jueves, 27 de junio de 2019

Bonos que rinden tasa negativa: tome nota la CMF




Por primera vez desde que se tiene registro, Bloomberg informó (21 de junio) que el mundo ahora tiene USD 13 trillones de bonos con rendimientos inferiores a 0% nominal anual. Es decir, títulos emitidos por relevantes gobiernos triple A -lo más libre de riesgo de no pago que existe- que rinden negativo; en vez de que el emisor (gobierno) pague un retorno al tenedor del bono, es el tenedor que asume un costo por tener invertida su plata “segura”; una especie de pago por conservar el dinero en las cajas fuertes de los bancos; un bodegaje.

Se unieron al club de la deuda pública con rendimientos a 10 años por debajo de cero Austria, Suecia y Francia. Las tasas japonesas y alemanas registraron nuevos mínimos históricos negativos. ¿Próximos candidatos? Podrían seguir Bélgica, que se encuentra al borde de una tasa de 10 años de 0,08% anual, y España, en torno al 0,39% anual.

Como referencia, algunas cifras del FMI: a) el PIB de Estados Unidos es USD 20,5 trillones y representa un 24,4% del PIB mundial; b) La deuda total de 183 gobiernos -triple A y no triple A- es de USD 67,6 trillones; c) El 67% de la deuda total –esto es USD 45,3 trillones- la concentran 8 países (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá, Italia y España). Por lo tanto, la cifra de USD 13 trillones de deuda “bajo cero” es muy relevante.

¿Será temporal este fenómeno, un capricho de los bancos centrales? La respuesta rápida relaciona este fenómeno con la guerra comercial EE.UU-China y la política del Banco Central Europeo y los próximos movimientos del Banco de Japón, las dos regiones que constituyen el grueso de los rendimientos bajo cero. La respuesta más meditada –quizás- incorporaría elementos demográficos que inciden en una sobredemanda por este tipo de papeles sin riesgo, los que en un mundo con mayor retorno-volatilidad producto del vertiginoso proceso de innovación y destrucción creativa, constituyen refugios escasos. Y en este esquema, los movimientos de política monetaria de los bancos centrales afectarían poco a las tasas largas y, en consecuencia, lo más probable es que las tasas libres de riesgo continúen bajas, muy bajas. No hay que equivocarse en ello.

Otro dato interesante de Bloomberg: alrededor del 40% de los bonos globales ahora tienen un retorno inferior al 1% anual. Estamos hablando de tasas nominales. Por lo tanto, restando la inflación, es posible concluir que estos bonos rinden tasas reales cero o negativas.

Este fenómeno se aprecia no solo en bonos soberanos. En el mercado corporativo con grado de inversión, los títulos con rendimiento negativo ahora representan casi una cuarta parte del total.

Ante este universo, cuyo agujero negro de bonos con retornos reales cercanos a cero o negativos está en expansión, la CMF debe tomar nota respecto de su responsabilidad en la (sub)valorización actual de los pasivos por rentas vitalicias de las compañías de seguros. Por más que emita generosas normativas contables, la debacle es real; y si los libros contables no la muestran, es peor aún, porque al permitir que las compañías de seguros sigan vendiendo rentas vitalicias con esta apariencia exterior de solvencia, el problema no solo crece en este sector, sino que también avanza a todo el sistema de pensiones.

Iván Rojas B.

martes, 25 de junio de 2019

Pensiones: la responsabilidad de la CMF en la catástrofe de las Rentas Vitalicias



¿Cuándo empezó la tormenta para las compañías de seguros (CS) que venden rentas vitalicias (RV), la opción preferida de las personas a la hora de jubilarse? Hasta el año 2001, el retorno promedio ofrecido de RV del mercado fue menor que la TIR de instrumentos estatales superiores a 8 años (Tasa de Mercado, TM). 

Hasta ahí, el sistema podría haber funcionado en un escenario seguro. Desde el año 2002, las CS en forma permanente empezaron a ofrecer RV con un retorno, a pagar a todo evento, superior a la TM. Por lo tanto, la única forma de cumplir con lo prometido a los pensionados, cubrir sus costos operacionales y tener utilidades es asumiendo riesgo en las inversiones que permitan tener un mayor retorno esperado. El costo: dejar de operar en un ambiente seguro. Fue ahí cuando cruzaron el Rubicón, hace 17 años. 

Un poco de historia, lo más breve posible.

Al punto, siendo “breve en los razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo”, como dijo don Quijote.

En enero del 2001, la otrora SVS emitió la circular 1512 en la cual impartió instrucciones sobre la valorización de los pasivos de las CS que venden RV: para los pasivos calzados en riesgo y plazo con flujos de activos, su valor presente sería calculado considerando como tasa de descuento la TM; para el caso de pasivos no calzados, su valor presente se calcularía usando una Tasa Técnica fijada en 3%.

En aquel entonces, dicha Tasa Técnica era considerada “baja” versus la tasa de mercado (TM). De hecho, entre 1989 y 2000, el promedio de la TM fluctuó entre UF+6,2% y UF+ 8,7% anual (¡Qué tiempos aquellos!). Por lo tanto, el pasivo no calzado “se castigaba”, al ser descontado a una tasa “baja” de 3% anual, lo que implicaba reconocer una mayor deuda con los pensionados (valor presente). Había, por lo tanto, un claro incentivo a que las CSV tuvieran flujos de activos y pasivos calzados. Y dada la holgura de tasas de mercado versus la tasa de 3%, incluso se podría decir que asumir riesgo se justificaba de alguna manera, si existía un patrimonio de respaldo.

¿Y qué pasó? A partir del año 2001 (justo después de emitir la citada norma) se observa un claro descenso en la TM, probablemente contrario a lo esperado por la Autoridad.

Primer salvavidas de la SVS a las compañías de seguros

En febrero 2005 la TM arrojó un cálculo inferior a 3%. Se dio un contrasentido matemático-financiero: resulta que ahora la tasa de descuento de 3% pasaba a ser un “premio” para el pasivo no calzado. Desde febrero 2005 hasta diciembre 2012, en 41 ocasiones la SVS no consideró la TM menor a 3%, y la reemplazó por la Tasa Técnica (3%). Es decir, pasivo calzado y no calzado se descontaba al 3%; daba lo mismo. Una solución parche. Como la SVS no pudo ir contra la corriente en forma permanente,  en enero 2013 resolvió que en lo sucesivo se informaría la TM sin ajustes.

Segundo salvavidas de la SVS a las compañías de seguros

A partir del año 2015 (NCG N° 374, enero de 2015) la SVS cambió la norma relativa a las tasas de descuento de las CSV, con el objetivo –nótese de entrada el contrasentido- para “establecer y/o propiciar condiciones que busquen mejorar las pensiones (…) a través de las Rentas Vitalicias”.

