 36,1, y 30,6.
2) Porcentaje de alfabetismo en población adulta: 90,9%, 99% y 95,7%.
3) Esperanza de vida hombre-mujer (en años): 70,8 – 74,6, 75,2 – 80,6 y 75,5 – 81,5.
4) Índice de desarrollo humano: 75,5, 94,4 y 85,4.
5) Porcentaje de la población como fuerza labora: 57,8%, 50,9% y 39,7%.
6) Tasa de desempleo: 4,2%, 5,5% y 7,8%.
7) Porcentaje de la población que vive en la ciudad: 40,5%, 80,8% y 87,7%.
No hay que olvidar que finalmente los equilibrios se dan.
Algunas cifras importantes sobre China (1ª parte)
Dada la cada vez más relevante presencia del gigante asiático, algunas cifras para considerar son las siguientes (fuente: The Economist, en base a datos del año 2004):
1) China es el país más poblado del planeta con unos 1.313 millones de habitantes, equivalente a 21% de la población mundial. Estados Unidos tiene 297 millones de habitantes.
1) China es el país más poblado del planeta con unos 1.313 millones de habitantes, equivalente a 21% de la población mundial. Estados Unidos tiene 297 millones de habitantes.
2) En términos de superficie, China es el tercer país más grande del mundo con casi 10 millones de km2 (el primero es Rusia con 17 millones de km2). Estados Unidos posee 9,3 millones de km2, Chile 0,76 millones de km2 y el mundo 149 millones de km2.
3) El PIB de China, Estados Unidos y Chile es de US$ 1.932 billones, US$ 11.712 y US$ 94 billones, respectivamente. El PIB mundial es de unos US$ 41.250 billones. Estados Unidos ocupa el primer lugar, mientras que China se ubica en el sexto.
4) Si el PIB de China se corrige por Paridad de Poder de Compra (PPP), alcanzaría los US$ 7.642 billones, ocupando el segundo lugar de las economías más grandes del mundo.
5) El PIB per cápita de China, corregido por PPP, es de 14,9 puntos (cifra de referencia: PIB per cápita de Estados Unidos es de 100 puntos).
6) China importa el 2% de la energía que consume: produce 1.381 millones de toneladas de energía equivalente (TOE) y consume 1.409 millones de TOE. Estados Unidos importa el 28% de su consumo energético: produce 1.631 millones y consume 2.281 millones de TOE. En términos de kg de petróleo equivalente, el consumo por habitante en China es de 1.094 al año mientras que el de Estados Unidos es de 7.843 millones.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
El canto de la lluvia
Al gris cielo de Beijing se sumó una lluvia intermitente. Con algo más de 20 grados, nos sentíamos algo extraños, mas a la gente local parecía no importarle este evento. Decidimos comprarnos unos paraguas e ir a caminar cerca del hotel.
Teníamos un destino claro al que queríamos llegar, carecíamos de un mapa y los signos de la escritura china no nos decían demasiado. Le pregunté a una joven china si podíamos llegar a pie a cierto lugar. Me contestó que no, y que debíamos tomar un taxi. Ella amablemente se ofreció para hacernos parar uno.
El tránsito en esta ciudad de 16 millones de habitantes es algo desordenado. A pesar de contar con grandes avenidas bien señalizadas, los automovilistas a duras penas respetan los semáforos y las numerosas bicicletas conviven con ellos en este caos armonioso. Para el peatón, afortunadamente la velocidad media se convierte en un aliado.
La escasa disponibilidad de taxis nos hizo estar bajo la lluvia por mucho tiempo. La pobre joven china, al igual que muchos otros, no estaba preparada para el agua: vestía una polera, falda y sandalias. Le convidé mi paraguas y juntos esperamos el taxi. El canto de la lluvia sobre mi paraguas se intensificó. Le dije que no era necesario que tuviera que seguir mojándose, pero ella insistía en completar su misión. Su interesante respuesta en estas adversas condiciones daba para pensar: “You are welcome”.
Al final logramos que un auto particular nos llevara por “fifty Remimbi” (RMB o Yuan), algo menos de US$ 8. Barato. Agradecí a la joven china su amabilidad y le ofrecí mi paraguas como regalo. Lo rechazó categóricamente. A pesar de haber olvidado su nombre (que sonaba algo así como Keiko), no será tal con sus honestas palabras de bienvenida a un país extraño.
