domingo, 8 de junio de 2008

Cuando la calidad no lo es todo


Un estudio de la Universidad de Michigan reveló que las madres que trabajan fuera del hogar dedican a sus hijos un promedio de 11 minutos diarios como tiempo de calidad (entendido como el tiempo que se dedica exclusivamente a jugar y enseñar). Los padres que trabajan dedican 8 minutos. Uno tendería a pensar que la situación cambia radicalmente los fines de semana, pero no es así: aumenta sólo a 30 y a 14 minutos en el caso de las mujeres y los hombres, respectivamente.

El concepto “tiempo de calidad” a priori suena bien, ya que está asociado a una atención especial, pero puede ser engañoso. El Dr. Lee Salk, de la Universidad de Cornell, dijo: “El concepto de tiempo de calidad es una tontería. Esta expresión se ha originado en el sentimiento de culpa de los padres... la gente estaba permitiéndose pasar menos tiempo con sus hijos”. El problema radica en que el buen ejemplo que se pueda transmitir a los hijos (que es una de las mejores maneras de educar a los hijos), requiere tiempo. ¿Se puede asegurar que en solo unos minutos se logre una buena sintonía entre padre e hijo? Difícil.

La familia constituye la unidad base de la sociedad. Una familia estable constituye una muy buena base para la formación del capital humano, el recurso más valioso que poseen los países. A su vez, las estadísticas muestran que existe una relación directa entre familias poco estables y problemas sociales

¿Y en Chile? Parece que no hay estudios oficiales, pero no sería extraño ver que poco a poco los tiempos de calidad también se van reduciendo. Y la situación empeora cuando existen medidas que en mayor o menor grado, directa o indirectamente, incentivan o desincentivan ciertos comportamientos en la población, que apuntan a no fortalecer a la familia. Así, es interesante notar que en Chile, en el año 2007, el 62% de los niños nació fuera del matrimonio, superando por varios puntos porcentuales al 33% registrado en Estados Unidos; la tasa de natalidad cae permanentemente, envejeciendo lentamente el país; y se posterga el matrimonio y la tenencia de hijos en un hogar con cada vez menos miembros.

1 comentario:

Jéssica dijo...

Por eso cada vez es más difícil decidirse y tener familia. ¿Qué es peor para la sociedad: no tener familia o tenerla pero no dedicar el tiempo