La nueva norma reemplazó la TM por un vector de tasas de instrumentos estatales (libres de riesgo) más un regalito: 80% del spread de instrumentos AAA. El factor de 0,8 fue para seguir un “criterio conservador”. Con ello, un flujo libre de riesgo de no pago -como son las RV comprometidas con los pensionados- no se descontaría a una tasa libre de riesgo. Esta incoherencia financiera entre flujo y tasa de descuento no da ni para pregunta de examen de grado. Resultado del salvavidas: un pasivo contable –deuda de las CS con los pensionados- subvaluado versus su valor económico. Una renta vitalicia que no es tal. Un jurel tipo salmón.

Fue tal el salvavidas de la SVS, que su diagnóstico respecto del cambio en la tasa de descuento fue que se generará una “disminución en la constitución de reservas técnicas” para las nuevas pólizas. Una manera elegante de definir el salvavidas. Todo lo contrario a lo que indica la lógica en un mundo de bajas tasas.

La valorización usando el vector de tasas con el spread se comenzó a aplicar solamente a las nuevas pólizas a partir del 1 de junio de 2015. Otro regalito.

Tercer salvavidas de la SVS a las compañías de seguros

Personalmente debo confesar que este salvavidas es el que más me impactó cuando tuve conocimiento de él. Tanto las pólizas nuevas (valorizadas al vector), como las antiguas (valorizadas según calce o descalce, a la TM o al 3%, respectivamente), se realizan a las tasas correspondientes que existían al momento de entrada de vigencia de la póliza. Esta “tasa de bautizo” se utiliza para el cálculo de la reserva técnica (pasivo) durante toda la vigencia de la póliza. Por lo tanto, la TM y el vector de tasas (con todas las observaciones que le hemos hecho) no son “de mercado” propiamente tal, en el sentido que el último guarismo calculado no se aplica al stock de pólizas de seguro. Así, por ejemplo, una CS registrará en su balance pasivos por un monto que corresponde a valores presentes calculados a distintas tasas históricas, que fueron “de mercado” al momento de entrada en vigencia de cada póliza. Una especie de “inmunización” artificial frente a la caída generalizada de tasas.

Situación actual

La cruda realidad actual es la siguiente: para el periodo enero-mayo 2019, el mercado vendió RV ofreciendo un retorno de UF+2,69% anual. Si bien se han ajustado a la baja (desde niveles superiores al 4% real anual en el período 1989-2003; y entre 3% y 4% real anual para el período 2005-2013), aún se siguen ofreciendo retornos por sobre las tasas libres de riesgo.

Por su parte, en mayo 2019, el retorno de instrumentos estatales (TM) fue UF+1,36% anual; entre 1989 y 2000, el promedio de la TM fluctuó entre UF+6,2% y UF+ 8,7% anual.

Y el vector de tasas, con premio incluido, en mayo 2019 muestra una media geométrica de UF+1,63% anual; ha caído 104 puntos básicos versus el vector de enero 2016, hace tan solo 3 años y 4 meses.

Y las tasas siguen cayendo. Este mes (junio 2019) el retorno de bonos corporativos AAA cayó a UF+0,88% anual, muy por debajo de UF+1,98% anual de hace 1 año. Los bonos a 10 años del Banco Central se transaron a UF+0,4% anual. Que no se equivoque de nuevo la CMF: esto no es temporal; las tasas de largo plazo seguirán bajas.

Con pasivos contabilizados con los salvavidas anteriores, a diciembre de 2018 las compañías de seguros de vida registraron un endeudamiento de 10,68 veces el patrimonio. Como referencia, para tal nivel de endeudamiento, bastaría con que el pasivo neto aumente sólo un 9,36% para perder el 100% de su patrimonio. Y no se tiene que llegar a eso para que el sistema quiebre y arrastre también a las AFP, tan cuestionadas hoy (con o sin razón).

No hay que ser experto en finanzas para reconocer lo inevitable: sin las regalías dadas por la Autoridad, y valorizando todo el stock de rentas vitalicias a la tasa que realmente corresponde para pagos a todo evento (por algo son “vitalicias”), esto es, valorizando a la tasa libre de riesgo pura, el cálculo del párrafo anterior es un juego de niños. A eso, también elimínele -dicho sea de paso- el regalito de las tablas de esperanza de vida.

O sea, una catástrofe no solo para las CS y las AFP, sino para los pensionados. Calamidad que no es nueva, y que ha sido advertida a distintas autoridades mediante cartas y hasta en el libro “La Magia del Sistema de Pensiones”, de mi autoría (2015).

Probablemente veremos muy pronto a la CMF lanzar un nuevo salvavidas a las compañías de seguros, con el fin de seguir pateando el problema para más adelante, agravándolo aún más. Pero no por un poco de oxígeno el enfermo terminal se va a mejorar.

Iván Rojas B.

viernes, 10 de mayo de 2019

De la falla del simulador de pensiones a la falla del Sistema de Pensiones



En relación a la entrevista al Sr. Superintendente de Pensiones, don Osvaldo Macías, dada en Tele13 Radio el día lunes 6 de mayo, donde hizo un mea culpa y un “aprendimos la lección” en torno a la comunicación y actualización de los últimos ajustes a los parámetros de rentabilidad en las estimaciones de las futuras pensiones, me permito escribir la siguiente columna.

Es comprensible el interés que ha causado lo anterior toda vez que, por ejemplo, ha transcendido que según ciertos cálculos las pensiones podrían bajar un 25%. Me temo que la situación es aún más delicada, tal como personalmente se lo he advertido al Sr. Osvaldo Macías mediante variadas cartas desde cuando era Intendente de Seguros. En efecto, las pensiones pueden perfectamente caer aún más; incluso existe la posibilidad de que el ya bajo monto de la jubilación no sea pagado en su totalidad, incluidos los ya pensionados al día de hoy. Así de claro para empezar a sincerar el tema.