El taxista pirata nos llevó al lugar indicado. Mientras juntábamos los billetes para pagarle, él vio que tenía uno de 20 RMB (Remimbi) en mi mano, por lo que dijo (en chino) que eso era suficiente. Deducimos que el precio acordado no era “fifty”, sino “fifteen”.
No se puede generalizar a partir de dos experiencias, pero ciertamente lo expresado en esta nota es parte de los buenos recuerdos de mi estadía en Beijing.
Teníamos un destino claro al que queríamos llegar, carecíamos de un mapa y los signos de la escritura china no nos decían demasiado. Le pregunté a una joven china si podíamos llegar a pie a cierto lugar. Me contestó que no, y que debíamos tomar un taxi. Ella amablemente se ofreció para hacernos parar uno.
El tránsito en esta ciudad de 16 millones de habitantes es algo desordenado. A pesar de contar con grandes avenidas bien señalizadas, los automovilistas a duras penas respetan los semáforos y las numerosas bicicletas conviven con ellos en este caos armonioso. Para el peatón, afortunadamente la velocidad media se convierte en un aliado.
La escasa disponibilidad de taxis nos hizo estar bajo la lluvia por mucho tiempo. La pobre joven china, al igual que muchos otros, no estaba preparada para el agua: vestía una polera, falda y sandalias. Le convidé mi paraguas y juntos esperamos el taxi. El canto de la lluvia sobre mi paraguas se intensificó. Le dije que no era necesario que tuviera que seguir mojándose, pero ella insistía en completar su misión. Su interesante respuesta en estas adversas condiciones daba para pensar: “You are welcome”.
Al final logramos que un auto particular nos llevara por “fifty Remimbi” (RMB o Yuan), algo menos de US$ 8. Barato. Agradecí a la joven china su amabilidad y le ofrecí mi paraguas como regalo. Lo rechazó categóricamente. A pesar de haber olvidado su nombre (que sonaba algo así como Keiko), no será tal con sus honestas palabras de bienvenida a un país extraño.
El taxista pirata nos llevó al lugar indicado. Mientras juntábamos los billetes para pagarle, él vio que tenía uno de 20 RMB (Remimbi) en mi mano, por lo que dijo (en chino) que eso era suficiente. Deducimos que el precio acordado no era “fifty”, sino “fifteen”.
No se puede generalizar a partir de dos experiencias, pero ciertamente lo expresado en esta nota es parte de los buenos recuerdos de mi estadía en Beijing.
sábado, 8 de septiembre de 2007
La pura y santa Verdad
Personalmente nunca he creído ese razonamiento que dice que la verdad es relativa, que nadie es dueño de la verdad absoluta. Casi todos creen que así es.
Como concepto, la verdad no es como la belleza. Esta última sí que es subjetiva y depende de los ojos con que se mire. La Verdad, por definición, es precisamente eso, una verdad, lo contrario de una falsedad o algo erróneo. Por lo tanto, es única e identificable en la mayoría de los casos. Tampoco es un dogma, ya que por los atributos antes expuestos, La Verdad por sí sola tiene sustento, defensa y no necesita de adherentes para ser validada.
Ahora, ciertamente que se puede dudar de algunas verdades en las que uno cree. Y desde cierto punto de vista probablemente esto sea un ejercicio sano, porque las experiencias, conocimientos o sucesos pueden llevar a fortalecer dichas verdades o simplemente darnos cuenta de que no eran tales. Pero si ocurre lo segundo, lo lógico sería abrazar esta nueva verdad, que racionalmente destruye la anterior y armoniza con todo lo demás. Filosofar en el azaroso camino intermedio no tiene sentido.
No sé si este artículo debe permanecer en este blog. Es una abierta reflexión en una fría noche de invierno, mientras mi clan duerme.
Como concepto, la verdad no es como la belleza. Esta última sí que es subjetiva y depende de los ojos con que se mire. La Verdad, por definición, es precisamente eso, una verdad, lo contrario de una falsedad o algo erróneo. Por lo tanto, es única e identificable en la mayoría de los casos. Tampoco es un dogma, ya que por los atributos antes expuestos, La Verdad por sí sola tiene sustento, defensa y no necesita de adherentes para ser validada.
Ahora, ciertamente que se puede dudar de algunas verdades en las que uno cree. Y desde cierto punto de vista probablemente esto sea un ejercicio sano, porque las experiencias, conocimientos o sucesos pueden llevar a fortalecer dichas verdades o simplemente darnos cuenta de que no eran tales. Pero si ocurre lo segundo, lo lógico sería abrazar esta nueva verdad, que racionalmente destruye la anterior y armoniza con todo lo demás. Filosofar en el azaroso camino intermedio no tiene sentido.
No sé si este artículo debe permanecer en este blog. Es una abierta reflexión en una fría noche de invierno, mientras mi clan duerme.
lunes, 3 de septiembre de 2007
¿Navarro Presidente?
La semana pasada fue redonda para el senador Navarro: muchas fotos y artículos en la prensa nacional. Incluso algunas bromas señalaron que, a pesar de los puntos en su cabeza producto del golpe recibido por un carabinero, ganó puntos en las encuestas. Puede ser.
Pero al margen de lo anterior, el nombre del senador empieza a ser considerado por algunos como una carta presidencial del área socialista. De hecho, él mismo manifestó en algún minuto que no descarta dicha opción: la esencia de un verdadero político, como alguien comentó. La personalidad también lo acompaña: gran poder de persuasión, su título de “díscolo” y su discurso populista fácilmente resultan atractivos.
"¡Una locura!", dirán algunos. Probablemente, pero a muchos de los que están en total desacuerdo con el senador, precisamente por este hecho, les favorecería que dicha idea fuera ganando adherentes.
Independiente del rating de las encuestas, lo que más le conviene a Piñera es enfrentarse a un candidato que sea su polo opuesto, con ideas y programas de Gobierno totalmente distintos. Navarro calza como anillo al dedo. Los otros eventuales candidatos -Alvear, Insulza o Lagos- son sustitutos más cercanos, y en consecuencia, el grado de indecisión en el electorado es mayor.
Esta sería la razón de fondo por la cual el senador, voluntariamente u obligado, no insistiría más en una eventual candidatura…a menos que se independizara de la Concertación, lo que constituiría una nueva movida en el tablero del ajedrez político.
Pero al margen de lo anterior, el nombre del senador empieza a ser considerado por algunos como una carta presidencial del área socialista. De hecho, él mismo manifestó en algún minuto que no descarta dicha opción: la esencia de un verdadero político, como alguien comentó. La personalidad también lo acompaña: gran poder de persuasión, su título de “díscolo” y su discurso populista fácilmente resultan atractivos.
"¡Una locura!", dirán algunos. Probablemente, pero a muchos de los que están en total desacuerdo con el senador, precisamente por este hecho, les favorecería que dicha idea fuera ganando adherentes.
Independiente del rating de las encuestas, lo que más le conviene a Piñera es enfrentarse a un candidato que sea su polo opuesto, con ideas y programas de Gobierno totalmente distintos. Navarro calza como anillo al dedo. Los otros eventuales candidatos -Alvear, Insulza o Lagos- son sustitutos más cercanos, y en consecuencia, el grado de indecisión en el electorado es mayor.
Esta sería la razón de fondo por la cual el senador, voluntariamente u obligado, no insistiría más en una eventual candidatura…a menos que se independizara de la Concertación, lo que constituiría una nueva movida en el tablero del ajedrez político.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Fuenteovejuna
En esta obra de Lope de Vega, la unidad que mantuvo el pueblo le permitió triunfar sobre la tiranía y la injusticia del comendador. A pesar de que pudiera estar bajo fuerte presión, ningún vecino dio información clave. Ante la pregunta del juez ¿quién mató al comendador?, todos respondían: Fuenteovejuna, señor.
Algo similar ocurría en mi colegio cuando “alguien” hacía alguna travesura: todos fueron. Al final, anotación negativa al curso, la que para efectos prácticos tenía valor cero. Todos los alumnos contentos.
La impecable presentación del ministro Espejo ante la comisión del Transantiago tuvo estas características. Todos tenían la información relevante y ninguno se opuso a la puesta en marcha del plan. Aprovechó la oportunidad de enviar besitos a quien pudo. Probablemente la comisión ponga una anotación negativa global para todos al final de su investigación. Ud. ya sabe el valor que tienen dichas amonestaciones.