Como contexto, cito algunas cartas al Sr. Macías: el 14 de septiembre de 2015 le presenté mi libro “La Magia del Sistema de Pensiones” y le señalé que “como usted se dará cuenta, el tema de fondo es lo que ha pasado con las tasas de interés-descuento y su efecto en el régimen previsional en su conjunto (…). Usted podrá advertir las graves implicancias de dichas conclusiones (del libro)”.  El 11 de diciembre de 2015 solicité al Superintendente de Valores y Seguros, con copia al Sr. Macías, que se hiciera un cálculo del pasivo económico y test de patrimonio a las compañías de seguros de vida que ofrecen rentas vitalicias, la opción preferida de los pensionados a la hora de jubilar. El 4 de enero de 2016, por encargo del Superintendente de Valores y Seguros, el Sr. Macías me respondió mediante OFORD N° 53, y el 8 de enero de 2016 le señalé que su respuesta no fue satisfactoria porque no abordó el tema de fondo planteado ya que me remitió a la normativa vigente, cuando fue precisamente dicha normativa la que estaba siendo cuestionada ya que no era coherente con el diseño del sistema ni con el debido resguardo de las pensiones. Quedé a su disposición para conversar el tema y explicar mis argumentos; nunca fui llamado. En antecedentes de lo planteado están, también mediantes cartas, la máxima autoridad de la otrora Superintendencia de Valores y Seguros, la CMF, Ministerio de Hacienda y el Banco Central, entre otros.

Volviendo al tema actual. Como bien se ha informado, el problema con las proyecciones es que caen en la falacia del retorno esperado. Particularmente con el simulador de la Superintendencia de Pensiones, de acuerdo a la versión actualizada (feb. 2019) de sus principales supuestos, en la etapa de acumulación de fondos, previa a jubilar, se ajustaron a la baja los retornos promedios reales anuales considerados para un horizonte de 55 años, los cuales ahora van de UF+ 5,22% anual (Fondo A) a UF+3,13% anual (Fondo E). Se insiste en el error conceptual que induce a que la ciudadanía se sienta –con justa razón- engañada. ¿Por qué? Porque cuando se trata de diseñar un sistema de pensiones, que opere en ambiente lo más seguro posible, usar el retorno esperado para las proyecciones es parcial, y más encima produce promesas implícitas que a la larga son recordadas y se cobran. Engañoso, porque dado los flujos de largo plazo, bastan pequeños “ajustes”, positivos o negativos, para tener efectos relevantes en el valor presente (Duration creo que le llaman). De hecho, eso es lo que ahora se está constatando con las cartas que las AFP han enviado a sus  afiliados.

Entonces, la falacia del retorno esperado no puede hacer magia. No existirían las verdaderas opciones para obtener permanentemente excesos de retornos ajustados por riesgo en relación a la alternativa más segura disponible. Esa es la esencia del tema. En equilibrio, supuesto clave para el diseño del sistema, un mayor retorno obtenido por un multifondo sólo paga el mayor riesgo asumido, y en ese sentido, ningún multifondo es mejor que otro, ninguno. Incluso más, ningún multifondo sería mejor que la alternativa más segura disponible… aunque se agreguen todos los activos alternativos habidos y por haber. ¿Y cuál es la alternativa más segura? Ahí está el problema: si queremos usar un criterio conservador, en el mejor de los casos es UF+0% anual. A su vez, el peor escenario de cada multifondo -incluido el E- es más dañino que UF+0% anual.

¿Contiene eso el simulador de la Superintendencia de Pensiones (y por defecto, el de las AFP)? NO. Y por lo tanto, no está contando la película completa. Entonces, no sirve de nada que el simulador contenga funciones de densidad de probabilidad para el valor de la pensión, que contenga supuesto de densidad de cotizaciones, que considere más de 2.000 series mensuales de retornos simulados según el horizonte de inversión del afiliado y que separe los escenarios para cada multifondo, si no considera un supuesto fundamental, a saber, que cualquier retorno esperado no es mejor, corregido por riesgo, que la opción más segura, la cual, en el mejor de los casos, es la suma lineal de los aportes más la inflación. Y si somos más técnicos, si hablamos de retorno del fondo acumulado, la volatilidad se amplifica, siendo el peor escenario aún más dañino. Y es eso lo que se debe informar a la ciudadanía, que existe alguna probabilidad de terminar mal a la hora de jubilar, terminar peor que la alternativa más segura disponible que rendiría prácticamente nada (considere que en el mundo actual, los instrumentos libres de riesgo están rindiendo tasas reales cero o negativas). Esto, por cierto, es un concepto muy distinto al escenario pesimista del simulador de la Superintendencia de Pensiones.

De esta cruda realidad se desprende una verdad que hasta ahora no se dice: que en un ambiente seguro, el ahorro mensual del afiliado “no da” para obtener tasas de reemplazo aceptables, aún sin existencia de lagunas previsionales. Otra promesa implícita.

Lamentablemente, eso no es todo. Un problema incluso mayor al comentado anteriormente es el que ocurre con los pensionados mediante renta vitalicia (opción preferida). Porque a la ya queja de la ciudadanía respecto del bajo monto acumulado, se sumará una mayor, aún desconocida: existe la posibilidad de que las ya bajas jubilaciones no se paguen totalmente. Y este problema pondrá en jaque a todo el sistema de pensiones, que fue una buena idea en reemplazo del sistema de reparto, pero que en su ejecución se fue alejando del diseño original.

Como señalé, a lo menos, los señores Carlos Pavez (como último Superintendente de Valores y Seguros), Osvaldo Macías (como Intendente de Seguros), Rodrigo Pérez Mackenna (como Presidente de la asociación de AFP), Sra. Tamara Agnic (como Superintendente de Pensiones), Rodrigo Valdés (como Ministro de Hacienda), Rodrigo Vergara (como Presidente del Banco Central), Felipe Irarrázabal (como Fiscal Nacional Económico), Joaquín Cortéz (como Presidente de la Comisión para el Mercado Financiero) y  el resto de los comisionados de la CMF, todos están en pleno conocimiento de este problema, el cual hasta ahora no ha sido refutado con argumentos. Las pocas respuestas que he recibido agradecen mi preocupación y me remiten a la normativa vigente.
La  SVS -ahora CMF- autorizó a las compañías de seguros para que muestren una ficción contable: que registren una deuda por rentas vitalicias sin seguir el axioma básico de valoración de un flujo comprometido sin riesgo de no pago.

Mediante una serie de circulares y normativa supuestamente compleja y técnica, pero errada en lo esencial, las compañías de seguros que venden rentas vitalicias esconden en sus balances su real situación de solvencia, en la cual sus activos son considerablemente insuficientes para cumplir con los compromisos adquiridos con los pensionados. Es tal la magnitud del problema, que correctamente valorizados los pasivos de las compañías de seguros, se excederían considerablemente  los límites de endeudamiento y terminarían con patrimonio ínfimo o incluso negativo. Es decir, quebradas, si no realizan el aumento de capital más grande de su historia.  Todo por un error de cálculo en la tasa de descuento, confiar demasiado en el retorno esperado que ofrece el mercado de capitales y olvidar lo básico.

Por lo tanto, lo que en realidad se está vendiendo hoy es un producto que NO es una renta vitalicia, toda vez que está sujeto a un riesgo de no pago, a pesar de que son ampliamente publicitadas y vendidas como pagos seguros. Que el simulador de la Superintendencia de Pensiones contemple un retorno prometido promedio de UF+3,23% anual para las rentas vitalicias no solo es una trampa, es una locura.