Algo similar ocurría en mi colegio cuando “alguien” hacía alguna travesura: todos fueron. Al final, anotación negativa al curso, la que para efectos prácticos tenía valor cero. Todos los alumnos contentos.
La impecable presentación del ministro Espejo ante la comisión del Transantiago tuvo estas características. Todos tenían la información relevante y ninguno se opuso a la puesta en marcha del plan. Aprovechó la oportunidad de enviar besitos a quien pudo. Probablemente la comisión ponga una anotación negativa global para todos al final de su investigación. Ud. ya sabe el valor que tienen dichas amonestaciones.
lunes, 27 de agosto de 2007
¿Costo de la vida o “utilidad neta” de la vida?

Se acaba de publicar un estudio sobre el costo de la vida en algunas ciudades de Chile. Los resultados muestran que Santiago es la ciudad más cara, y está por sobre un 30% de Talca, la ciudad más barata. Los Talquinos deberían sentirse contentos, aunque no tanto.
El estudio se basa en la recolección de precios de una serie de productos que un ejecutivo de altos ingresos puede comprar. Primera observación: sólo un 5,6% de la población de Talca pertenece al estrato socioeconómico ABC1, mientras que dicha cifra para el país es 7,2% y para la región Metropolitana es 10,6% (fuente: Adimark).
A la inversa, Talca posee un 52,6% de su población en el estrato socioeconómico D y E (muy bajos ingresos) y la región Metropolitana un 45,1%.
Lo anterior hace suponer que las remuneraciones promedio en ambas ciudades deberían ser muy distintas, siendo menores en Talca. Entonces, dada la “masa monetaria” o el circulante que hay en la zona, resulta razonable esperar que los precios de los bienes sean también bajos.
No habría que extrañarse que ciudades no consideradas en la muestra tengan, a su vez, un menor costo de la vida incluso que Talca. Pero no necesariamente estar en el primer lugar del ranking, es decir, tener un menor costo de la vida, aseguraría que la línea final del Estado de Resultados promedio familiar, la “utilidad neta de la vida”, también sea positiva. Es esta última línea la que determina la decisión de ubicación de las personas, porque, en definitiva, las ciudades son unidades productivas que compiten entre sí.
El estudio se basa en la recolección de precios de una serie de productos que un ejecutivo de altos ingresos puede comprar. Primera observación: sólo un 5,6% de la población de Talca pertenece al estrato socioeconómico ABC1, mientras que dicha cifra para el país es 7,2% y para la región Metropolitana es 10,6% (fuente: Adimark).
A la inversa, Talca posee un 52,6% de su población en el estrato socioeconómico D y E (muy bajos ingresos) y la región Metropolitana un 45,1%.
Lo anterior hace suponer que las remuneraciones promedio en ambas ciudades deberían ser muy distintas, siendo menores en Talca. Entonces, dada la “masa monetaria” o el circulante que hay en la zona, resulta razonable esperar que los precios de los bienes sean también bajos.
No habría que extrañarse que ciudades no consideradas en la muestra tengan, a su vez, un menor costo de la vida incluso que Talca. Pero no necesariamente estar en el primer lugar del ranking, es decir, tener un menor costo de la vida, aseguraría que la línea final del Estado de Resultados promedio familiar, la “utilidad neta de la vida”, también sea positiva. Es esta última línea la que determina la decisión de ubicación de las personas, porque, en definitiva, las ciudades son unidades productivas que compiten entre sí.
viernes, 24 de agosto de 2007
Buenas y malas estrategias

Michelle Bachelet ha anunciado que Joaquín Lavín conformará parte del consejo asesor “hacia un Chile más justo”. La decisión es estratégicamente impecable para la presidente, sin minimizar los buenos motivos que seguramente ha tenido para incorporar a personas de distintas colectividades. Pero nombrar a 48 miembros en el comité lo más probable es que no sea lo más conveniente en términos de rapidez, coordinación y propuestas país óptimas, que es lo que en definitiva se quiere lograr. En estricto rigor, se podría argumentar que la comisión no es un equipo de trabajo propiamente tal (nota: dado que resulta políticamente incorrecto no aceptar la invitación, una estrategia que Lavín puede usar para "zafarse" de un eventual embrollo es precisamente argüir que el equipo no funcionó).