El problema ya pasó de ser analítico y conceptual. Es real, y se va a agravar. Tal como señaló el Sr. Macías en la entrevista citada al inicio, hay que aprender la lección. Pero aprendamos la lección correcta y comencemos sincerando el modelo antes de que sea demasiado tarde y no valga ningún “mea culpa”.

Iván Rojas B.

jueves, 18 de abril de 2019

Justicia



Olvídese por un momento, aunque cueste, de los presuntos casos de corrupción que tienen enredados a algunos jueces, que implicarían tráfico de influencias con el fin de apitutar a cercanos en puestos de trabajo, entre otros hechos. Olvídese por un momento también del lobby que parlamentarios pueden hacer frente a un Fiscal Nacional. Olvídese, además, de la suspicacia, por decirlo elegante, de la forma en que se nombran notarios y conservadores. Olvídese que los que deben evaluar y sancionar a jueces sean sus propios colegas. En fin, olvídese por un momento de la actual crisis del  poder judicial, que salpica también a los otros poderes del Estado.

La justicia como un valor supremo para el bien común de la sociedad, es una utopía. ¿Por qué? Porque aunque el sistema funcione de acuerdo a lo diseñado por la Reforma Procesal Penal -donde se establece un esquema investigativo y acusatorio independiente de la función de procesar y dictar sentencia en las causas, con juicios en teoría con resultados más justos, y donde se pretende minimizar el error estadístico tipo 2 (esto sería, acusar a un inocente)- falla en la esencia de tema: buscar la verdad y la justicia. Y las normas que supuestamente fueron establecidas para proteger al ciudadano del desigual poder inquisitivo del Estado, muchas veces se desvirtúan.
Tal como en educación, la calidad de ésta y el clasismo permitieron que el mercado participara entregando un producto supuestamente mejorado, previo pago de una suculenta matrícula y mensualidades; o tal como en la salud, que gracias a un inoportuno y mediocre servicio, el mercado captó un nicho cautivo de clientes mediante el sistema de Isapres, en el sistema judicial ocurre algo similar. Cito solo dos ejemplos.

Una buena defensa se puede comprar, con dedicación exclusiva o casi exclusiva, dependiendo de cuan jugosos sean los honorarios. Los penalistas saben de economía: la demanda en estos casos es bastante inelástica; y un defensor público es la versión barata del servicio. Buscan a sus clientes como los de las funerarias a la salida del hospital. ¿Preocupados de obtener la Justicia? No necesariamente. En vez de abordar el fondo del caso, a veces es más rentable buscar la fecha de prescripción y fecha de un finiquito por ahí, para alegar un sobreseimiento, amparado en que, con calculadora de días en mano, la acción penal está inválida. El hecho en sí importa poco, muy poco. Todo vale. El cliente siempre tiene la razón.

Por su parte, un fiscal, por ejemplo, perfectamente puede tener vigentes más de 1.000 causas. Con esa recarga laboral, ¿estará preocupado de escudriñar todas las aristas, de hacer todas las diligencias y no solo las que le conviene y, en definitiva, de obtener Justicia en todas ellas? Para su evaluación de desempeño también valen los juicios abreviados. Y si para ello, se deben inflar las causas antes de una formalización y muñequear con las medidas cautelares, sin importar que causen expectativas desmedidas en la ciudadanía, son inevitables piedras en el camino. Una cámara de TV siempre es bienvenida. Es que los 15 minutos de fama son muy tentadores y suman puntos en la carrera. Al final, desde la formalización al juicio pasa tanto tiempo que todo se olvida. El combo inicial es el que vale.

Mientras en la práctica se apliquen reglas de mercado a áreas de incumbencia de la Justicia, implícitamente ésta será concebida como un bien de consumo. La Justicia seguirá siendo una quimera, por más que se subsanen los hechos que hoy la tienen en crisis. La buena noticia es que, hoy los tiempos exigen mayor transparencia y supervisión. Pero no nos hagamos tantas ilusiones.

Iván Rojas B.

lunes, 25 de marzo de 2019

Sentencia contra el Estado de Chile: a tener en cuenta



El 8 de marzo de 2018 la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó sentencia en el caso del Sr. Vinicio Poblete Vilches contra el Estado de Chile, declarando por unanimidad la responsabilidad del Estado chileno al no garantizar al Sr. Poblete el derecho a la salud sin discriminación, en relación a la atención médica que el Sr. Poblete recibió en el Hospital Sótero del Río a causa de una insuficiencia respiratoria grave, y que terminó en su muerte en el año 2001. Además, la Corte declaró que el Estado vulneró, entre otros, el derecho de acceso a la justicia e integridad personal, en perjuicio de los familiares del Sr. Poblete.

La Corte concluyó que el Estado chileno es responsable internacionalmente por la falta de garantías de los derechos a la salud, vida, integridad personal, libertad, dignidad y acceso a la información, con la no discriminación, y con el derecho de acceso a la justicia por parte de los familiares.
Como medidas de reparación, la Corte determinó que el Estado de Chile deberá a) publicar la sentencia y su resumen oficial (sentencia de fecha 8 de marzo de 2018; resumen publicado como inserción en El Mercurio más de 10 meses después, el 20 de diciembre de 2018), b) realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad, c) brindar atención médica psicológica a las víctimas, d) implementar programas permanentes de educación en derechos humanos, e) pagar una suma de indemnización a las víctimas, entre otras acciones, cuyo cumplimiento será supervisado por la Corte.

La sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado de Chile es clara y contundente.

En cuanto a las investigaciones realizadas en Chile para esclarecer la muerte del Sr. Poblete, los familiares del Sr. Poblete presentaron una primera querella criminal en 2001, y una segunda querella en 2005. En diciembre de 2006 se ordenó el sobreseimiento de la  causa; en febrero de 2007 la causa fue desarchivada; en junio de 2008 nuevamente se ordenó el sobreseimiento de la  causa; en agosto de 2008 la causa fue nuevamente desarchivada. En la actualidad, no se han establecido las responsabilidades penales correspondientes a los hechos de este caso. Por otra parte, se presentaron algunas afectaciones que sufrieron los familiares con motivo del trato recibido y la búsqueda de la justicia.

Por lo menos, internacionalmente se obtuvo justicia. Y se reafirma la competencia que tiene la Corte para determinar el alcance de las violaciones acreditadas a distintos derechos que el Estado, supuestamente, debe garantizar. El caso del Sr. Poblete no debe ser considerado como algo puntual. Todas las instituciones públicas y privadas, deben tener muy presente que, en conformidad con una interpretación sistemática, teleológica y evolutiva, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha recurrido al corpus iuris nacional e internacional en la respectiva materia a tratar, para dar contenido específico al alcance de los derechos tutelados y sus obligaciones específicas más allá de las fronteras del país.