Por otro lado, el canciller Foxley ha declarado abiertamente que los límites marítimos propuestos por Perú complicarían cualquier conversación posterior sobre las pretensiones de Bolivia. Lo que ha dicho es muy cierto, casi obvio, pero totalmente inapropiado desde el punto de vista estratégico. No nos sorprendamos si al canciller se le cobra la palabra cuando el ruido con Perú pase.
Por otro lado, el canciller Foxley ha declarado abiertamente que los límites marítimos propuestos por Perú complicarían cualquier conversación posterior sobre las pretensiones de Bolivia. Lo que ha dicho es muy cierto, casi obvio, pero totalmente inapropiado desde el punto de vista estratégico. No nos sorprendamos si al canciller se le cobra la palabra cuando el ruido con Perú pase.
martes, 21 de agosto de 2007
Alan García y la Teoría de Juegos
¿Es entendible la posición de Alan García de revisar los límites marítimos con Chile? Totalmente, desde el punto de vista de la teoría de juegos. Intuitivamente uno puede concluir que Perú tiene mucho que ganar y muy poco que perder con llevar el caso a la corte internacional de La Haya. La conclusión, en esencia, es correcta, y los cálculos la apoyan.
Supongamos que Perú tiene dos opciones: presionar a Chile para ir a la corte (y efectivamente lograr que se revise el caso) o no hacerlo. En el caso no insistir, el resultado neto para Perú es cero, es decir, se queda con la misma situación original. En cambio, si insiste en ir a la corte, existe una probabilidad P de ganar (la corte falla a su favor), en cuyo caso recibe un beneficio B dado por el nuevo límite marítimo; y como complemento, existe una probabilidad 1-P de perder, en cuyo caso recibiría una sanción simbólica S (menor que cero), “levemente” desfavorable que la situación actual (supuesto), ya que en teoría el caso quedaría cerrado o por lo menos no volvería a generar polémica por un buen tiempo.
Entonces, a Perú le convendrá presionar para ir a La Haya siempre que el valor esperado de esta decisión sea mayor que cero. Matemáticamente, esto se representa por la ecuación P*B + (1-P)*S > 0. Despejando se tiene P > -S/(B-S).
¿Cuáles son las principales conclusiones de lo anterior?
Un supuesto razonable es considerar que el beneficio B es altamente valorado por Perú. Por otra parte, ya señalamos que S sería menor que cero, pero levemente. Esto hace que el cuociente -S/(B-S) sea muy pequeño. Entonces, ante una probabilidad mínima de ganar el caso en La Haya, asociada a relativamente pobres argumentos, Perú querrá que se discuta el caso. Mucho que ganar y poco que perder. El Sr. García -conciente o inconciente de ello- no dará su brazo a torcer... al menos eso dicen los números.
Supongamos que Perú tiene dos opciones: presionar a Chile para ir a la corte (y efectivamente lograr que se revise el caso) o no hacerlo. En el caso no insistir, el resultado neto para Perú es cero, es decir, se queda con la misma situación original. En cambio, si insiste en ir a la corte, existe una probabilidad P de ganar (la corte falla a su favor), en cuyo caso recibe un beneficio B dado por el nuevo límite marítimo; y como complemento, existe una probabilidad 1-P de perder, en cuyo caso recibiría una sanción simbólica S (menor que cero), “levemente” desfavorable que la situación actual (supuesto), ya que en teoría el caso quedaría cerrado o por lo menos no volvería a generar polémica por un buen tiempo.
Entonces, a Perú le convendrá presionar para ir a La Haya siempre que el valor esperado de esta decisión sea mayor que cero. Matemáticamente, esto se representa por la ecuación P*B + (1-P)*S > 0. Despejando se tiene P > -S/(B-S).
¿Cuáles son las principales conclusiones de lo anterior?
Un supuesto razonable es considerar que el beneficio B es altamente valorado por Perú. Por otra parte, ya señalamos que S sería menor que cero, pero levemente. Esto hace que el cuociente -S/(B-S) sea muy pequeño. Entonces, ante una probabilidad mínima de ganar el caso en La Haya, asociada a relativamente pobres argumentos, Perú querrá que se discuta el caso. Mucho que ganar y poco que perder. El Sr. García -conciente o inconciente de ello- no dará su brazo a torcer... al menos eso dicen los números.
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