Iván Rojas B.

jueves, 20 de diciembre de 2018

El problema de Viña "y" Valparaíso

https://www.elmostrador.cl/mercados/2019/01/03/el-problema-de-vina-y-valparaiso/


Ha sido común leer crónicas o cartas de importantes autores que coinciden en señalar que Valparaíso, Viña, o ambos, tienen un grave problema. Coinciden en el diagnóstico del síntoma de la enfermedad, mas no siempre en la causa.

Lo que es evidente es que ambas ciudades muestran un deterioro permanente en el tiempo, y aunque una haya tenido “una ayuda extra” (Casino en Viña), estamos lejos de hablar de progreso. Lo que también es evidente es que ambas ciudades “se necesitan” para salir de su decadencia. Letargo que queda manifiesto en la carencia de espacio urbano por habitante y la precaria calidad del poco existente.

Para poner en contexto, Santiago[1] tiene unos 6.350.000 habitantes, que viven en una superficie urbana de unas 114.000 has. (densidad de 56 hab/ha, digna de países subdesarrollados). Por su parte, Valparaíso y Viña tienen 890.000 habitantes en  total, en una superficie urbana de 15.500 has (densidad de 57 hab/ha, pero en una topografía mucho más accidentada que Santiago en términos de pendientes y quebradas, por lo que la densidad efectiva sería mucho mayor: los porteños viven más achoclonados que los santiaguinos, cosa que ya es mucho decir).

Los principales factores que explican el crecimiento de las ciudades son el crecimiento de la población, crecimiento del ingreso y la disminución del tamaño promedio del hogar. La consecuencia de lo anterior es que tanto Santiago como el Gran Valparaíso seguirán creciendo a densidades más bajas, aumentando el consumo de suelo (como referencia, la densidad del Gran Santiago en 1992 fue 96,5 hab/ha, y en 2002 fue  85 hab/ha (-12% en 10 años)). Adicionalmente, en Viña y Valparaíso está el efecto segunda vivienda y la obsolescencia económica de muchas de viviendas e infraestructura, lo que incrementará el crecimiento relativo de estas dos ciudades hermanas en comparación con Santiago.

Dicho crecimiento no es malo per sé, siempre que sea diseñado, planificado y que se anticipe a las externalidades que genera, positivas y negativas, tal como lo han hecho ciudades de países desarrollados que tienen densidades de 10 hab/ha o incluso menores. Y ahí está el problema local, en la improvisación de las políticas urbanas.

¿Qué se hará si el Gran Valparaíso crece unas 7.500 has más dentro de los próximos 15 años, esto es, un promedio de 500 has al año?

En el caso de Valparaíso, considerando su calidad de Patrimonio de la Humanidad, resulta vital que su planificación considere el rediseño del casco histórico de la ciudad como una ciudad moderna orientada a los servicios y turismo; esto implica la reconversión de parte importante de las viviendas que están en los cerros y de su urbanización, junto con la expansión residencial de la ciudad hacia sus zonas naturales de crecimiento dadas por la conectividad y accesibilidad actual y proyectada con el Gran Santiago.


Iván Rojas B.



[1] Fuente: www.demographia.com, World Urban Areas, 14th Annual Edition, abril 2018.

martes, 18 de diciembre de 2018

El Mentiroso de Harvard


Salió elegido como uno de los 100 jóvenes líderes en Chile en la edición 2003. Su declaración ante un hiperventilado fiscal de alta complejidad comenzó señalando que era ingeniero comercial de la PUC, carrera a la cual ingresó con el mejor puntaje de selección y se graduó con el más alto promedio; posteriormente señaló que tenía un magíster en economía financiera de la PUC, donde se graduó con el premio excelencia académica. Finalmente, remataba que estudió en Harvard y se graduó con distinción. Para no dar nombres por ahora, lo llamaremos el señor NN.

Luego de tal floreada introducción, señaló que como gerente general de la sociedad investigada, debía hacerse cargo de una importante cartera de inversiones: acciones, bonos, derivados y otros, en una diversidad de mercados e industrias, a nivel nacional e internacional. Entre sus responsabilidades estaba dirigir un equipo de entre 3 y 5 personas, tomar las decisiones de inversión y verificar la implementación de éstas. En el año investigado rendía cuenta directamente a quién poco tiempo después sería el Gran Hermano. Fue muy enfático en señalar que el gerente de administración y finanzas no dependía jerárquicamente de él (gerente general), cuestión esencial, como veremos más adelante, en la elección de quien sería el chivo expiatorio de esta historia.

Como previamente se sabía tanto el motivo de la cita con el fiscal figurín, como las ganas que tenía este último de agarrar a su jefe (y anotarse el logro más alto de su carrera), había que preparar las respuestas y, en consecuencia, la conveniente puesta en escena que se iba a hacer no podía dejar cabos sueltos. Lo más importante, había que establecer el control de daños. ¿Dónde encontrar al responsable de todo? Estaba aquí mismo, en Santiago. No es nada personal, solo negocios.

En relación a un contrato que el fiscal le exhibió, el señor NN, acompañado del abogado de confianza de su jefe, ni se arrugó en mentir. Dijo que, de acuerdo a la información que él había recabado, el contrato era legítimo y correspondía a una operación de cobertura cambiaria. Lo lavó con más de una decena de operaciones similares –supuestamente verdaderas- con otras instituciones financieras. Señaló que, en todo caso, sin dejar lugar a ninguna duda, la decisión no fue de él, sino que de un ejecutivo que trabajaba con él en el mismo edificio de Santiago de Chile, pero que era autónomo en sus actos y que jerárquicamente no le reportaba. Para hacer más creíble la historia, el señor NN dijo que estaban probando a la sociedad contraparte del citado contrato, y que aunque esta operación le trajo una utilidad de “alrededor de $49 millones de pesos” ($49.950.000 para ser exactos), el atraso de 5 días en el pago hizo que tomaran la decisión de no seguir operando con dicha sociedad. La patudez no tiene límites. Ese fue un golpe cruel y gratuito, lleno de ingratitud. En la jerga popular eso tiene otro nombre. Finalmente, recalcó que los recursos de esta utilidad fueron destinados a inversiones y no a campañas políticas.

La historia fue similar a un escrito que el señor NN había enviado previamente al mismísimo subdirector jurídico del SII. Ningún paso en falso. Todo debía ser coherente. Es que el señor NN no tiene un pelo de tonto.

El señor NN se salvó de ser formalizado. Se salvó de la exposición pública y del juicio social anticipado. Y lo más importante, le salvó el pellejo a su jefe, otro pillín de Harvard, del cual nadie se atrevería a dudar jamás de su honorabilidad. Quedaron libres de polvo y paja. Seguramente se ganó sus felicitaciones por su valorada obediencia y lealtad.

Esta historia, hasta ahora, ha quedado como una posverdad. El daño colateral del noble mentiroso de Harvard no solo fue hacia su propio compañero de trabajo; también hay terceros tanto o más afectados. Pero el señor NN es un hombre honorable, como son todos ellos, hombres todos honorables.

Él y su jefe se rieron de las instituciones, de su colaborador y de quienes le sirvieron de contraparte. Ni siquiera se dignaron en pedir disculpas. Pero con la misma cara llena de risa deberán ir a Pedro Montt a declarar ante tres jueces, ojalá ciegos. Deberán prepararse para responder a la prensa también. Como dice el refrán, “el que explica, se complica”, aunque vaya pauteado.

Es cierto que esta historia es bastante atípica para una columna. No se trata de un ataque; se trata de revelar hechos que hasta ahora pasaron jabonados por la Fiscalía y cuya “estrategia” de manejo deja en evidencia lo repudiable que puede llegar a ser cierta clase de personas, por muy galardonados laureles que ostenten. No importan los daños a terceros. Lamentablemente esta historia no es una distopía. Pero como dijo Marco Antonio en su discurso ante el cadáver de César (Shakespeare), “El mal que hacen los hombres perdura sobre su memoria”. 


Iván Rojas B.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Work/Café, ¿Real innovación, o más de lo mismo?



Interesante comentar una entrevista al gerente general de Banco Santander, publicada hoy en Pulso (link más abajo), a raíz de que el banco fue uno de los ganadores del premio PwC Chile Innovación 2018, con su iniciativa “Work/Café”, un nuevo modelo de atención a clientes y negocios, que integra una cafetería.

Se plantea que “la banca, al igual que otras industrias, está desafiada por la transformación digital”, frase con la cual estamos absolutamente de acuerdo. Tal como se señala, “todas las industrias, y no sólo la banca, deben entender que hoy la tecnología avanza cada día y ha cambiado la forma en que las personas se relacionan con las empresas, modificando, incluso, sus costumbres, por lo que debemos estar a la altura de lo que los clientes esperan de nosotros”. Impecable frase.

Pero entrando al área chica, el tema de fondo es qué entendemos por innovación. Si quién da el premio estima que innovación es enchular el modelo actual, y por otro lado, si el ganador piensa que Work/Café es “nuestro ícono en innovación”, estamos mal. Doblemente mal.

Hemos dicho en reiteradas ocasiones que el efecto económico asociado a la transformación digital es la destrucción creativa, que reemplaza -¡sin piedad!- funciones de producción (especialmente en los servicios). La mayor eficiencia se daría por dicho reemplazo más que por “adaptaciones”. La destrucción creativa, además, no reconoce límites geográficos: las –cómodas para los actuales players- restricciones reglamentarias, barreras de distinto tipo, lobby del bueno y del malo, ciertamente pueden poner un cierto freno al cambio, pero no lo paralizarán.

La señal de precios de equilibrio es, entonces, clara. Es posible ofrecer el mismo servicio (o incluso un servicio muy mejorado), a una fracción del costo actual. De eso se trata la eficiencia; se desplaza la frontera de posibilidades de producción. ¿Cómo puede competir con eso un modelo que tiene una pesada mochila de costos fijos? ¿Enchulando, parchando o adaptando el modelo actual? ¿O metiendo más costos fijos aún, como Work/Café? Difícil, muy difícil… dice la canción.

Reforzando lo dicho. Como precio=costo marginal, los márgenes se reducen. Con márgenes reducidos, no hay costo fijo que aguante. “Seguirá existiendo el mundo presencial”. Sin duda, si al final somos de carne y hueso. El punto es: ¿a qué costo?

Capaz que en poco tiempo más, Work/café lo compre Starbucks… y barato.

Sí, la verdadera innovación tiene que ver con la real destrucción creativa más que con enchulamientos. Dichas diferencias no son solo discrepancias de opinión: al tener el foco mal puesto, se genera un innecesario freno al desarrollo, un costo social, y excedentes que no son absorbidos por el consumidor. Tarde o temprano la destrucción creativa se va a imponer a las obsoletas funciones de producción, pero mientras antes se haga, mejor.


Iván Rojas B.



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Riesgo (de Entel)



Siempre está. Pero se olvida. Especialmente se olvida cuando se hacen proyecciones o emiten/compran deuda a plazos irreales o incoherentes con la amplia destrucción creativa asociada a la cuarta revolución industrial de la cual medio mundo está hablando.

El avance tecnológico -que seguirá acelerándose- produce, entre otros efectos, tres consecuencias inevitables para las empresas: primero, cada cierto espacio de tiempo –cada vez más corto- se reemplazan funciones de producción (estamos hablando de mucho más que “mejoras” a la forma de producir bienes y servicios, en las cuales no es posible aplicar “parches” o “adaptarse”); segundo, se genera mayor competencia global, que tarde o temprano, vence las barreras que protegen y otorgan el oxígeno que mantiene vivos a empresas que operan en imperfectos mercados internos; y tercero, se acorta dramáticamente el ciclo de vida de las empresas, particularmente el período de madurez y relativa fortaleza y estabilidad en los flujos de caja.

Resumen en una palabra: incertidumbre.  Riesgo.

Por supuesto, supongo con una alta probabilidad, tanto diversos analistas como agentes inversionistas en general y hasta la propia CMF estarían de acuerdo en el diagnóstico anterior. En teoría.

Pongamos un ejemplo hipotético. Hace 10 años analistas evaluaron una mina de cobre: estimaron flujos por un periodo de años y un valor residual final, en función de las reservas comprobadas y diversos análisis de mercado. Clasificaron la mina como triple A para efectos de la emisión de deuda pública a muy largo plazo, coherente con el desarrollo de la inversión, deuda que fue ampliamente demandada en el mercado de capitales. En el año 10, se descubrió que la mina ya no es de cobre, sino de oro. Todos felices. Se re-evaluó la empresa como una mina de oro. ¿Y si hubiese sido al revés? Incertidumbre (en ambos lados).

Pongamos ahora un ejemplo real: Entel.

Hace 10 años, por decir un plazo relativamente largo, Entel fue evaluada y valorizada de una determinada manera. Pero claramente la evaluación de hoy no es la misma, especialmente en  una empresa sujeta más fuertemente a la destrucción creativa que quizás empresas de otros sectores. Sin embargo, a diciembre 2017, un 80% de su pasivo financiero correspondía a bonos, de los cuales el 99% era a largo plazo. En 2013 la compañía colocó bonos en el mercado internacional por USD 1.000 millones a 10 años; en 2014 colocó bonos en el mercado local por UF 7 millones (unos USD 300 millones) a 21 años y USD 800 millones en el mercado internacional a 11,5 años. A marzo 2017, Feller Rate clasificaba la solvencia y los bonos de Entel como "A+/Positivas", y sus acciones como “1ª Clase Nivel 2"; a marzo 2018, ICR Clasificadora de Riesgo ratificó la solvencia y bonos de Entel en “Categoría AA- con tendencia estable”, y ratificó la clasificación en “Primera Clase Nivel 1” las acciones. Hoy Entel vale en bolsa USD 2.485 millones (Bolsa/Libro de 1,28 veces).

Algunas preguntas que deberían ser relevantes en los análisis, más allá del Excel:  ¿Es coherente el plazo de emisión de deuda con…

      a) el riesgo que la destrucción creativa impone en el ciclo de vida de la empresa?

       b) la incertidumbre que imponen los cambios regulatorios?

      c) las condiciones de mayor competencia que no existían hace 10 años, y que seguirán agudizándose?

     d) el cambiante mix de productos, que hace 10 años no era el mismo que el que existe hoy, y que en 5 años más lo más probable   es que también cambie?

Quizás la música se acabe antes de lo previsto y varios hagan una pérdida inesperada con los mal llamados instrumentos de renta fija. Y también con las acciones. ¿Y ningún analista o clasificadora de riesgo siquiera advirtió la situación? ¿Y la CMF nunca pidió que el Directorio de la empresa se pronunciara sobre el costo de reposición económico y la brecha implícita con el valor bursátil?

Quizás alguien plantee que varios aspectos del riesgo del cual se habla en el ejemplo citado, son parte del riesgo diversificable. Bueno, dígale eso a la ciudadanía empoderada, porque seis AFP poseen el 17,8% de las acciones de esa compañía… a ver que le contesta. Conviene reflexionar que el ejemplo de Entel citado se replica en muchas otras empresas y mercados; la destrucción creativa, que es la parte central de esta columna, genera per se un riesgo sistémico, no diversificable.

Es el riesgo. Es la variabilidad de un retorno esperado que no se puede asegurar. No hay que olvidarlo en este tipo de análisis de empresas; tampoco hay que olvidarlo –dicho sea de paso- cuando se hacen proyecciones de valores futuros de pensiones utilizando un retorno esperado, supuestamente conservador, de 4% anual, y se diseña toda una industria (y reformas) en base a ello, sin considerar la Ley de Murphy; y lo peor, sin contarle a la ciudadanía.


Iván Rojas B.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Un (peligroso) Compromiso País

https://www.elmostrador.cl/mercados/2018/11/07/un-peligroso-compromiso-pais/


Quizás es políticamente incorrecto “rayarle la pintura” al programa Compromiso País. ¿Quién no va a estar de acuerdo en que principalmente el Estado y el sector privado se unan en una causa tan noble, que busca fomentar el desarrollo y atacar diversos problemas sociales? El riesgo es que se convierta en sólo un eslogan o una moda. O peor aún, que sea una forma farisaica para rasgar vestiduras y limpiar la imagen mediante actos de bondad de limitado valor, que al final resulten en fortalecer aún más las amistades político-empresariales.
En nuestra pequeña economía, lamentablemente, la red de contactos que se ha generado entre los agentes que poseen posiciones de semi-privilegio ha resultado en un equilibrio que nos tiene entrampados en el ingreso medio. 
Así, se ven grandes empresas supuestamente exitosas y dignas de admiración, que basan su estrategia corporativa en imperfecciones de mercado. Por un lado, tienen el “Compromiso País” (¿nueva derivada de la Responsabilidad Social Empresarial?) de dar migajas a programas muy diversos, desde techos a los más necesitados, escuelas rurales, fomento al pobre emprendedor que no tiene acceso a capital, todo con toque de trompeta en vistosas páginas sociales o sendas entrevistas dominicales en el diario regalón, mientras en paralelo, obtienen suculentas rentas anormales en los mercados en los que operan. Ciegamente creen que hacen bien las cosas, incluso creen que le hacen un bien al país; pero no tienen consciencia de que un porcentaje importante de sus utilidades se generan por los abusos a los mismos que pretenden ayudar.
¿Ejemplos? farmacias, pollos, guerra del plasma, repactaciones unilaterales, intereses disfrazados de comisiones, colusiones, bancos que no entregan toda la información a sus clientes, barreras de entrada, barreras de salida, créditos con un costo final para el cliente que excede considerablemente la Tasa Máxima Convencional, ventas atadas, retail que puede crear empresas que actúen como un banco sin someterse a las normas que lo rigen, triangulaciones de platas financiándose en el mercado de capitales y colocarlas al público vía una empresa filial, grandes compradores que aplican el poder negociador contra un proveedor pequeño y le imponen un precio considerablemente distinto del precio del bien transable a nivel mundial, grandes empresas que le pagan el día del níspero a las Pymes, por señalar algunos casos. ¿Acaso no es raro que las mismas empresas que han tenido multas por colusión en el extranjero figuren en nuestro país en un ranking de empresas de mejor reputación o similares?  

¿Y las autoridades? No están a la altura. La SBIF, la CMF (ex-SVS) y el Sernac, creen que hacen bien su pega, pero les pasan goles de media cancha.
¿Ejemplos? Aún no se regula el vacío legal que existe para controlar la usura, a pesar de ser advertidos reiteradas veces. No se quieren dar cuenta de que la Carga Anual Equivalente (CAE) no refleja el costo final del crédito para el cliente; les importa un comino que las instituciones financieras informen mal la CAE; no quieren corregir aquel error conceptual y siguen insistiendo que la tasa anual equivalente es la tasa mensual multiplicada por doce. Si estos errores fueran inocuos para los consumidores, daría lo mismo; pero no lo son. Y cuando se le hacen ver los errores, la SBIF y la CMF son meros buzones burocráticos que hacen como que responden, remitiendo a la normativa vigente que regula la situación señalada; cumpliendo el acto formal de dar respuesta, dan por solucionado el caso.
Dos ejemplos más: 1) En Estados Unidos y Europa, refinadas empresas locales -Latam y Vapores, ¿están en Compromiso País?- han pagado millonarias multas para llegar a acuerdo y cerrar rápidamente casos de investigación por conductas anti-competencia…y acá la CMF, ¿nada de nada? Se quedó tranquila con el Hecho Esencial que señalaba que estaban hechas las provisiones contables respectivas; 2) ¿Se le pasa por alto a la CMF la debacle que se le viene en todo el sistema de pensiones producto de la ficción contable que tienen las compañías de seguros de vida con las rentas vitalicias que prometieron a sus pensionados y que no pueden pagar en ambiente seguro? En esta discusión, la academia, otro actor de Compromiso País, ha estado bastante ausente.
El verdadero Compromiso País es promover la efectiva competencia en todos los sectores. Pero no de la boca para afuera. Para eso está Enade, Icare y similares, donde abundan los lugares comunes y las frases obvias sin sustancia y donde se regalan los oídos a la privilegiada galería asistente. Más que buenas intenciones, se requieren acciones concretas: eliminar de una vez por todas las imperfecciones en todos los mercados y entender que dicho proceso será doloroso, porque implica un Compromiso País real: los mismos que deben tomar dichas decisiones deben salir de su cómodo statu quo. Con dicho Compromiso País, Chile será otro.

Iván Rojas B.

viernes, 26 de octubre de 2018

El Club de los Dinosaurios

En Estados Unidos, una de las economías más dinámicas del mundo, donde la competencia presenta mayores niveles de pureza y el libre emprendimiento es parte de su ADN, se dan situación encomiables, como las que se destacan a continuación.

Es así como, en los últimos 10 años, dicho dinamismo de la economía ha llevado a que el ranking de las empresas con mayor valor bursátil haya cambiado drásticamente en términos de tipo de empresa, país de origen y “edad”, dando paso a la nueva economía: Hace 10 años el listado lo caracterizaban las compañías petroleras, de telecomunicaciones y del retail, principalmente firmas de origen estadounidense y chino. Hoy, en cambio, seis corresponden a firmas tecnológicas. Sólo una petrolera queda, y al final del ranking. Las empresas estadounidenses lideran. 

Así, "en 2008 el listado de las 10 compañías con mayor capitalización bursátil estaba liderado por Exxon Mobil Corp, seguido de la también petrolera Petrochina. En tercer puesto se encontraba Walmart, seguida de China Mobile. Sólo figuraba una empresa de tecnología en ese entonces: Microsoft. Ahora, en cambio, la situación es diferente. Las cuatro empresas más grandes por patrimonio bursátil son tecnológicas: Apple, Amazon, Microsoft y Alphabet (controlador de Google). Facebook y la china Alibaba se ubican en la posición seis y siete, respectivamente. Así, las empresas con más de 100 años quedaron atrás, para dar protagonismo a compañías más jóvenes. Facebok tiene 14 años; Alibaba, 19 años; Alphabet, 20, y Amazon 24 años. Las más “viejas” de este grupo son Apple, con 42 años, y Microsoft con 43”, señala una nota de prensa. 

¿Cómo andamos por casa? Juzgue usted 

En Chile, las top del ranking de patrimonio bursátil son las siguientes empresas de sectores “tradicionales”:

•Falabella: USD 19.372 millones, fundada en 1889: 129 años.
•Copec: USD 18.590 millones, fundada en 1934: 84 años.
•Banco de Chile: USD 14.674 millones, fundado en 1893: 125 años.
•Banco Santander: USD 14.497 millones, fundado en 1937: 81 años.
•CMPC: USD 9.255 millones, fundada en 1920: 98 años.
•BCI: USD 7.977 millones, fundado en 1937: 81 años.

¿Orgullo?

Como referencia, Facebook tiene 14 años y vale casi 24 veces Falabella.

Lo anterior debería llamar a la reflexión sobre algunos temas:

•¿Hay efectiva competencia interna?
•Retraso de nuestra economía versus el mundo desarrollado. 
•Trabas al nacimiento de emprendimientos tipo Cornershop.
•Sin caricaturas, Matamala no está tan perdido con “el Club”.
•Impacto que la revolución tecnológica aun tiene (pendiente) en las empresas que están “adaptándose” a ella.

Iván Rojas B.

martes, 9 de octubre de 2018

TDLC aprueba venta de 24% de SQM a Tianqi: una pésima señal




El Tribunal de Defensa de Libre Competencia (TDLC) aprobó el Acuerdo Extrajudicial suscrito entre la FNE y Tianqi Lithium Corporation (Tianqi) en el cual se autoriza a Tianqi a adquirir el 24% de SQM, sujeta a restricciones de manejo corporativo con el objetivo de limitar la posibilidad de acceso a la información  sensible de SQM a la que Tianqi, a raíz de la adquisición, podría acceder.

Lo anterior es es una pésima señal que se envía a nivel interno y externo, en un país donde lo que se requiere es fortalecer la competencia en todos los niveles.

Resulta evidente que dicha transacción, donde una compañía (Tianqi) compra un porcentaje importante de la propiedad de su competencia (SQM), por muy exigentes que sean las restricciones, termina en “alinear” los intereses de dos importantes productores del mercado mundial del litio; mercado que muestra imperfecciones tanto en la oferta como en la demanda.

La propia FNE define el interlocking como “un vínculo entre dos empresas competidoras, que se produce cuando éstas comparten directa o indirectamente personas en sus cargos ejecutivos relevantes o en su directorio. Su forma más directa se observa cuando una persona ejerce dichos cargos en dos empresas competidoras y se encuentra expresamente prohibida, si es que se cumplen los umbrales de ventas establecidos en el mismo artículo. Lo anterior, sin perjuicio de que formas indirectas de interlocking, o casos en que no se superen dichos umbrales, puedan ser objeto de revisión respecto de sus riesgos o efectos en la libre competencia”. Si se piensa que en este caso es posible limitar el acceso a la información mediante una serie de restricciones o pensar que no se configuran los elementos que definen un interlocking (y prohibirlo expresamente a futuro),  y que con eso se eliminan los potenciales conflictos que afectan la competencia, equivale a cegarse a la posibilidad de que exista una colusión implícita: la colusión más difícil de probar.
¿Acaso los efectos de esta transacción no apuntan a que se  “impida, restrinja o entorpezca la libre competencia, o que tienda a producir dichos efectos”? Entonces, ¿por qué no dar la señal potente a los partícipes en este mercado, al resto de los sectores de la economía y también al resto del mundo,  que, ante una duda razonable de riesgo de afectar la competencia, lo mejor sería prohibir las participaciones cruzadas entre competidores?

El hecho de que Corfo inicialmente haya denunciado los efectos anticompetitivos que esta operación tiene asociados, y que luego, producto del cambio en su administración, se haya ausentado de la audiencia en el TDLC, quedándose tranquilo con las medidas de mitigaciones que pidió la FNE, es también una pésima señal. Impresentable.

Iván Rojas B.